No puede ser más rico

Leo tres capítulos de un libro a mis pequeños a punto de dormir y luego arropo a cada uno. Besitos y cosquillas a El Cachorro. Mimitos y carantoñas a Don Bimbas. Y Don Bimbas, que es un tierno que para qué, achuchable como pocos seres vivos en la faz de la tierra, me dice con voz adormilada y ñoñita: “Qué mona eres, mamá”.

madre 21 (1)

“QUÉ-MONA-ERES, MAMÁ”.

¿Qué, como os quedáis?

Yo, estupefacta. Auguro que la sonrisa me va a durar una semana.

Indirectas

“¿Alguien me deja agua?” – pregunta Don Bimbas.

Me encanta esa indirecta, muy en plan “aquí huele a muerto, pues yo no he sido”. “Alguien”, dice. Cuando estamos los dos solos en la cocina y está claro que solo puedo ser yo quien se la dé.

madre 20 (1)

Porque suele acontecer así la cosa. Pregunta si “alguien” le echa una mano, no entre un grupo de gente, no en el patio con mayores y amiguitos, no, cuando estamos El Cachorro y yo, por ejemplo. Suelta ese “alguien” impersonal e indirecto. Como si no se atreviera a dirigirse directamente a nosotros, por si no recibimos bien la petición y pasamos de satisfacerle o, más bien, como para que nosotros decidamos por él quién tiene el honor de servirle. Como lo cuco que es.

Sin un pelo de tonto

El Cachorro, completamente indignado, porque descubre que, su vecina, cuando dibujó el verano, a ella se puso pelo y a él…

madre 19 (1)

– ¡Me ha dibujado calvo!
– Bueno, cariño, te ha puesto una gorra bien bonita.
– ¡Me ha dibujado calvo! ¡Cuando llevo gorra se me ve el pelo!

Oye, ¡que le ha sentado de pena! Lo del arte figurativo no va con él.

Hasta el píloro, me tienen

Mira, por si no tengo bastante con los dictados semanales en inglés que hay que preparar, así como los controles, y por si no me vuelvo majara perdida con lo de “se me ocurre que podéis investigar sobre países”, que implica hacer un trabajo cada dos semanas para que el crío exponga, hoy leo esto…

madre 18 (1)

Lo-que-me-faltaba.

¿¿Pero está gente del colegio se piensa que el fin de semana no hacemos planes?? ¿¿Que estamos esperando en la puerta a que lleguen nuestros hijos del cole para asaltar ansiosamente sus mochilas, así salivando, como bestias rabiosas que llevan una semana sin hincarle el diente a un trozo carne, como psicópatas, ávidos por saber qué ha pensado la profesora para que hagamos, como enfermos desaforados que quieren que alguien les dé quehaceres porque si no se frustran y marchitan, como ABSURDOS DE LA VIDA??

madre 18 (2)

“Tened los fogones preparados, dice”, ¿¿será posible?? ¿¿Y qué estoy, sin hacer un maldito plan ningún fin de semana, por si acaso mi hijo aparece el viernes con la ardilla de las narices??

madre 18 (3)

¡JODER QUÉ ESTRÉS ME PRODUCE EL COLEGIO DE MIS HIJOS, COÑO! ¡DEJADME EN PAZ YA! ¡TENGO DEMASIADO TRABAJO! ¡NO QUIERO TENER NADA QUE HACER EL FIN DE SEMANA! ¡¡NADA DE NADA!! ¡¡¡NA-DA!!! ¡BASTA!

Mi héroe

“¿Qué queréis para el cumple?”, pregunto a mis hijos, como llevo haciendo de unos días para acá, ahora que acechan sus cumples y la Navidad…

“Un cinturón con bolitas”, dice El Cachorro. ¿Cómo? Esto es nuevo. Siempre dice que no sabe. “Bien”, me digo, “al fin tenemos algo tangible”.

– Pero cómo, el cinturón – necesito pistas.
– Pues un cinturón así, con bolitas por todo.
– Pero… ¿de superhéroes? ¿Las bolitas son proyectiles?
– Nooo.
– ¿Pues cómo, con bolitas?
– Ven, que te lo enseño.

Eso me escama. ¿Tenemos algo parecido en casa? Y caigo. ¡Está pidiendo un cinturón para mí! A mitad de semana le dije al Señor de las Bestias que yo quería un cinturón que sustituyese a uno que tengo, este:

madre 17 (1)

… que me encanta y lo tengo desde que era adolescente. Así está, que se cae a trozos. Y le cuento que me cuesta mogollón encontrar uno así, que no tienen esta anchura, que son feos, que…

Y todo esto se lo cuento en presencia de El Cachorro.

Así que el cinturón que pide con bolitas es el mío de agujeritos. “Para dártelo”.

madre 17 (2)

¿CÓMO ES MI NIÑO, POR FAVOR? ¿CÓMO ES?

Yo pensando en si será uno de superhéroes, las bolitas proyectiles… ANDA YA.

Debí haberlo sospechado desde el principio. Cuando me solicita algo y yo le contesto: “Tengo mucho trabajo”, me dice él: “Yo lo voy a impedir. Voy a ir a tu trabajo, me voy a disfrazar de tu jefe y voy a decir que no tenéis trabajo por mil días”.

madre 17 (3)

Ojalá…

Siempre intenta ayudarme. Siempre está al quite. Siempre quiere serme útil. Si mi vida dependiera de El Cachorro, ¡iba a ser ideal!

Cómo me describe mi hijo

Estamos dando un paseo y paramos a que mis hijos hagan el cabra. Y El Cachorro empieza a fingir que se ha perdido de mí, que estoy a su lado.

– ¿Mamá? ¿Mamá? ¿Dónde está mi mamá?
– Ay, cariño – le digo – ¿cómo es tu mamá?

Últimamente me toma el pelo (o eso quiero pensar) diciéndome que soy fea, y yo le digo que es imposible, porque él es guapo y se parece a mí. Así que por eso le pregunto que cómo es.

– Tiene el pelo rizado, un poco moreno… los dientes decinitivos (no sabe pronunciar bien “definitivos”)… las orejas pegadas… tiene unas gafas como las tuyas, tiene camisetas de un corazón y tiene un iPhone X y un anillo de flores – describe –. Así que, si tú tienes todo esto, ¡eres mi madre!

Me troncho con mi descripción, lo de que tengo los dientes definitivos, sobre todo.

madre 16 (1)

Ahora, el muy cuco no ha dicho nada de guapa o fea…

Chan-chan

Hoy Ruth, la chica que tengo en casa desde el 1 de este mes, ha recogido a los críos a las cuatro de la tarde y no a las seis, porque no tenían extraescolares. El caso es que llego a casa y me pongo con ella a pelar alubias verdes (le estoy enseñando a cocinar, planchar, cómo meter la esquina de la sábana, y tal). Viene El Cachorro:

– Tengo hambreeeeeeeeeeeee.
– A ver, son las siete menos cuarto. No queda demasiado para la cena. ¿No has merendado?
– Sí – dice la chica.
– Sí – corrobora él.
– Pues ya está – sentencio yo.
– Pero solo un vaso de leche.
– ¿Y eso?
– ¡El bocadillo se lo ha zampado Ruth!

Eeeeeh. Miro a Ruth de reojo. Ruth hace como si se llamara Hermenegilda, como si la cosa no fuera con ella.

– ¿Cómo dices?
– ¡Que ha hecho un sándwich y se lo ha zampadooo!

Vuelvo a mirarla con los ojos así como muy abiertos, aunque divertida. Ella… no sabe dónde meterse. Mentalmente oigo su “glubs”. Cómo traga. Está haciéndose la sueca porque no sabe cómo salir. Pero El Cachorro sigue:

– Es que se ha comido ella el sándwich y tengo hambreeeeeee.

madre 15 (1)

No conoce la perseverancia de El Cachorro. Por fin, confiesa:

– Le he hecho el sándwich y él no lo quería, y para no dejarlo ahí, me lo he comido.

Jaajajaj. Ruth, además, hay que decir que está bastante oronda. Y como le guste comer la mitad que a mí, me cuadra todo que no se pueda resistir a un bocata recién hecho, que estira sus bracitos hacia ella y le diga: “Cómeme”.

– No lo quería entonces pero después sí – protesta El Cachorro.

Y yo no le puedo ni contestar, de la risa que tengo por dentro. Porque además no ha dicho “se lo ha comido”, ha dicho “se lo ha zampado”, y el verbo me pirra.

Después de la calma viene la tempestad

Me decía una amiga estrechísima que tengo, tan estrecha que vivió conmigo: “Flipo contigo y tu ritmo de vida. ¿Qué ha sido de la Amaya que se pegaba tres días seguidos tiradaza en el sofá, en pijama, comiendo Cheetos y palomitas, tomando chocolate y CocaCola? ¿La Amaya que disfrutaba de hacer NA-DA?”

“Bueno”, contesté, “creo que sabes que hay costumbres que permanecen…” Porque, hoy día, concibo pocos planes mejores que un bol de palomitas, una bolsa de pipas, un saco de Conguitos y una peli para un sábado noche.

madre 14 (1)

“Pero supongo”, continué, “que, sin saberlo, estaba cogiendo carrerilla para todo lo que hago ahora”.

Quizá sea así. Años descansando como un cachalote varado para poder afrontar mi frenética vida actual.

madre 14 (2)

¿Quién, después de haber dormido cuatro horas por haber actuado la noche anterior con su monólogo, ha llevado a los niños al cole, se ha hecho una mamografía y una ecografía, ha ido al trabajo, ha compaginado su trabajo con citar a los dueños de 42 chihuahuas para un rodaje del Señor de las Bestias, ha salido a las cuatro y cuarto de la tarde, cogido un autobús que después de tres cuartos de hora la ha dejado cerca del fisio para su sesión de láser y magneto en el pie, ha ido corriendo al terminar al súper, ha subido a casa, colocado toda la compra y cogido a su hijo mayor para ir a catequesis con él a las seis y media, pues hoy teníamos que ir los padres, de camino ha llamado a una vecina para que bajara a su hija a mi casa para que se quedara con Don Bimbas y no se sintiera tan solo con la chica, se ha tragado una reunión en la parroquia que ha culminado con un karaoke de una canción de Pimpinela tuneada (es de lo más surreal que he vivido últimamente en mi apasionante y sorprendente vida), ha salido para ir disparada a casa a hacerse un bocata de chorizo y queso y pillar un “Huesitos” y dejar al crío, para ir corriendo a una clase de Improvisación, que recibo de ocho a once de la noche y, al llegar de vuelta a casa, ha caído en que había que haber hecho un pez con un CD para la clase de Don Bimbas para mañana…

madre 14 (3)

… y se ha puesto manos a la obra a las doce y pico de la noche? Sí, la de la foto. Yo.

madre 14 (4)

¿Me puedo aplicar ya lo de “genio y figura”, o en qué circunstancias exactamente?

Su primer tiburón

Hoy ha venido El Cachorro del cole con un dibujo “para mamá y para papá”.

madre 13 (1)

Me encanta ese tiburón. Él está muy contento. “Además es mi primer tiburón”. O sea.

“Pero no está terminado”. Así que se pone a ello y vuelve.

madre 13 (2)

– Mira, la ballena está detrás, más al fondo.
– ¡Ah, qué chuli! ¿Pero por qué está medio borrada?
– Para que parezca que está más lejos.

Mira, me pone nerviosa perdida por su mala memoria, porque es un despistado, porque no retiene, porque es incapaz de concentrarse. Ahora, por este detalle y por mil más, por lo fino que hila siempre, puedo afirmar y afirmo que tiene una mente privilegiada.

Por cierto, el dibujo al final quedó así:

madre 13 (3)

De lo más concurrido, el fondo del mar. Falta Bob Esponja.

Ah, no es el único que lo representa. A ver qué os parece mi nuevo trabajo para Don Bimbas.

madre 13 (4)

Otro que me he cascado a última hora como si me fuera la vida en ello. Me jode un huevo tener que hacerlos, pero a estas alturas de la película, creo que luego la que más disfruta del resultado, soy yo. No de cómo quedan, sino de cómo los resuelvo. Creo que tengo ideas LA MAR de originales, fíjate tú por dónde.

El comodín

No sé qué demostración de memoria me hace El Cachorro (porque yo sí que no tengo memoria, como veis), que lo alabo:

– Te acuerdas de mucho, tienes mucha memoria.
– Sí.
– Pero para acordarte de traer la cazadora cada día del cole, que si no te la dejas, te dejas la sudadera, o para acordarte de cómo se escriben las palabras en inglés, eso no.
– Claro, porque me acuerdo de lo que a mi cerebro le da la gana.

madre 12 (1)

Él, por supuesto, no tiene ninguna responsabilidad. Tiene un cerebro con vida propia.

Y esto es algo que le ocurre también al pequeño (cómo no). Estoy en la cocina y le pregunto una cosa, de sí o no, y él me informa desde el salón…:

– Ha bajado la cabeza y mi cabeza ha dicho que sí.

madre 12 (2)

Como si fuera por libre. Su cabeza se ha pronunciado y, hasta que no lo ha hecho, ¿cómo iba a saber él si iba a ser que sí o que no?

Otra. Estamos paseando y va como que le pesa el culo. Se lo hago notar y él, incapaz de reconocer sus limitaciones, me suelta la madre de todas las excusas:

madre 12 (3)

“Es que mis zapatillas ya no corren más”.

Mi Godofredo tiene más comodines. La letra ene es uno de ellos. “Es ne papá”, “me gusta na peli”, “quiero na espada”… Don Bimbas no dice “de”, “la”, “le”, “lo”, dice “na”, “ne”, “no” en su lugar.

madre 12 (4)

Claro, luego me dice “yo no sé”, que quiere decir “yo lo sé” o “yo no quiero”, y quiere decir “yo lo quiero”. Imaginad el lío.

En fin, que a ver qué hago con estos hijos míos que no asumen ninguna responsabilidad. Y me falta la adolescencia…