Sobre “what the fuck is love” y los 10 síntomas que indican que te estás enchochando

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

El amor es demasiado intenso, demasiado bello, demasiado fuerte, demasiado doloroso (si te sale el tiro por la culata) para poderse explicar con palabras. Al menos, yo no soy capaz. El enamoramiento es un vaivén que no hay listo que lo entienda, pero mientras se atropella hacia nosotros sin control y devastándolo todo a su paso como un tsunami, hay síntomas y señales para ver venir que te estás enamorando.

Antes de ir a la sintomatología del amor, os advierto que pueden ocurrir dos cosas.

a) Que vuestra historia sea como las de Disney y os enamoréis los dos por igual. A todas luces, esto es lo ideal.

b) Te conviertes en un pagafantas del amor, y sólo te pillas tú. Pobre de ti, no querría estar en tu pellejo. Las vas a pasar putas, muy putas, y tarde o temprano tendrás que enfrentarte a tu historia de amor escaldado. Te toca superar el desamor, pero esa es otra historia.
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Ahora sí, pasemos a la sintomatología pura y dura.
1) Creo que todo empieza cuando de repente te das cuenta de que echas de menos a alguien incluso antes de que se haya ido. Un buen amigo me dijo hace poco “Pepita, la frase que te lleva a la gloria esCómo sin apenas conocerte puedo echarte tanto de menos. Si realmente la sientes, úsala. Triunfarás.”

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No soy ninguna cobarde, por eso, ando con los ojos bien abiertos, ojos que no volverán a enamorarse de una legaña y ando también pendiente de que un árbol no me impida ver el resto del bosque. Cuando llegue el momento, cuando tenga a mi lado a esa persona especial a quien dirigir estas palabras, me pronunciaré alto y claro.
Sigamos…

2) Los más sensibles reaccionan de una forma extrema. La exageración convive con ell@s día y noche. pobres, bastante tienen con lo que tienen. Pulso acelerado, sudoración, taquicardia, tartamudeo, aumento de la presión arterial, risa floja, alteración de la percepción de la realidad, dolor o ansiedad en el estómago. ¿Un ataque al corazón? ?UN ictus? No, te estás enamorando. Que empiece el show.

3) El enamoramiento es una fase sobradamente pasional, de un año o año y medio de duración. Estás que echas humo a  todas horas, y es que tu cuerpecito serrano no deja de producir y liberar hormonas raras como la oxitocina o la vasopresina que potencian el deseo y la pasión sexuales. De tu cuerpo se apodera un intenso deseo de intimar y conectar o unirte a/con esa persona físicamente. Sólo quieres que tocarlo, abrazarlo, besarlo e incluso tener relaciones sexuales. Pareces un animalito en celo. Háztelo mirar.

4) Firme deseo de reciprocidad: Aquí es donde te la juegas, porque él o ella puede no querer nada más contigo y soltarte aquello de Te quiero, pero como amigo. Así que ojo, no te enamores sin tenerlas todas contigo.

5) Pérdida de concentración: Suele pasar que de tanto pensar en el otro, no estás a lo que tienes que estar. No desayunas, ni comes, ni cenas porque sólo puedes pensar en el otro. Ojo con esto o acabarás sin poder echar ojo también.

6) Toda tu fisiología se activa cuando l@ ves o cuando te imaginas que l@ ves. Te pones nervios@, se te acelera el corazón y demás maravillas que ocurren cuando te estás enamorando.

7) Atención centrada en el individuo: Aunque hayas sido un fucker o una devora hombres, ya no tienes ojos para nadie más. Y lo que es peor, no quieres acostarte con nadie más. Algo en tí está cambiando. Ella te ha hechizado, él te ha atrapado para siempre. Ni una final de la Champions, ni Adriana Lima ni Brad Pitt denud@s en tu cama y pidiéndote guerra serían capaces de hacerte caer en la tentación. Y es que estás enamorado. Hasta las trancas.

8) Idealización del individuo: A ver, tendrá muchas cosas buenas, pero no es perfecto. No obstante, tú l@ ves perfecto. Es l@ más bell@ del mundo, todo lo hace bien, su caca no huele  y siempre actúa correctamente. Lógicamente es todo producto de tu imaginación, que durante un tiempo, espero que no demasiado, te hará creer que la otra persona es perfecta. Aunque seas ateo o agnóstico, para ti la otra persona se convierte en Dios. No te pases con la idealización y poneos a cada uno en su lugar.

9) Te montas la película de color de rosa en la que vivís felices para siempre: A mí me ha pasado, lo reconozo.Me imaginaba a mi misma revoloteando entre naranjos (soy valenciana), a la luz de la luna en una playa desértica, follando a diestro y siniestro y teniendo más orgasmos que los reyes godos de esa lista qque nadie se estudió en el colegio. Por tu mente pasan fotogramas de planes de futuro, findes de plan #peli&manta&sofa #superagusto #domingoplanazo mientras #llueveafuera pero #idon’tcare porque estoy con #michurri y #todomelasuda porque #juntosesmejor. Tu mente se viene arriba y animad@ de ti, sigues imaginándoos de viaje, aunque no tengas un chavo y no hayas salido de tu pueblo. Los más soñadores se atreven, incluso, con bodas, bautizos y comuniones.

10) Sus rarezas te parecen lo más de lo más. Te encantan sus imperfecciones, son lo más bonito que has visto jamás. Aunque te aviso, cuando se pase el periodo de enamoramiento, que los mandamases en estos temas dicen que son como máximo tres años, esas rarezas te sacarán de quicio y seguramente se convertirán en el motivo por el que lo mandes todo a tomar por saco. Para que luego no me hagas decir esa frase que tanto odio que empieza por Te y termina por lo dije.

Y lanzo una pregunta al aire. ¿Crees que eliges de quien te enamoras? Pues no. A la hora de enamorarnos, ni pinchamos ni cortamos. ¿Entonces quién manda? La que corta el bacalao en esto de pilllarse del prójimo es la bioquímica del amor, que entre otras, cosas, y sin que nos demos cuenta, se dedica a desactivar ciertas regiones de la corteza frontal de nuestra cabecita, resposables de aspectos como la lógica o el razonamiento. De ahí que a muchos se nos vaya la olla, perdamos hasta el juicio y vivamos el amor como si estuviéramos como un cencerro.

Y tú…¿Cómo lo llevas?

Continuará…

iFeliz Sexo!