Tengo 32 años, no tengo novia y soy feliz

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

Hoy le doy voz a una pluma amiga. Os presento a mi colega Efrén y su post novel “Tengo 32 años, no tengo novia y soy feliz”.

Parece que esta afirmación es contradictoria: los dictámenes de la sociedad rezan que si tienes X años y no estás casado o tienes novia, has fracasado.

Pensamos que lo peor es acabar solo, pero no: lo peor es estar con alguien que te hace sentir solo. Ves a todo el mundo aparentemente feliz de la mano, pero de esos ¿cuántos están verdaderamente enamorados? ¿Cuántos admiran a la persona que tienen al lado? ¿Un 5, un 10%? La gente está por estar, porque no puede estar con alguien mejor o porque no sabe estar sola (como muestra, el síndrome de la chica liana, que salta de novio en novio emulando a George de la jungla).

Es importantísimo saber estar solo: en última instancia te tienes a ti y la mejor inversión que se puede hacer es en uno mismo. Al fin y al cabo, por muy acompañados que estemos vamos a tener momentos de soledad y saber gestionarlos puede marcar la diferencia.

Los que usan ambas manos para contar sus novias, o han tenido mucha suerte en la vida y se han cruzado con chicas que les han encantado -que lo dudo- o no exigen mucho, quizá porque no tienen mucho que aportar. Yo sé cómo soy, lo que doy en una relación y sé lo que quiero, y me cuesta muchísimo encontrar a alguien afín a mí, pero creo que si no eres exigente con la persona que tienes al lado al levantarte cada mañana, ¿con qué lo vas a ser?

Qué perverso es el tema, ¿verdad? En vez de premiar a quien quiere ser mejor cada día, tiene inquietudes, afán por aprender, por experimentar, se le castiga. Y cuanto más crecimiento personal realizas, más activo eres y más tiempo llevas soltero, te conviertes en una persona menos conformista y buscas a alguien que, en fin, ¡no sea una seta pocha!

Estoy cansado de hablar con chicas y que, al preguntarles por sus hobbies o inquietudes, me digan: “pues me gusta viajar, quedar con mis amigas y tomar cervezas…” Ya, eso nos gusta a todos, ¿algo más que se pueda aportar al equipo? Que me dan igual los gustos, en serio, puede ser tiro con arco, curling o triciclo, pero necesito que sea una mente ávida de conocimiento y nuevas experiencias. Me aburre lo normal, y cada vez más: necesito gente original. Igual que vosotras estáis cansadas de que os inicien una conversación por Tinder con un manido “Ola guapi!”, yo lo estoy de ver chicas que no son naturales y guardan demasiado las apariencias, que comen cuatro canónigos al salir a cenar, o que no tienen ni temas de conversación ni iniciativa ni nada.

Y en el otro bando, dos amebas (una mezcla de impotencia y frustración me invade) que no tienen inquietudes, metas, ni se preguntan cosas. Y los dos, sumidos en su ignorancia, son felices para siempre.

Y mientras sigo en la búsqueda de esa chica que dinamite todo lo que he conocido hasta ahora y llene de giros argumentales nuestra historia, expondré a continuación algunos puntos que  para mí son importantes para comenzar una relación:

  • Que me atraiga -seamos realistas, lo que primero suele entrar es el físico-, aunque por supuesto puede pasar que a primera vista no sea un flechazo y, con el tiempo y conociendo a esa persona, te enamores perdidamente. Pero atracción física, de una u otra forma, debe haberla.
  • El trabajo me da igual, pero que sea curiosa, inteligente y culta, y que se interese por temas diversos más allá de Gran Hermano. La inteligencia me parece una cualidad extremadamente sexy, y ser curioso es tener hambre de vida.
  • Cero celosa. Esto es condición sine qua non,y suele verse desde el comienzo de la relación. Los celos son inseguridades proyectadas, y son absurdos ¿Qué ganas haciendo de Sherlock Holmes, pensando más de la cuenta y destrozando momentos bonitos por los fantasmas de cada uno? Si la otra persona quiere serte infiel lo va a ser, así que demuestra amor y exige sinceridad. Disfruta y cuida de lo que tienes.
  • Con iniciativa, activa, que le guste hacer cosas nuevas, planes, etc… Tanto en la vida terrenal, como en el cosmos sexual.
  • Que tenga amig@s (obvio que puede salir con mis amigos o yo con los suyos, pero que sea independiente). Que tenga su vida, yo la mía y una en común.
  • Que me sepa llevar. Que cuando me pongo tonto me diga “no pasa nada“, me dé un beso y sepa calmarme.
  • Que sea sensible, empática y buena persona.
  • Que pueda ser yo mismo.
  • Que sea extrovertida y divertida. Por ejemplo, que venga a la boda de un amigo mío en la que no conozca a nadie y que, en lugar de estar como una mochila a mi lado, se vaya a pedir una copa, hable con chic@s, haga amig@s, baile, le vea pasándoselo bien y diga “joder, esa es mi chica!”.

Y cuando uno casi ha perdido la esperanza (como comprenderéis después de exponer lo que busco)… aparece ELLA: divertida, espontanea, decidida, ingeniosa, inteligente, sexy. Empezamos a hablar y a quedar. Había buena conexión, todo fluía y de repente, de un día para otro, dejó de escribir, de contestar, y comenzó a hacerse la rarita…

“¿Estás bien?” “Sí, sí…” “¿Te pasa algo?” “Que va, tengo lío en el trabajo, bla bla bla…”

¿De verdad cuesta tanto ser honesto con alguien que te ha tratado bien y con el que has compartido momentos, confidencias, locuras? Un “oye, he estado genial contigo, pero he conocido a otra persona”, “Me he reencontrado con mi ex de hace diez años”, “Prefiero dejarlo aquí por esto y esto.”

Me podrá doler más o menos pero nunca hablaré mal de ti. Al contrario, me parecerás una mujer de los pies a la cabeza. Te diré “muchas gracias por ser sincera y espero que te vaya todo genial”.  No sé si creen que por dejar pasar tiempo o no dar una explicación hacen menos daño o si la otra persona se olvidará. Déjame a mí decidir hasta dónde me duele, no seas condescendiente conmigo, solo franca.

Con lo fácil que es ser sincero -que así no tienes que recordar nunca nada-, claro y decir lo que piensas. Pero nada, nos empeñamos en hacerlo complicado. Me encantaría deciros que estamos prometidos y que fue increíble, pero lamentablemente no fue así. Se lo puse fácil para que me dijese la verdad, no quiso y así se quedó.

El último legado y cierre fue algo que escribí en el metro un día de camino al trabajo y me gustaría compartirlo con vosotros:

“Y que nunca acabaré de entender el juego del enamoramiento, el hoy somos invencibles y mañana una aguja sin punta nos atraviesa. Una vez más, la dualidad: por un lado vives días, momentos, instantes increíbles donde todo vale. Por otro, te automatizas y eres extremadamente racional. Uno es saltar al vacío, irradiar serotonina, distorsión de la realidad y, a menudo, desconcentración para acabar en decepción. El otro, divisar desde la atalaya, ser absolutamente dueño de tu Sim, creador de la realidad y asesino de la ilusión. Al final, no es ninguna de las dos cosas…”.

P.D: Si alguien cree que puede ser mi medio limón, por favor mándame una paloma mensajera con código de seguimiento a @_efrenetic.


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