Sesenta y nueve ¿Alguien da más?

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

Hace unas semanas estaba viendo la película Intocables cuando me vino a la mente, así sin más, el tema de este post. El mítico 69. A mi lado estaba sentada mi madre, muy centrada en el visionado del film francés, y le pregunté así sin más.

-¿Mamá, qué te parece el 69?. Me interesa mucho tu opinión.

Ipsofacto me respondió, –Pues una guarrada hijita.

Huelga deciros que mi madre no lleva demasiado bien, por no decir que no le hace ni puñetera gracia, esto de que me dedique a escribir sobre asuntos amatorio sexuales. Creo que incluso le pide a Dios que en un acto milagroso me convierta en una chica de orden y de bien. Pobre, no sabe lo que está diciendo. Pero bueno, qué le vamos a hacer.

En el 69 se casaron John Lenon y Joko Ono, nuestro amigo Amstrong se convierte en el primer ser humano que pisa la Luna, el Concorde realiza su primera prueba de vuelo, y aunque no fue en el 69 sino en el 84, Bryan Adams nos regala su particular oda a ese verano irrepetible, Summer Of 69.

El bueno de Bryan se ha hartado de desmentir los dobles sentidos que las mentes más calenturientas, entre las que orgullosamente me hallo, asocian al título de aquel hit, y dejó bien claro que su verano del 69 nada tuvo que ver con esa postura del Kamasutra, ya que por entonces el zagal apenas tenía 10 años.

De entre el repertorio de posturitas para el coito que ofrece el Kamasutra, el 69 es la postura más completa, la panacea orgásmica por excelencia. Pero ojo, que el 69 existe desde que el mundo es mundo. No vayamos a creernos los modernos que lo hemos inventado nosotros. Eso sí, su nombre se lo debemos al escritor surrealista francés Raymmon Quereau, Servidora, a pesar de ser un cero a la izquierda en cuestiones matemáticas, siempre había tenido muy claro que 1 + 1 eran 2, sin lugar a dudas. Pues va y resulta que no, porque el susodicho Raymmon Quereau desveló esta ecuación, la más sexy del planeta: Uno más uno es 69: dos personas entrelazadas una sobre otra, específicamente sobre su sexo.

Este vicioso y erótico vocablo fue acuñado en la vecina Francia, maldita y hermosa a la vez. No obstante, tardó más de lo debido en hacer su aparición estelar, después de estar vetado su nombramiento durante largo tiempo. Nuestro querido 69 dormitó pues lacónico, abatido y triste como cualquier otro tabú durante mucho tiempo en los rincones más recónditos de la antesala del lenguaje.

El 69 sólo estaba presente en el argot de las clases marginales, gentes insensatas que vivían de noche, prostitutas y usuarios que pululaban entre prostíbulos y peep-shows, maleantes que hacían barra y bebían ron barato en los tugurios y garitos más sórdidos en aquellos años prerrevolucionarios.Pero un buen día, concretamente en mayo del 68, llegó la revolución. La revolución sexual.

Tanto el nombre 69 como su práctica han estado desde el principio estrechamente vinculados a la revolución sexual de los 70, a la liberación de la mujer y a la igualdad de sexos. Efectivamente, no encontraremos postura en ningún manual que suponga mayor igualdad entre los dos amantes, es la más democrática de cuantas existen.

Por su parte, el casi insupportablement romantique Serge Gainsbourg, autor de Je t’aime moi non plus, gritaba como si estuviera loco de atar en sus conciertos junto a su Jane Birkin “69, año erótico”.

A partir de entonces se convirtió en símbolo iconoclasta de masas y en las bandera se leía: “¡La imaginación al poder! ¡El 69 al poder! En aquella época, el 69 venía como anillo al dedo para seguir con aquellos lemas de haz el amor y no la guerra y seguir luchando por la igualdad de la mujer, en la cama y fuera de ella. Así pues, el 69 protagonizó su propia revolución sexual, traspasando fronteras, conquistando continentes y convirtiéndose en la niña bonita del Kama Sutra de aquel escritor y religioso indio llamado Vatsyayana. !Olé tú querido!

Para los queno lo sepáis, que espero que seáis los menos, el 69 consiste en realizar sexo oral simultáneo: felaciones y cunnilingus, o dos felaciones y dos cunnilingus, alternando el uso de nuestra lengua con la aplicación de técnicas masturbatorias. Suele formar parte de los preliminares, aunque os doy mi palabra de honor que si la estimulación es la apropiada puede conducir directamente al maravilloso orgasmo y la grandilocuente eyaculación.

Querid@s amig@s, el Kamasutra habla de tres posturas del 69. La primera y más tradicional, sitúa a la mujer acostada de espaldas sobre la cama con el hombre arriba. Otra posición más osada localiza al hombre de pie mientras la mujer, con las piernas anudadas a su cuello, posa la cabeza en su miembro mientras recibe placer. Finalmente, la versión francesa, que siempre es la más chic, en la que ambos se acuestan de lado en sentido inverso.

Cada vez que practico el 69 me siento cual diosa del erotismo más libidinoso. Literalmente siento como mi boca se desborda como un río mientras deambulo con locura en los secretos más íntimos de mi amante y ese amante, en un quid pro quo de lo más solidario, penetra su lengua en mí. Soy la felatriz más entregada que unas sábanas han visto jamás, tocando con esmero la flauta de jade. ¿Y él? Él, ay él, él me come entera y bebe de mi fuente, también de jade.

Aunque soy amante practicante de esta postura y de vez en cuando me pego un homenaje de esta envergadura, confieso que no es mi preferida.

– 69 te lo montas de cine, no te lo tomes a mal. No eres tú, soy yo.

La cuestión es que no soy alguien demasiado centrado y me cuesta bien poco distraerme. Yo prefiero estar entregada a hacerle una mamada al caballero que me acompaña o gozar como una loca mientras fulanito me come el coño sin que nadie ni nada me lo distraigan. Y me pasa que con el 69 me distraigo, pierdo el hilo, la concentración y veo cómo el orgasmo se me va de las manos. Y eso jamás.

Que dos amantes se complazcan el uno al otro a través del sexo oral y de forma simultánea es muy bonito, pero que muy bonito. Precioso. No obstante os advierto que no es postura para principiantes. No cabe la menor duda de que es la más morbosa y excitante de las posturas, pero tiene su truco, lleva su tiempo y requiere práctica.

Qué duda cabe de que esta experiencia del 69 puede ser la pera limonera y un manjar supremo que recomiendo vivir en propias carnes a todo hijo de vecino antes de abandonar esta vida tan ingrata. Os recomiendo que practiquéis sin descanso esta no apta para principiantes pero extremadamente satisfactoria práctica sexual. Que nadie nace enseñado. ¡Ya me contaréis viciosill@s!

¡Feliz Sexo!

2 pensamientos en “Sesenta y nueve ¿Alguien da más?

  1. Pepita me encanta esta posicion para empexar a follar, la posicion del 69 gozan la pareja los dos, y es muy importante a mi entender para que los dos entren totalmente calientes en el sexo, y no primero uno y despues el otro, osea que te doy la razon y me encanta como te digo hacer un buen 69.

  2. Hola Pepita, soy Koko.

    Me he dado de baja de Happn por parecerme una locura generalizada. Me parece bien poder conocer gente nueva, pero en el momento que me saluda gente que no me apetece conocer, prostitutas ofreciendo sus servicios y hasta travestis que dicen chuparla muy bien y tener una polla del grosor de la de Rocco, pues como que paso.

    Me quedo con haber conocido cierta gente y descojonarme contigo y tu blog, a pesar de haber hablado poco.

    si te interesa seguir charlando, aquí te dejo mi correo.

    Un beso y espero saber de ti.


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