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Por qué ver mujeres diversas en televisión es necesario

Desde Sexo en Nueva York a La Veneno

01/03/2021
Día de la mujer

Los seres humanos somos narradores. De forma continua nos contamos y consumimos historias: desde la anécdota del día en el trabajo, pasando por películas, libros, videojuegos y, por supuesto, series. Nuestra herramienta para estar en contacto con el mundo son los relatos que usamos bien para reforzar o bien para transformar todo un sistema de valores. Encender la televisión y verse, de verdad, en las historias que nos contamos para formar nuestro universo impulsa el cambio.

Sexo en Nueva York: ni santas, ni femme fatales

keeler

Desde que el mundo el mundo las historias nos han catalogado en dos categorías: la donna angelicatta o la femme fatale.


Hasta que llegaron Carrie y sus amigas, las mujeres “decentes” no hablaban abiertamente y sin tapujos de sexo en televisión. Sexo en Nueva York, es un producto de los noventa. Cosas que ahora no plantearíamos, entonces estaban perfectamente aceptadas. Por eso hay que valorar que Carrie se sentara con sus amigas y entre cóctel y cóctel lo mismo hablaran de zapatos que del último polvo que echaron el fin de semana.

En la misma línea se movía The L World, una de las primeras series en centrarse en mujeres que eran lesbianas (en Queer as Folk aparecían poco más que de complemento de Brian Kinney; y en Friends, eran una nota a pie de página).  No era perfecta, pero vivían su sexualidad con libertad y naturalidad en unos tiempos lejos estaban todavía de Orange is The New Black con Piper y Vause; Briggs y Ratched, o de las maravillosas Nomi y Amanita de Sense8.

Cómo se presenta el sexo en también ha avanzado: nada que ver las escenas que veíamos antes, con lo que nos ofrece ahora Outlander donde la que lleva la voz cantante desde el punto de vista narrativo es ella. Además, la televisión es un lugar con gran poder para plantear los dobles raseros. Como vimos en El escándalo de Christine Keeler: el casado es él; el escándalo, de ella. ¿Por qué? Porque hasta hace nada, la historia siempre nos la iban a contar desde su punto de vista. Es necesario poder contar todas las historias, desde todos los ángulos posibles. 

Buffy Cazavampiros, Joss Whedon y la revolución adolescente


buffy

¿Sabéis por qué ha dolido tanto cuando se han confirmado los desmanes de Joss Whedon? Porque en los noventa, Buffy Summers era todo lo que teníamos las adolescentes. Nos decía: si te quitan todo, todavía quedas tú. Es más, tu poder es más fuerte cuando lo compartes. Y un montón de adolescentes, con la nocilla a medio camino de la boca, comenzaron a comprender conceptos que deberíamos recordar todos más a menudo: sororidad, empatía, confianza y conciencia del propio valor. Todas somos Potenciales, todas somos la Cazadora.

Verónica Mars, Esta es mi vida... En todas ellas introducen temáticas que, con más o menos tendencia al dramatismo, ofrecen un espejo donde poder señalar y decir “eso me ha pasado”. 

Las penúltimas en llegar, acercándose muchísimo más a lo que supusieron “la Vero” o Buffy, han sido las chicas de Skam España. Sin superpoderes, pero “más fuertes que un Nokia 3310”, la ficción trata temas que abarcan desde el bullying a la aceptación de la propia identidad. La serie quiere comprende la importancia de decir: no estás sola, otras comparten tus vivencias, puedes apoyarte en esa experiencia compartida para que a ti te sea menos difícil.

Mención especial merece El internado: Las cumbres, donde entre logias, sectas y castigos de otro siglo; aportan la representación de forma natural e informada de una mujer hipoacúsica, sin convertirlo en el centro o en su único rasgo definitorio, ponen en el papel protagonista a una chica que lleva audífonos. Una realidad que normalmente no aparece en las ficciones.

Diversidad de experiencias: la transversalidad es la clave


No sé si lo habéis notado, pero hasta ahora, con todos los avances y cambios que suponen, la mayoría de las series que he mencionado están protagonizadas hasta cierto punto por un determinado tipo de mujer. Siempre he creído que el día de la Mujer (etérea y en mayúscula), debería ser el día de las mujeres (variadas, distintas, maravillosas y en minúscula). Porque no hay dos iguales, aunque muchas compartan experiencias, y en esa diversidad está la clave.
Mucho ha llovido desde que Nichelle Nichols se pusiera el uniforme de Uhura, pero basta y sobra con ver la reacción de la gente al nuevo reparto, por ejemplo, de Batwoman para ver que en este sentido queda mucho que avanzar. Al ver que se iba a poner el traje Javicia Leslie, el mundo se llevó las manos a la cabeza. Poco importó que interpretara a otro personaje que se iba a poner el traje, o que fuera mejor actriz que Ruby Rose.  Algo parecido pasó con Bridgerton.

La representación LGTB: cuando sobrevivir parece la clave

skam

Tara y Willow; Lexa y Clarke; Poussey y Soso… Se ha conseguido que estos personajes lleguen a nuestras pantallas, que los espectadores se identifiquen con ellas y vean reflejados en ellas sus historias y experiencias… solo para decirles que están destinados a la muerte o al sufrimiento.  Aquí entra en juego la representación como forma de modelar nuestro sistema de creencias: cuando tu historia se cuenta solo de una forma acaba pareciendo que es la única posible.
No es que no se puedan contar historias trágicas, es que también necesitamos ver como en Skam o Sense8 que son felices y viven plenamente sus vidas. Que, como todo el mundo tienen derecho a su final feliz. Ejemplo de esta dualidad y de la historia trágica, y el final feliz, tenemos Veneno, de los Javis: con su defensa de los derechos trans y la reivindicación de una figura que “caminó, para que otras pudieran correr”. 

El derecho de no ser perfecta

fleabag

Como hemos dicho, durante mucho tiempo se consideró que la única forma de mejorar la representación femenina en la ficción era el prototipo de “mujer fuerte”. Afortunadamente, parece que con la inclusión de más mujeres guionistas en los equipos esto va quedando atrás.

La clave de escribir buenos personajes femeninos, no es otro que escribirlas como lo que somos: personas. Así, poco a poco vamos viendo que entran en nuestra televisión madres trabajadoras que se agotan como Claire Dunphy, mujeres que intentan mejorar, aunque den un paso hacia delante y dos hacia atrás como Rebeca Bunch en Crazy ExGirlfriend o Fleabag; adictas al trabajo como Robyn en Flack. O las que se buscan la vida como pueden, como las protagonistas de Harlots y otras que aprovechan las segundas oportunidades como Tahani y Eleanor en The Good Place.  

La variedad de estas historias nunca resta, siempre suma. La vida es la suma de nuestras historias y puntos de vista y esto debería reflejarse en nuestras ficciones, hacer espacio a nuevos ángulos o personajes, a reinterpretaciones distintas de aquello que ya nos habían contado, nunca puede considerarse como un error, aunque no se ejecute a la perfección: abre caminos, abre mentes, abre posibilidades. La representación impo, porque conforma nuestro mundo.
 


 

Raquel Pérez
Amante de la ficción televisiva. Licenciada en Periodismo, escribo en las webs Fuera de Series y Programa Piloto sobre series de televisión. Co-escritora del libro ‘Salvando el mundo en pijama’, sobre gente en mallas que salva el mundo.


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