Cincuenta sombras liberadas, una mierda muy seria

¡Hola Mis Chic@s Molonas!

Como viene ocurriendo desde el estreno de la primera entrega, el tercer filme del fenómeno mundial de Cincuenta sombras de Grey se estrenó el Día de San Valentín. Un pasatiempo ideal para el día de los enamorados. Espero que captéis mi ironía. La adptación cinematrográfica de E.L. James ganará numerosos premios Razzies año tras año y la crítica la pondrá de hoja de perejil, pero es una máquina de hacer dinero, capaz de vender más entradas anticipadas y petar cines que ninguna otra.

Será una mierda muy seria, pero por el momento lleva recaudada la intemerata de 247 millones de dólares, conviritiéndose en el mayor estreno de lo que llevamos de año. Sólo en el fin de semana de su estreno en España, este soporífero romance trash protagonizado por Dakota Johson y el empotrador de Jamie Dornan recaudó 4,3 millones de euros y reunió a 630.000 espectador frente a la plantalla para ser testigos oculares de los jueguecitos y escenas de pasión, sexo y rollito BDSM blandengue del Sr. y a Sra. Grey.

Para los cinéfilos respetables que os habéis resistido al efecto Grey, aquí os dejo el tráiler oficial de Cincuenta sombras liberadas. Aunque son sólo dos minutos, no sé si  podréis resistirlo.

Pues bien, ayer me fui con mis hermanas a ver la última entrega de la verbenera saga Grey. Acudí a su visionado porque me debo a este blog y a informaros objetivamente sobre la rabiosa actualidad del mundo del sexo. Para bien o para mal. Y este blockbuster que ha arrasado en taquilla era imperdible. ¿Qué puede deciros sobre Cincuenta sombras liberadas que no podáis intuir? Que objetivamente más mala no puede ser. Que éramos cuatro gatos. en la sala. Literalmente,  el clan Miravet al completo y una fan del fenómeno Grey, con pack coca cola y palomitas incluido, que nos mandaba callar con un autoritario shhhh cada vez que nos cagábamos en todo.

Mucho rascacielo made in the USA, mucha fiestecita de máscara y champagne del caro, mucho vestido haute couture, cancioncitas manidas de Ellie Goulding por un tubo, mucho despacho decorado por el célebre Ron Arad, muchos helicópteros, jets privado y la Biblia en pasta, pero en el fondo un romance kink de mercadillo disfrazado de cine elegantón  y de prestigio de pacotilla en el que se suceden múltiples escenas de violencia de género y machismo controlador, aunque la mayoría del píblico parece que no se entera ni del NODO.

La apasionante y envidiable historia de amor, sexo, lujuria y pasión que cualquiera no desearía protagonizar termina en bodorrio verbenero. De qué otra forma si no.

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Ya se han casao, ya se han casao, ya se han caso con el culo machacao

Una vez se dan el Sí quiero, él acaba hasta el pirri de tanta fiesta y de los invitados a la ceremonia. Los manda a todos a tomar viento y se la lleva de luna de miel por Europa. Yatazo de lujo, avión privado, moto acuática. Vamos lo normal en los packs lunas de miel. Pero el jolgrorio dura poco porque el pérfido ex jefe de Anastasia, Jack Hyde, hace su aparación estelar con la intención de joderles a los tortolitos su perfecta honeymoon. Que conste que el Jack es un villano envidioso, pero no le culpo. Estos dos y sus carantoñas dan mucho asquito.

La primera entrega tira que te va, porque tenía sus puntos en los que te echabas unas risas a costa del lamentable guión y las muy cuestionables interpretaciones de los protagonistas. La segunda, peor, aunque tolerable dentro de lo que cabe desde el punto de vista cinmetográfico. Pero la tercera ha sido la más insufrible de la trilogía. En ella, el personaje de Grey evoluciona de jefe cañón con trauma infantil a marido bobalicón y celoso que se escandaliza por el hecho de que la mujer hace topless y la pareha pisa más bien poco el cuarto rojo tan concurrido en las entregas anteriores. Como las otras, parece un anuncio de perfume caro edulcorada con nimios paréntesis de escarceo sexual tratados en plan coca cola light. Hasta las escenas de sexo.

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Con lo que a mí me flipan y me ponen las escenas de sexo, cada casquete supuestamente hardcore me daba una tirria que me moría.

Escenas ridículitis

Por otra parte quisiera destacar unas cuantas escenas, no todas por aquello de no abrumar, que me resultaron especialmente llamativas por lo ridículas que me resultaron. Escenas ridículitis las llamo yo.

La escena del bikini: El no le deja a ella que haga topless en una playa en la que sólo hay tetas liberadas y le dice algo así como…¿Qué quieres que todos los hombres te coman con los ojos? Mira Christian, Anastasia no está mal, pero para tetas las de la arquitecta. Además, si Grey no estuviera tan tremendo y tuviera tanta pasta, lo denunciábamos por machista.

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La escena del bebé: Va el tio y con un par le dice que no quiere un bebé, que ya si eso en un futuro, porque no quiere compartirla con nadie. Quiere que su vide comience y termine con él. Habrase visto.

La escena leona: La arquitecta rubia Gia Matteo tontea a saco paco con Grey.

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No me extraña, menudo braguetazo ha pegado la panoli de Anastasia. Ella, que de tonta (aunque lo parezca) no tiene un pelo, aprovechando que Grey desaparece momentáneamente para atender una llamada telefonica, coge por banda a la rubia tetona y le pone los puntos sobre las íes. Que nadie le toque a su Sr. Grey. Para eso ella es la Sra. Grey.

50sombras

La escena del helado: El se levanta en mitad noche y se encuentra a Anastasia jalándose un bote de helado. Será gochilla la tía. El tema es que empiezan un jueguecito con el helado que para mi gusto da muy poco juego. Ella le unta una minicucharada por el abdomen y va lamientdo el torso y el abdomen del bunerro de Christian hasta llegar al pene, que sigue sin verse por el amor de Dios! Mira Anastia, déjate de mariconadas, ahí lo que tocaba es que le untaras el pene con el lácteo de los cojones y te o metieras entrero eln la boca. ¡Qué helado tan desaprovechado! Luego a Christian le da envidia, le quita el healidito y le dice que ahora le toca a él. Le unta la entrepierna de helado y procede a chuparlo para llegar hasta la zona vaginal, pero todo el chupeteo queda en un edulcorado juego, de neuvo. No entiendo porque no le unta bien el chichi y se lo come todo de un buen lametazo. Igual es por aquello puede dañar la florar vaginal, aunque que yo sepa ( del mercado hipotecario ni papa, pero de esto ando bastante informada) no hay investigaciones científicas al respecto.

En fin, espero que Cincuenta sombras liberadas al menos signifique una cosa. El fin de la tortura.

¡Feliz Sexo! Está claro que sin el pene de Christian Grey.

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