Felar y cantar, todo es empezar

Saturday night, copa en mano y piti humeante me enzarcé en una conversación agitada y un tanto controvertida con un amigo. Sexo, como no.

Concretamente discutíamos si el sexo era un toma y daca, un quid pro quo. Personalmente no creo que en la cama se trate de la ley del Talión, ojo por ojo, diente por diente. Sino más bien, un Yo te doy cremita, Tú me das cremita. Ya me entendéis. Sin presiones, sin obligaciones, placer a dos bandas.

El tema de debate era que un cunnilingus se pagaba con una felación, o viceversa. No estoy de acuerdo, un día puedo desear que me seduzcan y me lo coman, y otro día puedo convertirme en una versión post moderna de Linda Lovelace en Garganta Profunda.

La penetración es fabulosa, pero ellos no pueden negar que les gusta las felaciones más que a un tonto un lápiz. Y ni nos engañemos ni neguemos las realidades, a las y los que felamos nos gusta. Y mucho.

Está claro que la mayoría de los hombres no tienen flexibilidad para llegar a lamerse su propio pene, sino que no os quepa la menor duda de que se la chuparían constantemente. Y la verdad es que menos mal que no pueden apañárselas ellos solitos, que aquí estamos para serviles en estos menesteres. Por lo menos servidora.

El tema de las felaciones (ya dedicaremos otro post al fenómeno cunnilingus), tiene tela marinera. Existen hasta academias en las que las mujeres aprenden las técnicas más avanzadas del sexo oral. Concretamente he hecho averiguaciones sobre una academia en Toronto en la que las alumnas, consolador en mano y condón en consolador (poco atractivo todo para mi gusto, pero claro, imagino que no es cuestión de practicar en clase con un pene de carne y hueso), aprenden a practicar una felación.

¿Por qué estas cosas siempre pasan a miles de kilómetros de distancia? ¿O conocéis alguna academia en vuestro barrio?

Hace tiempo, no concretaré las coordenadas tiempo y espacio, mucho más joven e inexperta que ahora, en una tertulia de temática picante pedí asesoramiento a mis amigas sobre cómo hacer una felación. Era una principiante pero muy empollona, y estaba entregada a la causa. Quería hacerlo de matrícula de honor. Con ayuda de bolígrafo, papel y gestos con boca y mano, aprendí de mis amigas el ABC de las felaciones, la Biblia de la feladoras.

Como buena feladora tu misión es seducir y erguir hasta el infinito a ese ser llamado pene. Cada una tendréis el vuestro o los vuestros. Impresionante la variedad de grosores, larguras, colores, sabores, peinados y estilismos que hay por estos y aquellos lares. Me pierdo. Eso sí, todos quieren lo mismo: que les quieras.
¿Fácil no?
Aunque se le llame trabajito, no es tan difícil. Chic@s, es posible ser un@ felador@ 10 y no morir en el intento. La lágrima, pero no de emoción y felicidad, la arcada, una dislocación de las vértebras o un embarazo divino (para las adolescentes más crédulas) son los peligros y contras infundados vinculados a la felación.
¿O acaso a alguna os ha pasado? No, porque esos son cuentos chinos.
Se trata de besar, chupar, lamer, soplar aquí, masajear allá. Tocar y palpar. Manos, boca, labios pero sobre todo pasión.
La clave, el truco del almendruco para hacer una buena felación es ponerle pasión, creo que como todo en la vida. A mí me gusta tanto, que no me importaría morir entregada a la causa.


Mis chic@s molonas, si lo vais a hacer a desgana y no vais a poner toda la carne en el asador, es mejor que os dediquéis a otra cosa. Y es perfectamente respetable, si algo no os gusta, no os lo comáis. Jamás le diría a nadie que hiciera nada que su cuerpo no le pide.
Personalmente para mí es una satisfacción y placer que ver lo agradecidos que quedan ante un trabajito bien hecho.

La primera vez que me hicieron una propuesta de sexo oral, reconozco que salí pitando. Hacía una noche maravillosa, a orillas del Pacífico. Mi amante era un chileno, mayor que yo. Apuesto, seductor y además de hablar un español perfecto, obvio, sabía latín.

Me dejé seducir como si fuera una quinceañera y acepté gustosa cuando me invitó a tomar la última copa en su casa. Un plan irrechazable. Salimos al balcón, de nuevo el océano ante nosotros y unas copas de vino. Me besó, acercándome hacia él, rodeándome la cintura con sus manos. Sus besos sabían a vino y besaba de maravilla, pa derretirse. Sentí su tremenda y creciente erección.  Cambiamos de escenario y ya en la cama, en cuestión de segundos me soltó, así sin más. «Va, es como un chupa chups.»


La idea de que aquel ser extraño, con vida propia, se convirtiera en un chupa chups en mi boca me horrorizó. Busqué mis bragas entre sus sabanas, recogí del suelo mi precioso vestido lencero y abandone la escena del crimen que no cometí, con un portazo. Jamás he vuelto a saber de él, ¡menos mal!
Lo que está claro es que estas cosas no se piden, ni se negocian, ni se mendigan, sale solas. Tengo amigas a las que les fascina el sexo oral, todavía me siguen escandalizando los comentarios de una de ellas en particular, una autentica diosa del sexo que devora penes. A otras no les gusta en absoluta, y aunque a sus amantes, novios o maridos, les gustaría que fueran más carnívoras, ellas pasan del sexo oral.
Ahh, y si algún hombre anda por aquí, que sepáis que eso de ponernos la manita en la cabeza y empujar hacia abajo como quien no quiere la cosa, ¡NO NOS GUSTA! No necesitamos un Lazarillo de Tormes que nos guíe y nos empuje hacia vuestro tesoro. ¿Entendido? Sabemos perfectamente dónde está el pene, así que si nos interesa pasarnos por ahí y hacerle una visita y quedarnos un rato, lo haremos.
GRACIAS CHICOS.
Aunque una buena mamada no tiene precio, no sé si todos se la merecen. Es que si no lo digo, reviento.

Una cosa más con respecto a las felaciones, bueno tres:

1.       Soplad, pero no en plan Lo que el Viento se llevó.

No seáis brutitas que nos conocemos, soplad como sopláis las velas en un cumpleaños.

 2. Jugad con un poco de hielo y la lengua, que siempre es muy socorrido.

3. Siempre Coca Cola
Mis chicas, he aquí un dato que he rescatado para vosotras. Los expertos y los estudios de cientos de Universidades norteamericanas y británicas confirman que es altamente recomendable mantener el pene bien hidratado. Así que, bebe mucha agua. Si quieres puedes darle un poco de chispa al asunto, abre una coca cola bien fresquita y da unos traguitos. Al parecer las burbujitas y la espuma tienen un efecto WOW al entrar en contacto con el pene en cuestión.


Puede que algún momento de la experiencia feladora te descontroles y te desates ante tanta pasión, pero una pequeña advertencia de seguridad.
Por muy machos que sean los hombres, por muy vigorosos que sean y por mucho antebrazo que luzcan de esos que nos vuelven locas, absolutamente todos tienen su lado sensible y en estos momentos está en tu poder, en tu boca. Cuida bien su tesoro y controla tus dientes, aunque si quieres vengarte es un buen momento para hacerlo. Dale un mordisquito, pero suave. !Tampoco te pases!
Chic@s molon@s, felad y dejad una huella imborrable en vuestro afortunado amante. Versionando a mi querida Rafaela Carrá, Felar y cantar todo es empezar.


¡Feliz Sexo!

4 pensamientos en “Felar y cantar, todo es empezar

  1. Buen post amiga, mientras leía hasta me he puesto cachonda. A mi también lo de felar, es algo que me va mucho hasta el punto que os diré que tenía una fantasía, la de hacer una felación doble, es decir a dos penes a la vez; es complicado puesto que no puedes tenerlos los dos a la vez en la boca y hacerlo bien, pero se lo propuse a mi chico y me dijo que sí, lo pase muy pero que muy bien, pero ya esta para siempre, no lo voy a volver a repetir.
    Ahora lo que si me hace disfrutar como una loca es tener un vibrador o unas bolas chinas en mi vagina mientras chupo y lamo el pene de mi pareja. Probadlo amigas, es una sensación mejor que la del gustoso 69.

  2. Pepitaaa, me encanta tu blog! me estoy empezando a enganchar!! pro cierto, como hombre he de decir que lo del soplidito nunca me lo han hecho,hahah

    besos!

  3. Pingback: Cunnilingus mon amour | Blog de Sexo Pepita la Nuit


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios