Mi muy mejor amigo

¡Hola Mis Chicas Molonas!

He leído un nuevo estudio científico, de estos que me la traen al pairo (pero hay que estar informada). Viene a confirmar que la amistad entre un hombre y una mujer, ambos heterosexual, no es posible. Desde luego, si lo único que quiere hacer el tío con la susodicha amiga es follársela, estoy de acuerdo. O al revés, no me vayan ustedes a tachar de machista. Pero soy una mujer y estoy hablando desde mi punto de vista femenino. Y punto.

Tengo la enorme suerte de tener bastantes amigos varones. No sé exactamente por qué, pero me siento muy a gusto cuando estoy entre machotes. Los hombres valéis un potosí como colegas. Repito, como colegas. Conservo grandes amigos del colegio. También de un máster que estudié. Guardo un enorme cariño a amigos que hice cuando viví en Casablanca y bastantes más de mi época en Bilbao.

Con la mayoría de ellos no tengo ni he tenido eso que muchos llaman tensión sexual (no resuelta). La mayoría de mis amigos nunca me han atraído, a otros ni con un palo (con todos mis respetos y mi cariño). Aunque a alguno (dos a lo sumo) me lo hubiera tirado muy a gusto alguna noche que estaba yo con alguna que otra copita de más y más calentita y/o sensible que de costumbre. Pero nunca lo hice. Por no joder nuestra amistad, por no arrepentirme al día siguiente, por pudor. Por lo que sea, el caso es que en ningún caso hubo polvo.

Ojo, que yo entiendo que a uno le pueda apetecer en algún momento compartir cama con su amiguita del alma, pero eso no quiere decir que vaya a ocurrir, y menos todavía que sea recomendable intentarlo. También entiendo que los tíos, en general, no harían ascos a una amiga que se pone tontita y quiere mambo sin compromiso. Desafortunadamente para vosotros esto no ocurre todos los días. Así que insisto, no vale entrar a todas vuestras amigas cual lemur en celo. Corréis el riesgo de que os hagan una cobra de órdago y quedar como un auténtico Pagafantas. Vosotros mismos.

La amistad pura y dura entre los dos sexos sí es posible, siempre y cuando no se trate de una relación de amigovios, Para l@s despistado que no sepan de lo que estamos hablando, os informo que este término ha sido recientemente incorporado al diccionario de la RAE, donde al parecer están en la puñetera Babia y a por uvas a la vez.

Alguien puede decirme por qué se inventan estos doctos señores un neologismo tan poco acertado, cuando ya existe el follamigo, tan querido por todos, o el compuesto amigo con derecho a roce. Se nota que los académicos siguen limpiando, fijando y dando esplendor a nuestra lengua, pero follar, seguro que follan poco.

Cada uno que haga lo que quiera, pero yo a mis amigos no me los follo. Ni de coña. Llegados a este punto, dejo a un lado todo lo anterior y me dirijo a ti, mejor amigo. Mi muy mejor amigo.

Hemos vivido tiempos desordenados, épocas de cambios y aunque siempre intento ver el vaso medio lleno, a veces te necesito más cerca. Ayer te llamé por teléfono. Ni puto caso. Hoy te he escrito para decirte aquello de I just call to say I love you. Pero no en plan romántico. En cualquier caso, calla y dale al play. Ya te estoy imaginando cagándote en mi y blasfemando en arameo mientras lees esto. Porque de sobra sabes que va dirigido a ti.

Cuando un día cualquiera te dije que algún día escribiría algo sobre nuestra amistad, tú me respondiste:

Va romancera, ni se te ocurra dedicarme un post. Como mi nombre aparezca en uno de tus escritos rompemos la amistad!!! Ni se te ocurra!!!! Tu post sanferminero sólo tiene un objetivo… Encontrar a tu chotarro del balcón. Confiesa.

Mejor amigo, confieso que esa fue mi intención. Cómo me conoces.

¡Ni se te ocurra! No quiero aparecer en ningún post, me muero de verguenza. Ni nombre, ni apellidos, ni mi personalidad exuberante quiero que aparezcan. Y mucho menos la mítica frase por la que me estuviste odiando durante un mes. 🙂 

Pues bien, como ves, ahora la que no te ha hecho ni puto caso soy yo. Aunque te respeto enormemente y mantendré tu identidad en el más estricto anonimato. Sé que eres una celebrity donde vives, los hombres te envidian, ellas te idolatran y te desean con lujuria. Pongamos que te llamas X Man.

Prepárate amigo, que vienen curvas…

¿Te acuerdas de nuestras noches mano a mano a lo Thelma & Louise? Quizás te resulte excesivamente femenina esta pareja, así que si prefieres podemos convertirnos en dos canallas vividores con clase y más suerte de la que merecemos que beben whisky solo y cierran los bares más elegantes de la ciudad. Eso te pega mucho más. Pero no puedes negarme que siempre es muy Thelma y Louise cuando vamos en tu carraca destartalada. Tú conduces y yo te acompaño de copilota. Y entonces siempre nos ponemos de acuerdo para bajar las ventanas y poner a todo volumen ese temazo de los Niños Mutantes, que aunque ya lo subí antaño en algún post, no puedo no compartirlo contigo de nuevo.

¿Te acuerdas de esa tarde, en aquel café irlandés bohemio y soñador en el que nos tiramos toda la tarde hablando? En verdad hablaste tú, porque yo estaba recién operada de unos pólipos que me machacaban la garganta y me comunicaba a través de una pizarra. Sé que no lo somos, pero aquella tarde sentí que reamos dos poetas de la generación del 27, o la del 98. Elige la que más te guste. Como siempre intentábamos arreglar el mundo, Compartíamos las cosas que nos preocupaban. No sé si para bien o  para mal, pero siguen siendo las mismas que nos preocupan hoy.

¿Te acuerdas cuando me regalaste por mi cumpleaños ese CD? Creo que ya anda medio rayado de tanto que lo he escuchado. Tina Turner me ha cantado tantas veces en mi coche que no sabría decirte cuántas. Pero cuando la escucho, en especial una canción, siempre me acuerdo de ti. Siempre.

¿Recuerdas aquel libro que me regalaste? El olvido que seremos. Hace poco descubrí que es un homenaje que el escritor hace al héroe de su vida, su padre. Ahora ya entiendo por qué me lo regalaste, porque a pesar de las buenas críticas que tiene, es infumable. No he conseguido terminar de leerlo.

Disculpa este pequeño alboroto, sólo quería darte las gracias.

Gracias por estar a mi lado.

Gracias por decirme siempre la verdad, aunque a veces te haya odiado por eso.

Gracias por quererme en tu vida.

Gracias por confiar en mí.

Gracias por soportarme cuando nadie más lo haría.

Gracias por darme tu opinión mascculina sobre mis estilismos.

Gracias por valorarme de la forma que lo haces.

Gracias por desearme siempre lo mejor.

Gracias por quererme tanto y por cuidarme.

Ya te lo he dicho muchas veces, pero te lo vuelvo a decir para que no se te olvide. Si alguna vez encuentro a alguien con quien compartir mi vida, esa persona extraordinaria que no sé donde se ha metido, quizás mi Clive Owen particular o mi Guardián entre el Centeno, te pido, no que te cases conmigo (¿Qué te habías pensado? Eso se lo dejo a algún canalla con buen corazón), sino que seas mi padrino y bailemos lo que más rabia te dé.

Hoy por ti, mañana por mí. Si caminas yo te sigo, si te cansas hago un nido en el arcén. Hoy por tí, mañana también. No es mío, me lo he copiado de Joaquín Sabina.

¡Feliz Sexo!


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