La Canícula

¬°Hola, Mis Chicxs Molonxs!

Curiosamente, la experiencia m√°s t√≥rrida que he vivido por ahora en este verano de 2019 ha sido a puerta cerrada y rodeada de gente. Esto no debe pasarse por alto porque √ļltimamente (el √ļltimo a√Īo al menos)¬†paso, aunque a mi pesar, gran parte del a√Īo en mi tierra natal, Valencia. Y aqu√≠ est√°bamos a unos 45 grados. ¬ŅQui√©n me manda a m√≠ a meterme en un antro a subir la temperatura? Pues la culpable de casi todo… Esa amiga fiel que me sigue y celebra todos mis triunfos y me recoge y me escuda en todos mis fracasos. Esa peque√Īa saltamontes a la que se le ocurren unas ideas en las que s√≥lo nosotras osamos zambullirnos. Bendita locura y benditas salidas de tono. Si no, a veces esto parecer√≠a un soporifero desierto.

El caso es que llevaba un tiempo habl√°ndome de un sitio con nombre de ave que est√° en nuestra ciudad, y me insist√≠a en que ten√≠amos que ir porque aquello era un espect√°culo fuera de lo com√ļn. Y lo fue, vaya si lo fue…

La entrada parec√≠a un after: una puerta peque√Īa, apenas publicidad en la puerta y una mirilla desde la que nos escanearon antes de entrar. Llev√°bamos dos vestiditos ligeros y unas sandalias planas. Y las bragas, de milagro nos acordamos de ellas. Cuando nos abrieron la puerta, zumbazo de luz de putiferio. Luces de ne√≥n, colores v√≠vidos y una sala peque√Īa con una barra. La camarera era digna de una pel√≠cula de Almod√≥var, parecida a Chus Lampreave, una de sus actrices fetiches.

El surrelaismo ya estaba servido en foma de c√≥ctel. Yo, un daiquiri, y mi amiga un Cosmopolitan. Y los prepar√≥ de maravilla, exquisitos estaban. Mientras tanto, ve√≠amos gente pasar que nos serv√≠an de aperitivo para lo que luego descubrimos. Ambiente de lo m√°s variopinto: parejas j√≥venes muy apa√Īadas, se√Īores de m√°s edad con j√≥venes, parejas no tan j√≥venes y gente que iba por libre, como nosotras. Personas como vosotrxs¬†y como yo (salvando todas las distancias, claro). Nos entraba la risa por los nervios del debut. El de ella, porque yo ya sobreviv√≠ a un local as√≠. Yo no ten√≠a ni idea de con qu√© me iba a encontrar.

Apuramos las copitas y traspasamos la siguiente puerta, que daba a unas taquillas. Allí nos dieron una toalla a cada una, una llave para el casillero y nos dijeron que nos desnudásemos. También había cestitas de mimbre con condones. Yo me hice uno por si acaso. Y la siguiente puerta dio a una suerte de paraíso. El antro se abría como un zoom angular y se extendía un universo nuevo, un submundo de placer y erotismo. Lo primero que me llamó la atención fueron los gemidos, que se oían en todas direcciones. Y la luz tenue, y lo deliciosamente bien que olía. Como a colonia y jacuzzi y piscina. ¡Viva el verano!

Todos los sof√°s estaban plastificados. As√≠ todos los pecados eran m√°s f√°ciles de limpiar. Por una parte hab√≠a una especie de cuadril√°tero del sexo donde quien quer√≠a fornicaba delante de todo el mundo. No apto para timidillxs. Nos acercamos, y en pleno polvo una chica nos invit√≥ a que nos uni√©semos con un gui√Īo (porque los ojos eran lo √ļnico de su cuerpo que le quedaba libre). Acab√°bamos de entrar y nuestros motores segu√≠an algo tibios y no aceptamos la invitaci√≥n. Eso s√≠, ella acab√≥ de lo lindo como una salvaje amazonas sobre un apuesto jinete. Nosotras contemplamos todo el espect√°culo. Mientras, alguien jadeaba y culminaba tambi√©n en otro lugar. Nos movimos de all√≠ algo m√°s recalentadas y nos fuimos hacia el jacuzzi, donde entre burbujas se hac√≠an delicias varias.

Nos dimos un ba√Īito de lo m√°s ardiente, y los vapores nos pusieron a mil. Salimos en busca de presas, y nos adentramos fascinadas en un pasillo de cristales transparentes donde nos sorprendieron unos aspersores dilapidando agua fresca. Mientras and√°bamos por el pasillo arriba y abajo, ve√≠amos la juerga que segu√≠a fuera. Nos miramos, burlonas y encendidas. Y salimos a calmar toda nuestra sed. Segu√≠amos inspeccionando y avistamos a una pareja sentada bes√°ndose. Las toallas se las hab√≠an arrancado o se hab√≠an ca√≠do. Ella estaba tremenda, pura dinamita. Y √©l, m√°s de lo mismo. Eran guapos, ten√≠an la piel bonita, los sexos suculentos. Vamos, ¬Ņqu√© hace una pareja como vosotros en un sitio como este?

Y empezamos a mirarles, descaradas. Ella nos com√≠a con la mirada, con mucha seguridad. √Čl era m√°s t√≠mido. Y nos acercamos, nos pusimos al lado. Vimos c√≥mo lo de √©l crec√≠a, c√≥mo lo de ella se mojaba y se endurec√≠a. Entonces se levantaron y se fueron hacia una zona que a√ļn no hab√≠amos explorado. Y ella volvi√≥, se nos acerc√≥ y nos cogi√≥ de las manos, estir√°ndonos hacia ellos. Nos separaba una cortina negra para entrar, y entramos a un cuarto oscuro, pero con mucho glamour. Las luces cuidadas al detalle. Hab√≠a una pareja con una chica con la que nos hab√≠amos cruzado antes mir√°ndonos desde el otro lado. Estaban acarici√°ndose los tres. Felices.¬†Morbo y voyerismo.

=

Empez√≥ a besarnos ella. Mi amiga se qued√≥ recre√°ndose en su pelo y sus manos, en plan isn¬īt it romantic, la pava. Entonces yo ataqu√© al tipo, que ten√≠a algo generoso y descomunal entre las piernas. Ella era preciosa. Y los dos ol√≠an muy bien. Me flipa la gente que huele a √°ngel. Dulce, nos dec√≠a cosas de vez en cuando que nos pon√≠an a mil. √Čl tambi√©n, nos daban la vuelta con mucha delicadeza y nos estiraban del pelo a la perfecci√≥n, con fuerza y sin dolor. Medidas perfectas en todos los sentidos. Y entonces nos juntamos los cuatro, y empezaron los enredos de manos, cabellos, sexos, lenguas y jadeos… Ya no sab√≠amos qui√©n era qui√©n. Una fiesta muy veraniega y empapada.

¬°Que viva el verano!

¬°Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, S√ďLO EN EL AMOR, LA M√öSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPA√ĎEROS DE VIAJES

Sígueme en:

Twitter https://twitter.com/PepitaLaNuit

Instagram https://instagram.com/pepitalanuit

Contáctame en escribenos@cosmopolitan.es