Chocante

En Pamplona la gente en Nochevieja se disfraza. Apuesto a que si salgo por ahí con mi hijo muchos me dirán que por qué me ha dado por disfrazarme de madre. Cuando una lleva años fabricándose una reputación, la realidad no se impone.

Atuendos invernales

Le he puesto un buzo de plumas al nene que lo tengo embutido, sin movilidad alguna. Vamos, que si lo pinto de blanco, le pongo unas lucecitas alrededor y lo planto en la puerta de un comercio del centro de Pamplona, parece un adorno más. Hay ciervos, papá noeles, ángeles… Éste, el muñeco de nieve.

Cordericidio

En Navidad mi madre siempre asa un cordero que debe de tener menos tiempo que mi niño. Aaaaaay, pobreeeee. ¿A que este año no me lo como? Espera… sniffff, snifffff… ¡ha empezado! ¡El asado está en marcha! ¡¡Qué bien huele!! ¡¡¡Salivo!!!

Cordero, el horno te sienta TAN bien…

Se armó el Belén

Montaje del belén. ¡Casi nos pilla el toro! Y eso que nos encanta. Le ponemos unas figuras únicas, delicadas, bonitas, que ya no se hacen. Añadimos corteza, piedras, musgo, arena. Aderezamos con plantas, ovejas, lamparita simulando un fuego…Ya he dicho que lo disfruten bien este año, que el que viene el Niño Jesús será un click de Famobil y los Reyes, un dinosaurio, un cochecito y un trozo de pan chupado.

(Con lo de “Famobil” se me acaba de caer el carné de identidad).