Antes de amorrarse al pilón una buena dosis de jabón

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

Anda que no nos gusta a todos- hombres y mujeres por igual- que nos coman, lama y chupen lo que nos tengan que comer, lamer y chupar. No os hagáis l@s longuis que nos conocemos, lagartas. Dar y recibir sexo oral es de las prácticas más suculentas que nos depara el sexo, de las cosas más sabrosas que hay en esta vida. Y si encima te lo hacen jodidamente bien, te acabas corriendo como una reina. Realmente no se puede pedir más. Pero una cosa no quita la otra, es decir, yo no me meto en estos fregaos si el pene en cuestión no está limpio, aseado y libre de restos ingratos e indeseables (véase micción). No digo que tenga que estar impoluto como una patena, no le hago ascos al olor del pene. Sé que el sexo huele y así ha de ser indudablemente. Pero si me ocurre,- desdichadamente ya me ha ocurrido en alguna ocasión que otra – que estoy bajando como una lagarta en celo y me penetra un hedor entre intolerable e irrespirable, yo me vuelvo por donde he venido y santas pascuas. Aquí no hay más negociaciones, o está limpia o yo esa polla no me la como. Si te huele mal no me amorro al pilón. Ni de coña, que me asfixio. Chaval@s, antes de amorrarse al pilón una buena dosis de jabón,

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No es lo mismo una polla o una vagina curiosa que una poco ventilada que huele que alimenta. ¿O es lo mismo? Claro que no es lo mismo, ni de lejos. Si yo no consiento que se me amorre nadie si me huele a calamidad, le exijo lo mismo al propietario del pene que me voy a meter en la boca para hacerle gozar. Que menos que sea comestible, no creo que sea pedir demasiado.

Tampoco me dejo yo comer mi asunto vaginal si por ahí abajo todo anda como el coño de la Bernarda. No digo que en esos momentos tan fascinantes de aquí te pillo aquí te mato con un amante de confianza y aparentemente higiénico, sea conveniente saltarse a la torera la operación higiene y dirigirse con premura al grano sin más trámite. Pero para todo lo demás: una buena friega.

Linda Lovelace en una suculenta escena de Garganta Profunda

Linda Lovelace en una suculenta escena de Garganta Profunda

No hace mucho me contemple a mí misma en la tradicional tesitura de ir bajando para hacer lo propio, y al abocarme en las inmediaciones del falo comencé a inhalar un aire cargado y casi nauseabundo que me dieron ganas de echar a correr. Inmediatamente me sorprendió una arcada, me vine para atrás y no me quedó otra alternativa que desandar lo andado. Disimular, hacer como si nada hubiera ocurrido y retornar al Norte donde seguí entreteniéndome con besos, caricias, tocamientos y consumar el coito esforzándome enormemente para olvidar aquel lamentable capítulo maloliente. Lo cierto es que si no hay demasiada confianza me resulta un tanto violento soltarle así a quemarropa Te huele fatal”. A cerrado, a perro mojado, a pescado podrido, a pilila sucia como dice mi indómita madre.

Independientemente de si hay que ponérselo o no para chuparla, se recomienda ser escrupulosamente higiénico cuando con quien se practica el sexo oral es con un@ desconocid@ o con personas que no son una pareja estable para evitar las  enfermedades de transmisión sexual. La cosa es bien fácil, olvídense de rituales imposibles de recordar y liturgias enrevesadas.

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Para ellas: En el caso de ellas, la ducha o baño habitual. Unos chismorrean que hay que enjabonar, otros expertos que no vale cualquier jabón, que hay que aplicar un jabón íntimo con un ph neutro. Yo, que soy ninguna experta pero sí limpia, considero que con agua vamos que nos matamos. El checo checo, es perfecto.

Para ellos: Basta con aplicarse agua y jabón a gusto del consumidor en toda la zona exterior del pene, los testículos y el vello genital, además del perineo y el ano. En los hombres no circuncidados, tiende a concentrarse una secreción blanca llamada esmegma dentro del prepucio. Con el tiempo provoca mal olor e incrementa el riesgo de infecciones. Es de agradecer para los dos evitar que se amontone esa sustancia, por lo que hay que lavar a conciencia

Después de la friega secaos (ellos y ellas) la zona, que dicen por ahí que las humedades pueden derivar en indeseables infecciones. No querrás pillar una candidiasis vaginal. La persona que vaya a bajarse al pilón puede, aunque no es estrictamente obligatorio aunque sí un bonito detalle, cumplir con su parte de obligaciones higiénicas, en este caso la limpieza bucalDientes limpios y sanos para evitar transmitir bacterias y futuribles infecciones.

Aunque los expertos dicen que sí, opino que después de tener sexo oral, no es necesario que hombres y mujeres nos lavemos inmediatamente. Es una forma perfecta de romper la magia del momento que se nos está brindando. Salvo que eso sea precisamente lo que estáis buscando no lo recomiendo. Si hacéis las cosas tal y como os he indicado, todo irá a pedir de boca. Recordad, antes de amorrarse al pilón una buena dosis de jabón. Para que nadie os diga que os huele a demonios el negocio.

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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