Dejándose llevar

No sé qué me ha pasado, pero desde que soy madre estoy de un hiperactivo total. Yo vivía tumbadaza en un sofá. Y ahora, bueno, tampoco es que me vayan a dar el premio a la mujer más dinámica de España, pero sin pereza alguna cojo al crío y lo meto en el coche porque he quedado o me voy con él en autobús a hacer recados o me lo llevo al mercado o me doy paseos, ¡o me voy de viaje sola con él!

Y esa cara de “a dónde me llevará esta hoy”…

El método definitivo

Ya sé cómo dormir al nene. Ni nana ni cuento ni baño por la noche ni bibe justo antes. Me grabo la despedida de un programa de televisión, se la pongo y triunfo. Qué pereza cuando empiezan a agradecer al equipo técnico, a peluquería y maquillaje, a postproduccrrrrron fiuuuuuuu, rrrroooon, fiuuuuuu…

Falsa alarma

Pues no. Finalmente el nene no llora cuando no está conmigo. Confieso que me estaba haciendo un poco de ilusión.

(Realmente lo que me ilusiona es que pueda estar con cualquiera que no sea yo sin armar un cristo).

Batalla

Un bebé luchando contra el sueño es súper gracioso. Sobre todo si acaba venciendo el sueño. Si no, se pasa de la risa al llanto. Y no estoy hablando del bebé.

Cosas de fantasmas

Dejo al Cachorro sobre una mantita boca abajo, a ver cómo va levantando el cabezoto (que tiene un mérito tremendo, con lo que le debe de pesar), me doy la vuelta y, cuando vuelvo a mirar, me lo encuentro boca arriba con una sonrisa de oreja a oreja.
¿¿SE PUEDE SABER QUIÉN CARAJO ME LO HA MOVIDO??