El arte del spanking (o azoting)

¡Hola Mis Chicas Molonas!

Así se me ha quedado el culete después de catar, aunque no por primera vez, el spanking. ¿Qué dice esta loca?¿Qué es el spanking? os preguntaréis. Pues dar azotitos en las nalgas, azoting como he decidido bautizarlo al estilo molón.

El azote es el mayor homenaje que se puede rendir a la más digna, más refinada y más generosa parte de la mujer: las nalgas (Jean Pierre Enard) y su reina es Bettie Page, estrella de cine con una gran cantidad de cortos spankos. ¡Ojo con la Srta. Page! Menudas monta esta chiflada para que le den unos cuantos azotes.

Como veis, es todo un arte y forma parte del sado light que tan de moda está, casi tanto como el pequeño Nicolas y sus intrusiones en palacio.

Por su parte, los yanquis, que a mi juicio están como las maracas de Machín, felicitan a su gente dándoles tantos azotes como años cumple el cumpleañero. Hay que reconocerles que son algo más arriesgados que nosotros, que como mucho pedimos para el cumpleañero que suene la versión moñas de Parchís.

Aunque no lo pueda parecer a simple vista, el spanking o azoting es una práctica mucho más profunda de lo que parece, ya que implica un juego de dominación y sumisión, y es a la vez una fantasía sexual. Es importante dejar claro que estamos hablando de azotes consentidos dentro del terreno sexual entre dos personas adultas, en el que la sumisión y la dominación son perfectamente válidas. Obviamente fuera de estos términos, ni un azote ni medio.

Clark Gable, mira que me gustas, pero en este largometraje tuyo, Más allá del Missouri, te comportas como un jodido cabrón.

Por si os hubiera contado poco de mí, confieso (por enésima vez) que a mí me gusta muy mucho que me den cachetes y azotitos. Me pone que me azoten (con una fusta que no duela demasiado) en los momentos más hot. Y no tiene nada de malo, por si algun@ se está echando las manos a la cabeza. No soy ninguna indecente ni ninguna enferma degenerada porque me gusten estas cosas ni por admitirlo en público. Y a l@s que os gusten azotar o ser azotad@s tampoco.

Os diré más. Si mientras me dan mis cachetitos, me estiran del pelo, mejor. Y si encima me dicen alguna que otra guarrada, mejor todavía.

El miércoles pasado salí por Madrid. Fui a un maravilloso concierto y justo a mi lado había un chico al que eché el ojo nada más entrar. Pelo rizado, ojos grises, barbita de dos días, camiseta de LOS  RAMONES y vaqueros dejando entrever unos calzoncillos de cuadros de lo más monos. Pisotón sin querer, caída de mirada, un ¿Sabrás perdonarme? de lo más convincente y me invitó a una cerveza. Charlamos de música, nos tomamos unas cuantas rondas, fumamos a medias unos pitis y al terminar el concierto, le invité a tomarse la última en mi casa. Tenía pendiente estrenar cama, sábanas y bragas.

Unai fue quien inuguró esa cama, arrugó mis sábanas nuevas y ayer me enteré, robó mis bragas recién estrenadas. Huelga deciros que no hubo ni copa ni copo, pues nada más abrir la puerta de casa, Unai me puso entre su espada y la pared. Sólo de recordar lo que ocurrió aquella noche me mareo. Ya desvestidos y después de comernos a besos por el pasillo, Unai me cogió en brazos con la fuerza de un volcán y me lanzó a la cama como si fuera un zeppelín. Me dio la vuelta y comenzó a acariciarme con firmeza, recorriendo mi cuello con su lengua caliente, mordisqueándome la espalda y apretándome el culo con unas manos que daba gloria sentirlas.

Milo Manara

Entonces de sopetón me entraron unas tremendas ganas de que me azotara. Muy sin vergüenza de mí le dije: ¿Serías tan amable de darme unos azotes? Angelito, se le quedó cara de pastel de boniato, pero yo creo que fue porque no se lo esperaba, ya que enseguida cambió la expresión de su rostro y le empezaron a brillar los ojitos.

-¿En serio puedo azotarte?

– Que sí hombre, que sí. De hecho, lo estoy deseando. Me lo llevé a la cocina, me apoyé sobre mi cocina americana, me puse el delantal negro que decía EAT ME y le di la espumadera para que se pusiera manos a la obra.

-Toda tuya querido… Y hasta aquí puedo contaros.

¿Que a mi me gustan los azotes? Por supuesto. ¿Que no tiene por qué gustaros a todos? También por supuesto. Sin duda, los azotes siempre han de ser consentidos. Preguntad antes de actuar, porque os podéis ganar un buen bofetón si a ella no le hace gracias que le des un cachete sin pedir permiso antes. Pero no tengáis miedo a preguntar, os sorprendería chicos, la cantidad de mujeres a las que les pone como una moto que les den azotes.

Permitidme que vuelva a Unai, un amo consumado. Aquel hombre era un maestro con el azoting. No todos lo sois, así que vayamos con unos consejos básicos de spanking para principiantes.

1. Un azote bien dado: Menudos tortazos me daba en la nalga, maravillosos. Unai me los propinaba secos, con contundencia y sin titubear. Así es como se dan los azotes. Para que sea un buen azote también ha de ser sonoro, que se oiga bien el zas, plas o la onomatopeya de turno. El cachete debe ser duro, opaco y hermético.

Intentad evitar el refilón, como esas bofetadas de medio lado que nos daban nuestros padres porque no apuntaban bien pero te dejaban escaldad@. Pues lo mismo ocurre con los azotes de refilón, que luego deja el culete demasiado escocido. Así que mano firme, que no dura, con los azotes.

2. En cuanto al ritmo, empezad suavecito. Azotar no es pegar y nuestras nalgas no son unos bongos. El spanking tiene una fortísima carga erótica y sexual, es acariciar y violentar a la vez. Lo que nos estáis dando no es una paliza de órdago, sino un regalo que tenemos de disfrutar. No os flipéis, que no sois monjas ni curas azotando a colegialas en aquellos años oscuros.

3. Para que no os perdáis, aquí tenéis un mapa sencillito de las zonas de la anatomía a azotar.

4. Como en todo, una de cal y una de arena. Cambiad el ritmo. Según veáis que el culete se va poniendo rojo, azota con más fuerza. Detente. Prosigue con cachetes más cortos. Luego uno suave, uno duro… Repite la secuencia. De vez en cuando acaricia nalga para calmar la rojez y da un poco de tregua mientras besas sus posaderas, las tocas, las mordisqueas, las chupas, las amasas, las aprietas, como te venga en gana artista.

El bueno de James Spader se lo hace bastante bien a Magie Gyllenhaal en Secretaria (2002), film que marcó el mundo del spanking. Tomad buena nota.

5. ¿Cómo colocarse para recibir los azotes?

He aquí sólo algunas de las muchas posiciones del spanking, que si no se nos hace de noche.

1. A cuatro patas sobre la cama, al estilo perrito.

2. Sobre las rodillas del azotador.

3. De pie, apoyad@ ligeramente sobre alguna superficie.

4. Tumbad@ en alguna superficie en la posición en la que se pone a un bebé para cambiarle el pañal.

Tened en cuenta que las distintas posiciones están estrechamente vinculadas con la intensidad del dolor, que se evalúa de menor a mayor en la escala de Arkham, siendo del 1 al 10,5. Según la posición de los músculos de las nalgas, los azotes serán más o menos dolorosos. No sois Christian Gray, así que os recomiendo empezar light, a cuatro patas sobre la cama o mientras se practica el sexo con la azotad@ encima.

5. Instrumentos del spanking: Además de la mano pueden utilizarse instrumentos y juguetes varios como  látigos, fustas o varas. Incluso puedes echar mano de raqueta de tenis, zapatilla de deporte, paraguas o cepillos de pelo. En la variedad está el gusto señores. Pero ojo, al igual que ocurre con las posturas del spanking, escocerá más o menos según el objeto que se emplee para la azotaina. Tened cuidado y medid vuestra fuerza, no se os vaya a ir la mano y la liéis parda.

6. Para meteos más en el papel, os propongo desempeñar un role play. Policía- mala ciudadana, enfermera-paciente, profesor-colegiala, cura-feligresa pecadora (a mí esta última me da mas miedo que otra cosa, pero para el que le guste el rollo sacro). No seáis sosos y disfrazaos, que la vida es un Carnaval.

Después de haberos puesto las botas, toca redimiros. Ahora lo suyo es aplicar sobre la zona nalgeril afectada un poco de loción calmante, prepararnos un baño de agua caliente con espuma y velitas, descorchar una botella de champagne para brindar que la historia no ha terminado como el rosario de la aurora y que nos lo comáis hasta que se os seque la lengua.

¡Feliz Sexo!

3 pensamientos en “El arte del spanking (o azoting)

  1. Pues a mi me encanta el sexo un poco duro si mi pareja que tenga le gusta está claro, y he tenido alguna mujer que le gustaba que le diera azotes seguna haciamos el amor en los cachetes del culo y gozaba más.

  2. Los azotes en si es todo un mundo por descubrir, aunque por tu comentario no se donde pones las preferencias, si en que sepa azotar o que tenga dinero, leido asi como lo pusiste suena un poco frio, aunque unos buenos azotes hasta tener el culo bien colorado no estaria mal para que definas tu mensaje.


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios