Putos días

¡Hola Mis Chicas Molon@s!

Últimamente me tiro más tiempo en la tienda de Yoigo que follando. Avatares de la vida, dramas de mi puta existencia. Hoy os voy a hablar a lo loco, sin ton ni son. Disculpada cualquier barbaridad, entended que no siempre anda una inspirada para los asuntos literarios de la jodienda.

Estoy medio cabreada con el mundo entero. La verdad es que estoy jodida y endemoniadamente cabreada con todo quisqui.

No me preguntéis por qué. Y es que últimamente estoy de los putos nervios y todo me molesta. La semana que viene tengo cita con la mejor loquera del mundo, que es la mía, y se lo voy a contar todo, de cabo a rabo. Pobreta meua la chapa que le voy a meter. Ya me la imagino.

-A ver Pepita, ¿cómo que todo te molesta? Esto de repetir lo último que dice el atormentado paciente pero dándole un toque interrogatorio es muy de loqueros.

– Pues sí mi querida Laura, todo me molesta. Te cuento. Toma nota pa que no se te olvide. La gente que hace ruiditos. Con la boca, los que dan golpecitos, los que silban por la calle, los que cantan mal pensando que la vida es La Voz. Y sobre todo la peña que, especialmente en medios de transporte públicos, habla gritando. Salvo que estén contando un cotilleo que no me quiera perder, claro. Entonces la cosa cambia y la movida es de lo más interesante.

La gente que huele mal. No lo puedo soportar. Sobacos, bocas y barbas. Sobre todo las barbas. ¡Qué guapo es ese hipster por Dios y la Virgen! Y en cuanto te acercas le huele la barba. ¡Qué fiasco de hispter! ¡Puta vida!

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La gente que siempre está en el medio. ¿Que eres una columna de garaje? Siempre en medio, como los jueves, como me decía mi madre cuando la estorbaba por casa.

La peña que se te acerca más de la cuenta en las filas. Véase, en el súper, al salir del avión, en el control de seguridad del aeropuerto, en las barras de los festivales. Y al final acaban puto tocándote. NO ME TOQUES POR FAVOR. ¿POR QUÉ TOCAS? A ver herman@, hay suficiente sitio en este mundo para los dos sin que exista la necesidad de que me toques, ni siquiera de que me roces.

La gente que se cola. Con un par.

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Efemérides…

Por otro lado, hay un tipo, que indudablemente es un gilipollas. ¿Por qué? Pues porque me hace muy poco caso, más bien ni puñetero caso. Nos hemos visto la friolera de tres veces en cosa de cinco meses. ¿A que le molo mogollón? Está muy claro que él pasa bastante de mi (básicamente lo mismo que yo de él) y aunque de sobra sé que no tendría una relación romántica con él porque hay aspectos de su persona que no me llenan, me bastaría con que cuando me picara el chichi, me llenase la boca y me empotrase a lo Juego de Tronos.

No haría falta que se andara con remilgos y me sedujera con preliminares, ni que me mirase profundamente a los ojos para decirme lo bella que estoy. No kariñets, no. Me sobra y me basta con que vaya al puto grano. Chorradas las justas. Pues va a ser que no. Y así ando yo aguardando como aquella zumbada del muelle de San Blas a que me puto mande un whatsapp para que me meta de todo menos miedo. O mandarle a la mierda por lento. Creo que me voy a quedar con las ganas y eso me da una rabia ingrata que no os podéis hacer una idea. Maldito orgullo.

Y en esta época de mala hostia brutal y vacas flacas, sumida y aletargada en este invierno sexual que ya se está prolongando demasiado para lo bien que tengo acostumbrado a mi coño verbenero, mi follagenda está más muerta que viva. Y mi chirri de lo más famélico. Donde antes se extendían extensos campos de abundante follaje hoy apenas sobrevive una huerta olvidada, yerma, seca, deshumedecida y árida. Qué pena me da mi chichi, tan pachucho, tan marchito, tan chuchurrío. Tanto que me ha inspirado una escueto poema que deseo compartir con vosotr@s tan fervientemente como que me pongan con los tacones mirando pal techo.

Mi coño está encartonado

Quien me lo desencartonará

El desencartonador que me lo desencartone

Buen desencartonador será

(Pepita La Nuit, sequía sexual de 2019.)

En fin, que lo único que quiero es que venga un buenorro a mi casa, -aprovecho para comunicarnos que acabo de mudarme y que vivo en el hipsteriano barrio de Ruzafa,- me timbre a la puerta, si es posible vestido de uniforme (ataviado de bombero o soldado, en ese sentido me es indiferente, no tengo manías) y sin mediar palabra me empotre contra la pared, me rompa las bragas y que sea lo que Dios quiera. Agradecida, emocionada….

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Y que me llame guarra. Y que me de unos buenos azotes. Y que me vuelva a llamar guarra y luego me abrace mientras me lee a Milo Manara. No caerá esa breva y mientras tanto tejo mis crepúsculos y mis tardes enamorándome de mi vibrador, ese caballero color rosado y algo callado que siempre está dispuesto a cabalgarme toda la noche.

¿Alguno dispuesto a darme mambo?

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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