Amargo merengue

Soy del Osasuna. Igual no me sé el nombre de los jugadores. Es probable que no conozca en qué posición va el equipo. Que no me entere de contra quién les toca jugar el próximo partido. Solo quiero que ganen y, si no, los quiero igual. Ser rojilla se lleva en la sangre.

Y mi hijo… mi hijo también es del Osasuna. Y punto y final.

Peeeeeero, vive en Madrid. Y tiene a mucho madridista alrededor, muy cerca incluso… Hay infiltrados dentro de su propia familia. Shhhhh.

Así que por mucho que me empeñe en que sea primero del Osasuna y segundo del Barça, como su señora madre, me temo que tendré que claudicar. Y, oye, lo haré con gusto. No me importa. Me hago cargo. Sea.

Ahora… ¡que se aprovechen de que su madre estaba mirando para otro lado y de que él es pequeñito y no se puede defender para colocarle ESE babero…! Traición. ¡TRRRRAICIÓN!

Día de la Madre

Levantarme y encontrarme con el primer regalito de mi hijo por el Día de la Madre.

¿Que no sepa hablar pero sí escribir? No, a mí lo que me sorprende horrores es que me tenga tan bien cogido el punto…

 

Excusas chuscas

Comprar una mochila de bebés para visitar ruinas romanas, no utilizarla para nada y, ya de vuelta, colgártela para bajar al portal a recoger las cartas del buzón, por ejemplo.

(Ooooooootra compra inútil. No porque la mochila lo sea, ojo).

Alzheimer prematuro

Agobio, sudores fríos, falta de respiración, media hora desandando los pasos que he dado por la calle buscando mi pulsera… ¡¡y la tenía puesta en la otra muñeca!! Esto de pensar sólo en El Cachorro me está pasando factura.