¿Soy lesbiana? ¿Soy bisexual? ¿Qué coño soy?

¡Hola Mis Chicas Molonas!

La semana pasada, en la que os narré mi vida en general, y la sexual en particular, con él animo y el coño minado por esta sequía que me abrasa el alma, y lo que no es el alma, me di cuenta que se me había pasado contaros algo. Hoy vengo a ponerme al día con vosotr@s.

Resulta que hace unos meses me lié con una amiga. Más joven que yo, preciosa por dentro y por fuera, alma libre, luna lunera cascabelera. Nos comimos la una a la otra con el frenesí de dos adolescentes en la barra de un bar. Mi amiga me dijo que le encantaba cómo besaba, que le gustaban mis labios y que mis besos le sabían como sabe una coca cola en verano. Fresca y chispeante.

Vámonos al baño -me susurró al oído mientras me arrastraba de la mano al tocador de señoras.

Me dejé llevar, qué otra cosa podía hacer. Me envolvía la emoción de esos juegos pillos de la infancia de estar haciendo algo mal a escondidas de los padres. Cerramos la puerta y nos empezamos a enrollar a saco. Le comí la boca, le toqué el culo y mis manos acariciaron curiosas su esbelta cintura. Palpé sus pequeños y redondos pechos y le agarré fuerte del culo.

Sentí cosas raras, al menos desconocidas para mí. Sentí que de repente estaba cachonda morreándome con mi amiga, ese ser inquietante y especial con el que tanto he compartido, esa gran amiga que me ha brindado generosa muchos de los mejores momentos de mi vida y a la que le he contado mis movidas con mil y un tíos. De amiga, de colega de conciertos y noches en el Barco, de compañera de viajes, de socia de vida, desgracias y alegrías a musa de mi lujuria, lésbica y extraña.

De repente, la tengo en mis brazos, me siento en paz como nunca y se me acelera el corazón y la mente mientras le muerdo la boca. Y me la imagino desnuda con toda la noche por delante. Y todo lo que se me pasa por la cabeza es tan distinto a como me he sentido en la cama o liándome con un tío. Es más dulce, es más transparente, más cercano, un tú a tú, una lucha de gigante iguales que no es lucha, sino tregua y reconciliación. Y lo mejor de todo es que me está gustando mucho. ¡Me gusta mi amiga, me gusta mi amiga!

Hasta que nos cortó el rollo alguien que abrió la puerta que habíamos olvidado cerrar con pestillo.

-Ayyyy perdón, ¿Os he interrumido? – preguntó retóricamente la invasora.

Aquella inesperada visita nos obligó a finalizar antes de lo previsto aquella lésbica escena que tenía toda la pinta de llegar a mayores.

Menos mal que ha entrado la chica sino te comía el coño – espetó sin vergüenza mi concubina.

Salimos encantadas y orgullosas del baño y volvimos a esa bendita barra que fue testigo de nuestros primeros ósculos.

-!Qué fuerte nena!

-Esto es la vida mi Lauris.

-¿Pero somos lesbis o qué pasa? ¿No vamos a dejar de ser amigas?

-Hoy seremos lo que tú quieras princesa.

Los besos finalmente no pasaron a mayores y esa noche cada una se fue a su casa.

¿Qué ha pasado? preguntaréis. Pues nen@s, no ha pasado nada, Que Laura vive en una ciudad de España y yo en otra y aún no hemos podido coincidir de nuevo. Pero vamos, que cada uno sigue con su vida, no nos hemos enamorado ni nos hemos comido el coño y seguimos siendo igual de amigas, aunque con esas ganas extras de volver a probar los labios de la otra.

Resulta que una calurosa noche de Fallas, descarada de mí coquetée con una chica, también bastante más joven que yo. La saqué a bailar, la seduje, intenté besarla y sentí que había flow y que yo tenía el power. Me sentí como un hombre, sin que esto quiera decir nada. Me sentí extraña, dominando, seduciendo. Sentiía que yo era la bestia y ella mi bella. Cosas de la vida. Intenté ligármela y le pedí que me besará- Me rompió el corazón cuando me dijo que no, que acababa de dejarlo con su novia de ocho años. ¡Qué mona!

Mis chic@s molon@s, me he dado cuanta de varias cosas. Primero, que me gustan algunas mujeres mucho más de lo que pensaba. Segundo, que probablemente sea bisexual. Tercera, que por nada del mundo me comería un coño. Y cuarto, que peco de más prejuicios de los que creía albergar en mi mente que considero tan moderna.

Y desde estos dos episodios mi vida es como esta canción.

Me gustan las chicas. ¿Cómo pudo pasar?

Llame a mi muy mejor amiga Marta y le dije.

Nena, tengo que contarte. Creo que el tema de las mujeres se me está yendo de las manos.

Y le conté.

-¿Y si soy lesbiana?

Y mi amiga no pudo hacer otra cosa que reírse a carcajadas y decirme.

-No Pepita, eres bisexual. Tod@s los somos. Otra cosa es que tengamos el valor de aceptarlo.

Me recordé a Freddy Mercury en esta escena. Mejor que explicárosla, visionadla por vosotr@s mism@s.

-Gracias cariño

-El amor es libre, el poder de la atracción caprichoso.

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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