Los (buenos) amigos son como tener un as bajo la manga

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

Hoy cambiamos de tercio, esta semana estoy más amistosa que sexual, no me lo tengáis en cuenta. Los amigos son como tener un as bajo la manga. No es que lo diga yo, es que es la pura verdad. Lo escuché hace tiempo y no he logrado olvidarlo. Para la ocasión también podemos hacer buen uso de aquella máxima que reza quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Luiggi, uno de los coches molones de la animada Pixar, se lo decía textualmente a Rayo McQueen, quien descubrió en la maravillosa Cars que su amistad con Tom Mate y el resto de entrañables personajes de Radiador Springs era mucho más valioso que toda la fortuna y toda la gloria del éxito en el trepidante mundo las carreras.

Los amigos, en este punto he de decir los buenos amigos, son como las telarañas que confeccionan los arácnidos con precisión de relojero y esmero de artesano. Se tejen. Y se tejen a base de tardes de colegio y noches universitarias, a base de momentos espectacularmente buenos y jodidamente malos. Los hay a porrones: cuando ese amigo o esa amiga, te dejaba copiar en el examen de mates y se esperaba a que acabaras para entregar su examen a la profe, cuando todo el mundo se reía de ti en el cole y ella te defendía, cuando te quedabas el fin de semana en su casa o ella en la tuya, y veíais dibujos animados a las siete de la mañana, cuando te gustaba el malote de clase que pasaba de tu culo olímpicamente; cuando compartisteis el primer cigarro, y el primer porro, cuando hacíais vuestras primeras pellas en el cole, cuando lo dejasteis todo por iros con unos hippies muy simpáticos y con mucho maría de rave, cuando jugabais a ser, no princesas, sino las putas reinas del mundo, o incluso cuando muy de niñas enterrabais avispas en un funeral sin religiones.

Pasaron los años y ahí seguís, secuaces, amig@s. Vinieron malos tiempos; cuando murió tu padre, cuando murió su abuela, cuando su madre se puso malita, cuando lo dejó con su novio y luego con su novia, que hoy en día los amigos le dan a todo, o cuando a ti te rompieron el corazón en mil pedazos y andabas dando la murga a todo Dios y ella siempre te escuchaba como si fuer la primera vez que o contabas el melodrama.

Tras la tormenta, de nuevo la calma. Cuando salís a quemar la city, ella te presenta a chicos y a ti no te gusta ninguno (a todos les sacas un pero), cuando la lías parda por las noches porque eres una macarra y ella siempre sale en tu defensa. Cuando te fuiste a otros países a vivir una temporada y ella te visitó en todos y cada uno de ellos, hasta cuando te follaste a su hermano, o él te follo a ti. De eso hace ya tanto que ni te acuerdo, pero ese polvo con su hermano mayor fue un antes y un después en vuestra relación. Pasasteis de ser mucho más que BFF para ser semen de su sangre y sangre de su semen. 

Amig@s así son definitivamente como tener un puto as bajo la manga. Basta con silbar y ahí están.

Bueno, mejor si les llamas, que con el avance de las telecomunicaciones tampoco es preciso escatimar en gastos.

Y un buen día, en mi caso muchos de ellos, te encuentras hurgando en el baúl de los recuerdos, ese tan tuyo, tan vuestro, en el que fisgoneas y pronto descubres que tenéis tantísimas cosas en común, que habéis compartido toda una vida. Para ser exactos, 33 de los casi 37 años que tienes y te pones nostálgica, porque hay momentos en los que triunfa la melancolía. Y te acuerdas de aquellos maravillosos años. ¿Te acuerdas de cuando nos castigaban y nos pasábamos las tardes en detention? ¿Te acuerdas cuando recorríamos el parque cantando aquello de «Quién quiere jugar al escondite….» cuando vimos siete veces Titanic. ¿Te acuerdas de Las Dr. Marteins, las carta que intercambiábamos, cuando jugábamos a la goma elástica o cuando a fulanita le bajó la regla con 13 años y tenía un montón de pelo ahí abajo?

¿Y lo buen que estaba el americano, Andrew Collins? ¿y el profe de gimnasia?¿Qué dices, el de gimnasia? No, la que estaba buena era ella. Ahh y de los recreativos de los viernes, la disco light de los sábados. Y cuándo te bajó la regla el ´´ultimo día del  colegio??? ¡¡Siempre liándola parda perra!!

De paso, también te acuerdas de cuando eras plana que las compresas de Evax y te crecieron las tetas de la noche a la mañana. Todos en el colegio pensaban que te habías operado y, de nuevo, un nuevo trauma comenzaba, una nueva batalla que lidiar con esos cabrones. Y ahí estaba ella para ayudarte a mandarles a la mierda.

Los amigos no se hacen de la noche a la mañana, comprenderéis Y es comprensible. Un amigo de verdad nunca se marchará de tu lado, siempre estará pase lo que pase. A lo largo de mi vida he contemplado, estoicamente unas veces y con profunda rabia y lágrimas en los ojos otras, como muchos de ellos iban marchándose a la francesa y desvaneciéndose súbitamente para no volver a verles el rostro nunca más. Concretamente en el peor de los momentos, que siempre es cuando más los necesitas porque, sinceramente, estás jodido, querid@. Sean los que sean los motivos, estás jodid@.

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Por cierto, que el de la foto es el actor que desempeña el papel de Lip Gallagher en  Shameless. Todo un fenómeno este chaval, ya hablaremos de él próximamente. Además de un gran talento y portento, está para comérselo. Me tiene loca. En fin, volvamos al lío.

Eso de que en algún momento algunos amigos se esfumen es relativamente normal dentro de lo desgraciado y cretino del movimiento. Nadie quiere estar a tu lado cuando ya no eres la alegría de la huerta, ni andas todo el día como la flamenca de whatsapp. Nadie quiere acompañarte cuando estás jodido y eres un agua fiestas constante, cuando la vida te duele tanto que quisieras cerrar los ojos y no abrirlos nunca más, cuando los fantasmas de ese que solo te quería para follar se te aparecen constantemente para hacerte aún más intolerable tu puta vida. Nadie, menos tus amigos. Los buenos, los de verdad, los ases bajo la manga. ¡Oh yeah!

choca los cinco

Mis amigos tienen todos una cosa en común, no quiero que cambien jamás, en nada. ¿Cómo voy a cambiarlos si son ases? Unos tienen un brillante porvenir por delante, otros demasiado talento para seguir siendo auténticos desconocidos en su campo. Otros rezuman bondad por todos los poros de su piel, otros tienen la fuerza del mar contenido en una botella y sonríen con la ingenuidad primigenia de las primeras veces. Otros están felizmente casados y con una preciosa y sana descendencia, siempre solícitos de que les mantenga al tanto de mis aventuras. Menuda vidorra se está pegando la cabrona, les escucho al otro lado del teléfono cuando creen que ya han colgado, y, sin embargo, aún me llegan sus palabras. Lo que no saben es que les envidio, y ya se sabe que la envidia jamás en la vida es sana. Ese cuento que os lo venda otra.

Pero muy pocos ases tendréis en vuestra vida, no os engañéis. En este punto, muy muy muy a mi pesar, he de darle la razón a mi madre, que parece que va a ser verdad que todo lo sabe la jodida. Las madres siempre tienen razón, hay algo en ellas que les hace ir y venir cuando tú sólo estás a mitad de camino, algo que les convierte en visionarias iluminadas o vetustas meigas que le adivinan el porvenir a uno, a ti vamos. Pepita, los amigos se cuentan con los dedos de una mano. 

AMIGOS

Recuerdo cuando de niña redactaba cada semana la lista de mis amigos, esas listas que ahora están tan de moda ya as hacía yo con 14 años. Cuando la acababa,cada nombre con su color y su esmerada caligrafía, se la entregaba a mi madre y le decía. !Mamá mamá, mira cuántos amigos tengo! ¿Tú cuantos tienes?

Hija, de toda esa lista de 25, cuando seas mayor te quedará uno, dos como máximo. Y si te dan amigos para los dedos de una mano, una sola, ya te puedes dar con un canto en los dientes, causando en mí el mismo efecto que Jack el destripador en sus victimas.

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La mamá tenia razón, siempre la tuvo. De nuevo volvamos a los ases bajo la manga, que me lío.

Son ases bajo la manga porque en esos momentos en el que tu miserable existencia está a punto de naufragar y todo apunta a irse al garete mientras tu casa parece un vertedero en el que has catapultado tus muebles, restos de lo que sea que comas, tus bragas y sostenes del Primark, hasta tu inseparable móvil….suena el teléfono. Estás por no cogerlo, tampoco lo encuentras. ¿Quién demonios será refunfuñas (últimamente no andas de muy buen humor y res la versiñon millenial del Señor Screech). Hasta que piensas que puede ser una llamada de emergencia y en la pantalla aparece Perra del infierno, ese nombre con el que amablemente decidiste bautizar a tu secuaz en una noche loca. Te dice Perra del infierno, estoy abajo. Mueve tu culo hasta aquí, me debes una birra. Esa sonrisa se dibuja en tu cara, es inevitable amig@, y decides darle la penúltima oportunidad a tu vida. Y te tomas con tu amiga la penúlima. Que coño, sólo se vive una vez.

Porque cuando estás a punto de hundirte, aparece ese amigo, que siempre está aunque tú no le veas, y juntos le ganáis la jugada a la vida. Jamás la batalla, no os flipéis, pero el fin de la guerra no lo firmaremos hoy. Por favor, enfundaos a la de ya vuestros zapatos de claqué, o de flamenco, comenzad bailando esta canción con sutiles movimientos, menead pelvis y caderas. Sentid los acordes de esa guitarra, que se os cale el sentimiento de los reyes gitanos y dejaos llevar. Más enérgicos, más apasionados, más vigorosos. ¡Que no se diga, coño! Que el vecindario lo oiga, que lo oigan en la China, que lo oigan en la Luna. Hay un amigo en mí, hay un buen amigo en mí. Olé.

Y por supuesto…sí, también hay un amigo en mí.

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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