El placentero arte de mamar por Pepita La Nuit

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

Hoy vamos hablar de sexo más claro que en mucho tiempo. ¿Te apuntas? Ya os desembuché la semana pasada que soy una comepollas. Otra mamadora muy seria y profesional- y lo digo con todo el respeto del mundo- es la porno star Amarna Miller. Se estrenó en la revista cultural Jotdown con este lujurioso escrito sobre el arte de la mamada. Haced el favor de echarle un vistazo, lo merece. Rescato para vosotras las líneas, a mi juicio impagables de su vademécum, que escribe a favor de la fellatio. Argumenta muy ofrecida a la causa ella…

Haz que la carne de tu amante vibre, se ensanche y crezca hasta que no quede ni un resquicio seco en la tela de tus bragas. Disfruta del calor infinito dentro de la boca, sabiendo que eres tú la que lleva el control de la situación. Cuando la polla esté tan hinchada que parezca que va a explotar, para. Solo durante unos milisegundos, los suficientes como para poner cara de hija de puta, guiñarle un ojo para que sepa que puedes hacer que se corra en cuanto te dé la gana, y cuando su cara se retuerza en una mueca de «¿no irás a parar ahora, verdad?» le haces una buena garganta profunda. Hondo, que te den arcadas. Que las babas le resbalen por los huevos.

 

Linda Lovelace en Garganta Profunda

Linda Lovelace, Garganta Profunda

Salvando las distancias – Amarna es catalana, pelirroja, blanca de piel y actriz porno y yo soy morena, ojos verdes, valenciana y vasca a partes iguales y simplemente escribo sobre sexo. Bueno y que seguramente ella se ha comido muchas más pollas que yo la cabrona. La cuestión es que aunque me gane por goleada en lo que a comidas de polla se refiere, yo también me considero una come/ mamapollas con todas las letras. Todas lo somos, no lo neguéis marranas. A ver, no os escandalicéis vosotras, ni os emocionéis vosotros. No es que me pase el día amorrada al pilón pero a veces lo mejor que una puede hacer en un momento dado (de fatal bajón por ejemplo, o de subidón total) es abrir la boca y tragar. Todo. Hasta el fondo. Y que sea lo que Dios quiera.

Basándome en el manual de la actriz catalana, hoy vengo a traeros en vivo y en directo mi particular breviario para chicas molonas sobre el arte de mamar.

Ante todo que quede claro y cristalino que las pollas se comen o son susceptibles de ser comidas por muchos motivos. Porque es preciosa y tiene que ser toda para ti, porque el muy cabrón no deja de empujarte la cabeza hacia abajo y y que estás pues tragas, por aburrimiento y para entretenerse una un rato, porque sí, para sentirla en tu boca y que acabe desahogándose en ella, porque eres una guarrilla de tomo y lomo, porque estás más salida que un psicoanalista, por probar, por comparar sabores y olores de otras catadas, por darle gusto a él, porque te gusta, le quieres, le amas y te lo pide a grito pelao la pepitilla.

O en plan egoísta total para que él luego haga lo mismo contigo. Y cómo no porque siempre tiene que haber una primera vez.

Punt número 1: Fuera miedos

La polla no es ninguna mala pécora. Todo lo contrario, es tu amiga. Repetid conmigo: la polla es mi amiga. Otra vez: la polla es mi amiga. Dicho esto, repetid estas cuatro palabras cual mantra sexual en voz alta mientras os miráis en el espejo y os lo creéis a pies juntillas. No detengáis este ritual de impacto hasta perderle completamente el miedo a la polla, que no el respeto, que no es lo mismo. Seguidamente braza enérgica (metafóricamete hablando) la idea de mantener una relación más íntima y cercana para con el ella. Ábrete a ella y descubrirás que enseguida se doblegará ante ti. Hasta podéis llegar a ser BFF y pasarlo a las mil maravillas las dos juntas de la mano.

fear

Una vez vencidos los miedos pasemos al punto numero 2: Chupar/mamar como si nos fuera la vida en ello. Cómo os explicaría yo…pues como si literalmente no hubiese un mañana y esa que se muestra ante ti fuera la única y última polla disponible sobre la faz de la tierra. Ahora estate atenta porque no es un blandiblú, no es una pajita ni tampoco un flash. Es lo que viene siendo una polla (más o menos grande, pero polla al fin y al cabo) de toda la vida y como tal has de tratarla. Aprehéndel@ con alegría, con brío y pletórica de jolgorio que no estás en un funeral maja. Ponle una mijita de actitud, cuarto y mitad de ganas y toda la pasión que sientes por las cosas bien hechas y las que recordarán.

Punto número 3: Procede sin más dilación a una limpieza histórica – qué digo histórica, épica- del manubrio en cuestión. Una ha de entregarse al desempeño del francés con carácter afable, generoso y dispuesto. Como si se te desencaja la mandíbula o te entran arcadas, son simples daños colaterales. No lo tomes como algo personal y al lío.

Punto número 4: No muerdas, ¿por qué muerdes? 

Si muerdes que sea sobre la tela del pantalón o del calzoncillo. Si él está desnudo, puedes morderle suavemente el tronco del pene, pero nunca el prepucio. Me oyes, nunca jamás de los jamases. Que duele. Si tienes dudas, igual es hipersensible o tú demasiado brutita a la hora de enseñar dientes, pregunta antes.

Punto número 5: Pasito a pasito y un movimiento sexy. Tómate tu tiempo, que no tenemos prisa ninguna.

  1. Primero dale besitos y lamidas pequeñitas. Por todas partes
  2. Recórrela toda de arriba a abajo con la lengua. Varias veces. Puedes empezar ya si quieres a tocarle las pelotas.
  3. Métetela en la boca y chúpala con vigor, decisión y serenidad. Sácala. Repite este proceso hasta que te hartes y procura alterar velocidades, intervalos y tiempos que tienes su miembro viril en la boca. Más que nada para no aburrir al personal. Ser innovadora en este sentido garantizará que cada lamida sea toda una aventura.
  4. Es buen momento para que intervengan tus manos. Mientras sujetas o masturbas la base del pene con tu mano, que la felación no pare y continúa con el mete saca hasta nueva orden.

Y sí, sí puede caber donde sea que tenga que caber. Créeme.

Succiona “la polla mientras practicas un movimiento de torsión. Comprime tus mejillas hasta que parezcas Mario Vaquerizo y aspira todo el aire que puedas tener dentro de la boca. La idea es que parezcas una aspiradora que gira sobre sí misma.” Aquí copio y pego a Amarna porque estoy intentando imitar lo que dice  – en un lugar público y mogollón de peña a mi alrededor- y además de no verlo nada claro me estoy sintiendo como si estuviera haciendo prácticas bucales en un tupper sex.

¿Alguna más lista que yo me lo puede explicar?

Punto número 6: Mirada de guarrilla. En general suele ocurrir que cuando estamos chupando nos da por cerrar los ojos. Suele pasar e imagino que lo hacemos para concentrarnos en la mamada. Pues muy mal hecho, todas suspendidas. Probemos una nueva técnica y mantén los ojos abiertos. Penétrale con una mirada lasciva (de esas como diciendo hola mi amor soy yo tu loba, quiero tenerte cerca para comerte mejor) mientras te metes la polla en la boca, la besas con tus labios de fresa o la recorres entera con la lengua.

¿Comer huevos o no comer huevos? Gran dilema donde los haya, sí señoras. Lo cual nos lleva a punto número 7. Igual que hay a quien le gusta los huevos en tortilla, revueltos o pochados, el asunto de que a uno le coman las pelotas también es cuestión de gustos. Antes de ponerte a chupar esas bolsitas cargadas de amor y esperma a granell, pregúntale amiga mía. Mientras que a algunos les mola que te metas las pelotas en la boca, otros odian este gesto a morir. Preguntando se llega a Roma, no te cortes.

Una vez esté aquello a puntito de caramelo prepárate para la gran corrida. Punto número 8: ¿Y la corrida…adónde va a parar? Pues chica la verdad es que casi cualquier sitio vale. Vamos, que en tiempos de corrida se puede decir que todo agujero es trinchera, pero a ellos como que les pone más echarte el chorro en la boca, la cara, el culo o el chichi. Básicamente, dónde buenamente les dejes.

Ascodecine_AlgopasaconMaryCameronDiaz

Lo de tragarse el semen, allá cada una. No es estrictamente necesario, pero recuerda que según los estudios beber semen aporta dosis extra de felicidad.

Punto número 9. ¿Tetas para qué os quiero? Pues para hacer una cubana. Si tienes los pechos grandes aprovecha la generosidad de tu escote para hacerle una cubana. Si tienes una lengua viperina, úsala.

Si os sabe a poco la mamada que os propongo hasta ahora y vuestra osadía os anima a pasar al siguiente nivel, enhorabuena. Estás hecha toda una profesional. Eso significa, entre otras delicias, que estás preparadas para la deepweb de las felaciones, es decir, el punto número 10: Prácticas mamdoras poco o nada ortodoxas. Cuando en medio de los juegos de alcoba  me han pedido que escupa en ellas lo he hecho. Entre nosotras, me da más palo. Y es que el rollo de escupir me parece más cosa de hombres, de chinos. Maldita sea, ya me estoy poniendo tierna acordándome de cuando el muy truhán de mi Negro me ordenó sin vergüenza Mójame la pinga. ¿Qué cosas tan bonitas me decía verdad? ¡Qué recuerdos, qué tiempos aquellos! Será atrevido, granuja. Ayy-que-me-lo-como.

mamar

Y ya que estamos de confesiones…Alguna que otra vez – aunque las menos- he permitido que me dieran un pollazo – a ver, donde digo uno, digo dos, o tres, como mucho cuatro – en los labios y en la cara. No me os volváis a escandalizar que ya somos mayorcitas y nos la hemos metido en sitios peores. Sé que suena un poco cerdo, pero a estas alturas de la mamada amigas, ir de estrechas es de ridículas y de los mayores feos que se le puede hacer a nuestra nueva amiga. Si una se pone a comer, es mejor que lo dé todo hasta el final. Pero guardadme el secreto por favor, que no se corra la voz. Paso de que me pongan la cara morada.

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

Sígueme en:

Twitter https://twitter.com/PepitaLaNuit

Instagram https://instagram.com/pepitalanuit

Contáctame en escribenos@cosmopolitan.es


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios