Querido San Valetin…contenta me tienes.

¡Hola Mis Chicas Molon@s!

¡Feliz San Valentín! Como no.

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El pequeño Valentín, San Valentín para los amigos, fue un santo mártir romano, de esos que lo pasan muy mal y sufren a destajo. El infame Emperador Claudio II decidió cargarse a este santurrón de un hachazo, precisamente un 14 de febrero. Resulta que el santo de Valentín, del que se rumoreaba que era un mata sanos convertido en cura, se dedicó a casar a parejas en secreto después de que el matrimonio quedara prohibidísimo por el emperador Claudio, alias El Gótico. Otra leyenda cuenta que Valentín es el patrono de la festividad más moñas del calendario porque esta fiesta de color de rosa coincide con el momento del año en que los pájaros y las pájaras empiezan a emparejarse. No sé que es peor, la verdad.

Querid@s, todo llega. Antes o después. San Valentín está a la vuelta de la esquina, preparado para darlo todo este 2015 de la mano de su amigo y secuaz, Cupido, que va armado hasta los dientes de flechas cargadas de amor.

Creeréis que exagero si os digo que tengo un dilema existencial que ríete tú de Aristóteles, Macrobio, Plutarco y Stephen Hawking en una mesa redonda debatiendo sobre ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Querido Valentín, no sé si mandarte a tomar viento con esas alas tuyas que no sé…., o irme contigo de vinos.

No sé si apoyar su celebración o no. Está muy de moda cagarse en este día y echarle la culpa a los yankis, a los horteras y a las parejas garrulas que celebran este día con especial frenesí. Luego están l@s subversiv@s y antisistemas, tod@s conoceréis a algun@, que consideran que esta party/ invento de El Corte inglés  es la mayor apología del consumismo, un ultraje al amor de verdad y una mariconada/paripé de perogrullo. Por no mencionar a los rebeldes sin causa, que como pillen a Cupido por banda, lo matan de un plumazo. Todos alegarán defensa propia. Porque el pequeño querubín ataca a traición y cuando menos te lo esperas. Será bandido.

Pero por otra parte, yo soy de celebrarlo todo. No me dejo sin celebrar ni las onomásticas, que parece que se nos olvida que además de cumpleaños todos tenemos otro día nuestro. Me sobran motivos para convertirlos en días de fiesta. Que alguien se va…Fiesta de despedida. Que alguien vuelve, Fiesta de Bienvenida. Que alguien se casa, Despedida de soler@ al canto. Que alguien se arrejunta, Fiestón. Que mi madre cumple años, Comilona. Que a mi hermana le sale trabajo, Cenita. Que nos queremos todos mucho y estamos encantados de conocernos, Jarana. Que nos reunimos toda la cuadrilla, Mamá no me esperes levantada que esta noche quemamos Valencia. ¿Por qué no celebrar también San Valentín? Pues por llevar la contraria, por ir a contracorriente como los salmones.

Pero sí hay una cosa de San Valentín que me gusta mucho. Es el día del amor. Y el amor mola. Y mucho. Y eso no lo ha inventado El Corte Inglés.

Se dice, se rumorea que el día de los enamorados, versus los restantes 364 días, sin contar cumpleaños, aniversarios y cuando vamos más borrachos que lo que permite la DGT, la gente dice más eso que a muchos tanto les cuesta decir.

Te quiero

I love you

Je t’aime 

Ich liebe dich

Ti amo

Te estimo

Quero-te muitio

Wo ai ni

Ya no lo sé decir en más idiomas. Hablo de esas muestras de amor, de decirle al otro, o demostrarle, que le quieres y por qué le quieres.

Creo que no hay nada más brutal en este mundo que decirle al otro cosas bonitas. Y que te las digan a ti, acabáramos. Que nadie es como ell@, que todas las canciones te recuerdan a ell@, que no pasa un sólo día sin que no quieras verle y que su cuerpo es tu refugio, su boca tu perdición y sus manos tu carretera. Decirle que no puedes vivir sin ell@, que no hay manera.

Cupido hace mucho que no se pasa por mi casa y me lanza una de sus flechitas del amor. Una pena. ¿Sabéis lo que voy a hacer yo el día de San Valentín? Voy a emborracharme con los más bellos. Mis amigos. Con una, con dos, con tres copas. Con más copas de más. Con muchas copas de más. Y acabar rendid@s. Y borrach@s perdid@s.

L@s enamorad@s, haced lo que queráis, pero amaos los unos sobre los otros. Como en las buenas pelis que acaban bien. O como en algunas buenas pelis que acaban mal. Y emborrachaos. Emborrachaos de flores, velas e incienso. De cenas románticas, de champan azul y de noches sin parar de follar. Emborrachaos de viajes y escapadas, también muy romántic@s, que los solteros no podemos disfrutar, porque son sólo para vosotr@s, de los hoteles con encanto. Emborrachaos de lo que querais. Pero emborrachaos.

Y los solteros, que lo sois, porque el mercado está fatal; porque no hay quien os case; porque no hay manera; o lo más probable; porque al que te gusta no le gustas, y al que le gustas, no te gusta. Mientras encontráis o no a alguien a quien amar y que os ame, emborrachaos también. Que la vida son dos días, y en San Valentín, más que nunca, hay que celebrar. Lo que quieras, como quieras. Pero hay que celebrarlo.

Feliz San Valentin y….Feliz Sexo!


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