Sexo anal ¿Duele o da gustirrinín?

¡Hola Mis Chicas Molon@s!

.El sexo anal, también conocido como «sodomía», «coito anal» o pedicación, tiene ya más años que el tebeo. Diversos estudios revelan que, hoy en día, tanto ellas como ellos disfrutan del sexo anal. Aproximadamente el 40% de las parejas heteros lo han practicado al menos una vez y entre el 10% y el 20% de las parejas lo practican con regularidad.

YENDO POCO A POCO…

De todas formas, si no ves claro lo del sexo anal y te parece una práctica demasiado oscura, puedes empezar por probar la masturbación anal. Pídele a tu chico que te estimule el área del ano. ¿Cómo? Con un dedo, con dos dedos, con tres dedos o más (si te atreves) o algún tipo de juguetito sexual tipo dildo u objetos varios no identificados.

RELÁJATE o no habrá manera.

Ten en cuenta que ano, en principio, es un orificio de salida, por lo que la tendencia normal es la de expulsar cualquier elementos venidos del exterior. No está concebido para recibir la entrada de objetos, ni animados ni inanimados, cosa que no ocurre con nuestras queridas vulvas y vaginas. Ano y recto no segregan lubricación natural ni sus músculos tienen la elasticidad necesaria para dilatarse naturalmente. Si vais a lo loco, puede haber desgarros y fisuras. Es muy importante estar tranquil@, Así que relájate y disfruta de la sesión.

LUBRICACIÓN

Hay que pensar en @l dueñ@ del ano cuando se practica sexo anal. Salvo que seáis expertos en la materia y de tanto practicar tengáis el ano como la bandera de Japón, es muy recomendable usar lubricantes para facilitar la penetración. Hay cosas, que simplemente no entran a la primera. Como las marchas, como las tablas de multiplicar. El manual de instrucciones es sencillo. Para dilatar, simplemente hay que aplicar el producto directamente en el ano. La masturbación o el mítico beso negro también son prácticas dilatadoras. Entre los lubricantes naturales, está la saliva de toda la vida. Estas opciones son las más barato, las más placenteras y las que pilla más a mano si la cosa no es premeditada.

Por otra parte, existe una amplia gama de lubricantes eróticos especiales para el sexo anal. La aplicación del lubricante en cuestión forma parte de la relación sexual y puede tener su morbo. Así que a gozar.

HIGIENE

Ni que decir tiene, que tanto el pene como el ano han de estar limpios como una patena. Hay que desinfectar y algo más que una limpieza a lo checo es de agradecer. Según el grado de complejidad, los sistemas de lavado son los siguientes:

1. Una de Juan Palomo, Yo me lo guiso yo me lo como: Métete el dedo en el culo y lávalo con jabón.

2. Remedio casero: Dirígete al bidé y directamente introdúcete el chorro de agua por dónde tú ya sabes. Aplica jabón a discreción.

3. Jeringuillas y/o limpiadores anales.

4. Lavativa o enema (algo más profesional que el resto): Ojito porque la aplicación de los enemas son muy placenteros y son una forma de masturbación en sí misma, filia comúnmente conocida como clismafilia. Sin embargo, se debe tener en cuenta que el abuso de enemas puede llevar con frecuencia a una dependencia física para el correcto funcionamiento del intestino.

POSTURITAS

Back swinging

El receptor tumbado boca abajo y el penetrador en la parte superior. La penetración es menos profunda que en otras posturitas, y aquí el penetrador controla el ritmo de las embestidas. Con esta postura se puede llegar a un intenso orgasmo, ya que el ano ejerce una fuerte presión sobre el glande.

Postura del perrito o “doggy”

También llamado coito a tergo, esta es la postura top. Para la postura del perrito, hay que buscar una posición alta como una cama, un sillón o una mesa. Apoya rodillas y brazos y recuerda que cuanto más agaches la espalda, más descubierto y despejado quedará el culete. El penetrador también puede estar de rodillas, o bien de pie. Eso sí, tened en cuenta que en esta postura, el ano tiende a estrecharse y la cosa puede llegar a hacer un poco de pupa. ¡Controla tu pene macho man!

Misionero, versión anal

Bien de cara a la pareja o bien de espaldas, en este segundo caso la estimulación visual proviene de observar el trasero penetrado mientras que la ventaja de hacerlo de cara es ver la expresión de la otra persona, poder besarla en los labios, mejillas, cuello, tocarle y olerle los cabellos y, en caso de ser mujer, cómo se ven y cómo se mueven sus senos; además, éstos rozan con el cuerpo del hombre. La penetración que permite es muy profunda y la ventaja que tiene es que la persona penetrada tiene control de los movimientos, con lo cual puede regular tanto el ritmo como la profundidad de la penetración. Suele ser una postura poco dolorosa, por lo que, en ocasiones, puede resultar interesante comenzar por ella para adaptar los músculos del recto al tamaño del pene.

 La cucharita

Los dos amantes se tumban de costado. En este caso, la profundidad de la penetración no es como las anteriores y existe el riesgo de que el pene se salga del recto, y más si es pequeño o mediano. Pero…es una postura muy íntima y con mucho contacto físico entre tú y tu hombre. Además, puedes jugar con sus pelotas.

PROTECCIÓN

Y sobre todo, póntelo o pónselo. A buen entendedor pocas palabras bastan. A pesar de esto, siempre puede haber sorpresas desagradables.

Si os apetece, si tenéis curiosidad, probadlo. Y si vosotros queréis y ella es la que no quiere, siempre podéis hacerle ver que no tiene nada que perder. Al menos así lo canta la discreta banda KISS. Nothing to Lose narra al cantante tratando de convencer-coaccionar a la parienta para decir SÍ al sexo anal.

Dicho lo dicho, ¿Te animas a jugar al teto? Ya sabes, tú te agachas…

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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