A estas alturas, tú

Y cuando por segunda vez echa un vistazo a mi plato y lo encuentra vacío, pregunta con sincero estupor y aguda sorpresa, en una frase repleta de varios interrogantes y de más exclamaciones, que si en serio me he comido todo el trozo de tarta que me han puesto.

Tiene un hijo conmigo y todavía no me conoce.

P.D.1. La tarta era una Red Velvet Cake que hay que escribir así, con mayúsculas.

P.D.2. Titular “A estas alturas” un post de la serie de Nueva York tiene su aquel, ¿no?

El nene se troncha, claro.

Viaje con nosotros a mil y un lugar

Pues a mí me parece, una vez tienes hijos, que el mejor momento para viajar es cuando son muy bebés. No van a decir que se cansan, ni que corre, corre, que tengo que ir a un baño ya, ni te tienes que preocupar por purés y comidas sólidas, líquidas, sanas o naturales, ni si le van a gustar… Se pegan el día durmiendo y solo tienes que llevar polvos y un bibe para su manutención. ¿Mayor comodidad, por favor?

Comida basura vs. bibe

Desayuno, muffin. Almuerzo, un chilli hot dog (con carne y beans). Comida, una hamburguesa completa con patatas. Merienda, un cupcake de Magnolia Bakery. Cena, pizza… ¡BINGO!

Ay, pobre mi nene, a limpio bibe todo el santo día en el país de la maravillosa comida basura. Jamás me perdonará haberlo traído con cuatro meses.