¿Por qué creo que la gente se conforma en el amor?

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

Con este post sé a ciencia cierta que corro el riesgo de caer en desgracia para much@s de vosotr@s. Y no os culpo, pero yo aquí no estoy para hacer amigos ni caeros bien gratuitamente, sino para contar verdades como puños. Mis verdades, como esas que no pueden evitar soltar a bocajarro los niños y los borrachos.

Mira, me tenéis hasta el coño.

Lanzo una pregunta al aire y que la agarre quien quiera. Responded aquellos que estáis emparejados, casados, viviendo peligrosamente juntos y en pecado. Aquellos de vosotros que estéis solteros, quizás a punto de que se os pase el último granito de arroz, recordad si alguna vez estuvisteis enredados con alguien? Pero muy enredados, tanto como ellos.

Así, de tú a tú, con honestidas brutal ¿Estás con la persona con la que realmente quieres estar? Te ruego que no te mientas, que me engañes a mí poco importa.

Cógeme de la mano y volvamos la vista atrás. Conociste a aquella persona. Vuestro apasionamiento fue mutuo, inmediato y profundo. Quizá no fue así y paso de ti. Tuviste que trabajártelo y al final de tanto pico pala, el otro accedió. Y como siempre ocurre, pasó el tiempo. Las semanas, los meses, los años. Hasta que un día, mientras vuelves a casa de comprar el pan, tienes una profunda revelación. Ya no le amas. Ya no vives con la persona de la que te enamoraste.

¿Lo dejo o no lo dejo? Esa pregunta que te formulas solo a ti mismo se convierte en tu mantra diario. Decides no tirar la toalla y luchar. Eso es magnífico, te felicito. El espíritu luchador es una virtud que escasea mucho hoy en día. Te aplaudo por ello. Pero la vida se te va escapando entre los dedos, como a todos, siguen pasando los años, quizás ya son más de diez, y sigues preguntándote lo mismo. Pero tampoco haces nada por mejorar la situación. Mañana, el es que viene, hoy estas cansad@ coño. Tu jefe, la suegra, puto estrés, ya lo solucionaré mañana…

Pero ese mañana nunca llega. Un buen día te encuentras que tienes hijos. Simplemente ocurrió, tu no querías pero el/ella sí. Probasteis lo de traer criaturas al mundo para ver si ellos eran capaces de salvar vuestra relación, ya que vosotros, los adultos, no sois capaces de hacerlo sol@. Pronto te das cuenta de que los hijos son una fuente de alegrías, también de conflictos. Y la cosa se va enredando aún más si cabe. Y vuelves a preguntarte lo mismo. Pero ahora que tienes hijos decides quedarte como estás. Por el motivo que sea, no le echas huevos. Te faltan cachuelas como dice mi madre.

Realmente considero que la mayoría de la peñuqui sobre la faz de la tierra – hablo de un 50% de la población total, que ya es- se conforma con sus parejas. Corrijo, se conforma con lo que siente por la que es su pareja y lo que su pareja le hace sentir. ¿Por qué pienso de esta manera? Porque lo sé a ciencia cierta. Pongamos que de 10 relaciones que conozco, la mitad no van cara al aire y hacen aguas por todas parte. Es como el pobre cornudo, que todos lo saben menos él. Y ahora diréis, ¿quién es esta gilipollas para opinar de las relaciones de los demás? Pues una gilipollas a la que, aunque no lo parezca, le gusta mucho escuchar a la gente, observar, sin que nadie se dé cuenta, de cómo las parejas se miran, se hablan, se tocan y hablan el uno del otro. Y porque, por el motivo que sea, la gente termina viendo un amigo en mí y me cuenta su vida, especialmente la amorosa. Especialmente cuando no marcha bien.

Me acojona la idea de estar sol@, llevamos toda la vida juntos, l@ quiero muchísimo, pero no sé si estoy enamorad@, me tiemblan las piernas sólo de pensar en dejarl@, no voy a encontrar nada mejor. Tenemos una casa juntos, cómo nos repartimos los amigos. Estos son solo algunos de los argumentos, insensatos a mi parecer, con los que me he topado por parte de aquellos que justifican la continuación de su relación amorosa. Por eso creo que la gente se conforma. Demoledor, lo sé.

Personalmente y sin que suene a flipada, pues no es lo que pretendo, quizá lo que me diferencia de la gente que cambia de pareja sentimental con la frecuencia que yo cambio de bragas, es que siempre he esperado más de todo. Estoy jodida and I know it. Pero querid@s, a estas alturas del show no voy a cambiar, tampoco quiero. Todavía sigo albergado grandes esperanzas, qué le vamos a hacer.

No me importaría vivir en un colchón, siempre que la rutina no formara parte de mi vida. Esa exasperante vida rutinaria que ineludiblemente acabaría confinando el amor a un eterno día de la Marmota. Una existencia inerte, en la que los días pasan sin pena ni gloria.

Y no hablo de compartir mi vida con el mismísimo Brad Pitt, que el mozo está de lo más mcizo, pero eso ya no me importa. Que sea medio calvo, algo bajito o demasiado alto, más o menos bien parecido, pero que tenga un par de pelotas, que no tenga miedo, que sepa bailar y sobre todo, que sepa volar.

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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