Cómo ligar en Tinder y no arrepentirse en 0,

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

Llevo unas cuantas semanas, perdonad la indiscreción, follando como una loca con la archiconocida aplicación de Tinder. Nunca he sido reacia a utilizar las nuevas tecnologías para ligar o echar un polvo. De hecho ya os conté en agosto cómo ligué con Torito Bravo a través de una web de citas en la que la historia básicamente consiste en adoptar al tío o tíos que más te molen. Creo que es una aplicación 100% heterosexual y no hay opción de chico busca chico o chica busca chica. Ahí lo dejo caer. Nosotras decidimos y somos nosotras las que tenemos la sartén por el mango. Ellos te mandan un hechizo y sólo si le correspondes, él tiene permiso para hablar contigo. Si resulta que luego va y el “principito” de turno te sale rana, puedes delatarle por plasta o devolverlo.

Toros aparte, que con el Toro de la Vega, bous a la mar y el toro embola ya tenemos suficiente, Tinder es un pozo sin fondo. Resulta que un buen día me descargué esta aplicación de la que todo el mundo habla y que sólo por el logo (una llama de fuego) ya nos advierte que nos adentramos en un mundo muy caliente, que sube más aún de temperatura a medida que se acercan las noches, llega el jueves, luego el viernes, y el sábado ya está echando chispas. Porque no nos engañemos señoras y señores, en Tinder todos buscamos que alguien desconocido, sin compromisos y sin complicaciones, encienda nuestro fuego.

¿Quién de vosotr@s tiene Tinder? No me mintáis ni os hagáis l@s longuis que sé que os va la marcha. Pero para los más desinformados en cuanto a aplicaciones para ligar, os pongo al día.

Tinder quizás tenga muchos usos, tantos como personas, incluso estados de ánimo, la utilicen. Hay quien busca novi@, un rollo de un una noche, intercambios de clases de surf por clases de inglés. Pero la mayoría de la gente va en busca de relaciones sexuales. De alguna forma es el sustituto del tradicional y tantas veces recurrido y recurrente follamig@. Al pan pan y al vino vino. Si buscas algo serio o una relación estable, te recomiendo que lo busques en otra parte. Tinder no es una aplicación para enamorarse.

Lo único que vemos de la otra persona y lo único que los demás ven de nosotros es una foto principal, unas cuantas más y unas líneas sobre nosotr@s. Punto y pelota, ya está. Y en base a esta exagerada cantidad de información elegimos nos gusta (seleccionando un corazón verde) o NO nos gusta (seleccionando una X roja). Si ambas partes se gustan, se abre el telón y comienza la función.

Que nadie lo tome a modo de crítica (pues no lo es), pero Tinder sólo muestra lo que se quiere enseñar, lo que sí se quiere compartir con los demás. No es oro todo lo que reluce y siempre llegará el momento en el que nos debamos enfrentar a la realidad. Hombres más bajitos de lo que pensábamos, mujeres no tan bellas cómo nos hicieron creer, personas con cargas familiares que pensábamos que no existían. Porque nadie es perfecto amig@. Empezando por cada uno de nosotros.

A pesar de esto, hay mucha gente que al parecer, no tiene ninguna intención de causar una primera y única buena impresión. Muchas de las fotos de los usuarios de Tinder son para hacérselo mirar.

¿Qué me decís de esas fotos del tipo en el coche con el cinturón abrochado? ¡Miedo!

¿Y los posados junto a un cochazo o una Harley Davidson? Ni de coña, salvo que seas Michael Knight.

Pero aquí no queda la cosa. ¿Qué pasa con esas fotos en las que, por ejemplo, David aparece en una foto grupal de 20 personas en la que obviamente buscas al tal David, pero no tienes ni pajolera idea de quién es. En la siguiente foto, aparecen David (supuestamente) y 10 personas más. Sigues sin encontrar a David. Lo siento amigo, estás descartado.

No puedo con el fenómeno Selfie. Me pongo de los nervios cada vez que veo una de esas fotos. Lógicamente esto me hace pensar que Manolo es como el llanero solitario y que el pobre es tan pringado que no tiene ni un sólo amigo para que le haga una foto decente. Manolo me da más pena que Roberto Carlos cantando Yo quiero tener un millón de amigos. Si Manolo encima resulta que ha decidido quitarse la parte de arriba en un supuesto acto de solidaridad para con las usuarias de Tinder y luce torso desnudo, unas veces musculado, otros no, posa frente al espejo y para rematar pone morritos….Apaga y vámonos, Manolo. ¿En qué momento? ?En qué momento has decidido que esto le resulta atractivo a una mujer? No te toco ni con un palo.

¿Y esas fotos en las que el tal Ramiro aparece acompañado de una chica? O peor aun, posan felizmente abrazados, cogidos de la mano o en evidente actitud cariñosa? Ramiro, no me van los tríos. Gracias.

Y por último, aunque no sean especialmente ofensivas, no acabo de entender ni verle la gracia a esas fotos chorra que no vienen a cuento de frasecitas moñas, mascotitas, peluches y animales varios. La gente está muy loca y es preciso localizarla antes de que sea demasiado tarde. Hay mucho chiflado suelto, parece que Dios los cría y últimamente Tinder se empeña en juntarlos.

Investigando sobre este mundo he dado con un vídeo que no tiene desperdicio. Una pena que este capullo no nos hable en castellano para que tod@s podamos entenderle. Juzgad por vosotr@s mism@s.

Espero no dar nunca jamás con este tipo ni con ningún lerdo machista que considera a la mujer un simple coño en el que meterla y se piensa que las mujeres somos unas Barbies de encefalograma plano, que hablamos cual retrasadas. Pero sobre todo, esta especie de homo sapiens recién salido de las cavernas se piensa que puede existir sobre la faz de la tierra un manual, además inventado por él, para llevarnos a la cama, suponiendo erróneamente que todas las mujeres funcionamos igual.

Chic@s, no os fiéis del perfil Tinder que va de inseguro, de superviviente, de víctima por la vida. Tampoco del que parece que está por encima de todo y va de fucker, killer o heartbreaker por la vida.Son unos vendehumos, unos pichabravas que seguramente, entre otras cosas, no darán la talla porque sólo quieren follar ellos y no están interesados en compartir una experiencia sexual con una mujer.

¿Cómo usar Tinder?

No soy quien para deciros cómo actuar, pero os digo cómo actúo yo. Intento ser divertida, ocurrente y abierta, aprovechando esa confianza extra que me aporta hablar con una pantalla frente a hablar cara a cara. Personalmente, nunca doy demasiada información personal, no sé si al otro lado de la pantalla hay un zoquete como el del sermón de pacotilla del vídeo o un acosador.

Si mi intención es echar un polvo ipso facto con alguien que me resulta atractivo, la conversación no dura más de 30 minutos hasta que propongo o me proponen vernos en un sitio público. Nada de descampados solitarios por favor. Si en cambio empiezo a coquetear sin ese objetivo sexual inmediato, la conversación dura bastante más. El interés por esa persona aumenta con los días hasta que quedo a tomar algo, también en un sitio público. No obstante, prolongar conversaciones en Tinder durante demasiado tiempo es 100% desaconsejable. Seguramente no llevará a ninguna parte.

Se trata obviamente de sexo, pero eso no quita que no tengamos que ser selectiv@s. Ojalá tengáis suerte y no os den gato por liebre. Yo llevo unas semanas hablando, tindereando o cómo se diga, con un tipo que me excita más de la cuenta y me pone mucho intelectualmente. Lleva desde el primer día invitándome a cenar en su terraza (no pinta nada mal) y creo que voy a dejar de hacerme la estrecha y voy a decirle Sí quiero. Tenemos amigos en común, así que no es un completo desconocido y confío en que no será un asesino en serie.

No sé si se romperá la magia, ni si me gustará, ni siquiera si yo le gustaré a él, si habrá feeling, química o pasión, qué se yo. Lo que sí sé es que seremos como dos extraños en la noche, cenaremos el menú que ha prometido prepararme porque soy su consentida y beberemos vino en su terraza, desde donde me dice que se ven las estrellas y de madrugada huele a pan recién hecho.

Y hasta aquí puedo leer. Mi Tinder amigo me está dando un ultimátum y he de responderle. Ya os contaré si he tenido suerte y he visto esas estrellas que me he prometido. Y si la cosa funciona, a qué huele el pan de madrugada.

¡Feliz Sexo!


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