Los defensores del menor

Yendo en un autobús municipal napolitano con el nene de esta guisa (no tengo esa foto, pero iba así)…

…una señora me llamó la atención, otra señora desde un asiento se asustó diciendo que iba a morir ahogado y otro tipo pasó al lado y, sin mediar palabra, lo destapó.

Vamos a ver, si mi niño ha decidido que le gusta dormir escondido, ¿¡¿quién se cree esta gente que es para llevarle la contraria?!?

El viaje en barco a Capri se lo pegó así.

En serio, el peque tiene las cosas claras, aunque esté a oscuras…

Así que… ¡¡no lo fastidiéis!!

 

Robando el protagonismo

Japoneses a los que lo que más asombra de Pompeya es… mi hijo.

(Impresionante. De una esquina salió una horrrrda de japoneses que rodearon al nene y se hincharon de hacerle fotos y de grabarlo en vídeo. Yo llegué tarde a hacer la mía y solo se ve a los rezagados).

Sinsentido

¿Por qué este simpático camarero ha rogado que le hiciéramos una foto con mi hijo?

Dejando aparte ese repentino cariño hacia El Cachorro, ¿¿se puede saber para qué quiere que se la haga CON MI CÁMARA?? ¿Qué interés puede tener este muchacho en que le hagan una foto que NUNCA VERÁ?

(Insisto en lo de “sociedad pro-bebé” del anterior post).

Sociedad pro bebé

Cariño desaforado, inusitado interés, conversaciones ad hoc, cucamonas… En Nápoles hay gente que le hace más caso a mi hijo que la sangre de mi sangre. ¿Qué le pasa a esta gente con los bebés?

Tampoco es normal que a un ciclomotor mierdero le planten un sillín de Louis Vuitton.

(N. de A. De cómo meter con calzador en un blog sobre bebés una foto simpática pero que… no, no viene a cuento).

Optimizando el espacio

En el maletón que normalmente utilizaba para pasar un fin de semana en Pamplona conseguí meter la ropa de mi chico, la ropa, leche, pañales, toalla, mantitas y demás enseres de mi bebé y mi ropa. Para cuatro días. Los que me conocen se pueden hacer cargo de la hazaña. Ahora sí puedo decir que SOY MADRE.