¡Help Pepitaland, Save the World!

¡Hola Mis Chicas Molon@s!

Hasta de viaje por El Perú tengo que escuchar hablar de la independencia de Cataluña, que me tiene hasta el mismísimo moño (por ser fina), y eso que me encuentro a tropecientos mil kilómetros de distancia. Hay que joderse.

Pues bien, hace unos días en la remota población de Huacachina (las majestuosas dunas del desierto costero del Pacífico), en un albergue muy molón, a tope de gente joven, mochilera y moderna, me convertí en testigo silencioso de la conversación entre dos andaluces y un grupo de catalanas. Aquello parecía un chiste más malo que un dolor de muelas. Lo malo no fue la discusión sobre el desafío independentista, faltaría más, porque en el Perú, ese país que los españoles (catalanes, vascos, andaluces, valencianos, etc, etc…) consideramos mundo subdesarrollado, se puede hablar con toda la tranquilidad sobre estos temas sin que nadie te tenga que tapar la boca o temas por tu seguridad, porque de unos cuantos improperios no te salva ni Puchi, ni Rajoy, independientemente de tu postura.

Lo peor es que estas cuatro paletas, porque de verdad os juro que eran cuatro catetas como la copa de un pino, no dejaron de montar su particular numerito acuático en la piscina gritando Vixca Cataluña cada dos por tres e intentando, sin éxito alguno y poniéndose todavía aún mas en ridículo, hacer un Castell humano. Los demás, que nos importa una soberana mierda de dónde vengan y adonde vayan, tuvimos que aguantar estoicamente el bochornoso espectáculo mientras intentábamos, también sin éxito como su conato de Castell, relajarnos y disfrutar de la pacífica experiencia que nos hubiera brindado el sobrecogedor desierto de no haber sido por su grotesco show.

Cada vez que de viaje me tropiezo con estas absurdas muestras de exaltación del patriotismo me entran unas profundas ganas de no ser española. Pero luego contemplo otros países y ninguno se me antoja mucho mejor. A estas alturas de la película en un mundo sin muros, sin fronteras, en una era marcada por la globalizacón, la multiculturalidad y toda la vaina millenial, deambular con semejantes chorradas me pone de los nervios.

Primero fueron los catalanes.

A colación de este lacrimógeno vídeo y con excesivas dosis de melodrama y mentirijillas a tutiplen, permitidme unos brevísimos comentarios. A ver hija, cambia el jepeto que parece que hayan invadido la Comunitat los walking dead y se vaya a cumplir la profecía del fin del mundo, Además esta muchacha, con ese perfecto acento inglés, de catalana tiene lo que yo de monja. Y tercero, no seáis copiotas, que esto es un copia pega muy cutre de aquel vídeo propagandístico de colectivos ciudadanos de Ucrania que realizaron como protesta contra el Gobierno de Viktor Yanukovich hace unos años. Que no somos tontos.

Luego los andaluces, con esa gracia y ese arte que les caracteriza. Los jodidos también se han copiado de los catalanes, pero por lo menos la muchacha es de Jaén de pura cepa. De eso no cabe duda.

Pues ahora me toca a mí. Hoy, miércoles 25 (por el culo os la hinco) de Octubre de 2017 declaro unilateralmente mi independencia con respecto al resto del planeta Tierra. ¿Cómorrrrrrr? Con dos ovarios enormes que me ha dado mi mamá. Y me la pela lo que diga el Gobierno, el Govern o la Junta de Andalucía. Porque yo lo valgo. Que se pare el mundo que yo me bajo.

¿Quién se apunta a la República Independiente de Pepitaland? Iba a decir que sois todos bienvenidos, pero es mentira. Aquí pueden entrar ricos, pobres, feos, guapos, mujeres, hombres, negros, blancos, amarillos, poetas, acróbatas, mendigos, artistas de la farándula…Pero no cualquier blanco, no cualquier feo. Como en estudio 54 durante la movida neoyoorquina, sería el casting mas riguroso de planeta.

¿Por qué me independizo?

Primero porque me da la gana. Segundo, por motivos de bandera, política y religión.

Bandera

Quiero mi propia bandera que es toda las del mundo o una en blanco para que cada uno la interprete como le venga en gana y ponga lo que le apetezca.

Política

Sé que esto os va a sonar a típico no os culpo, pero ya no creo en la poíitica, ni en los políticos. Como el fútbol, cuando hay dinero de por medio, dejan de ser, se desvirtúan y se pierden. Ni Barca ni Madrid, el fútbol es ese deporte, sólo deporte, que juegan los niños en cualquier rincón del planeta después de clase o el domingo por la tarde, con la única intención de jugar. Y de esa política limpia de dinero sucio ya no queda ninguna.

Religión

Que cada uno mire al cielo, extienda los brazos y adore al Dios o la Diosa que desee. Y que no importe.

Decálogo de Pepitaland, aunque no sean diez.

Amor a borbotones

Drogas: absoluta legalización.

Cadena de favores: De obligado cumplimiento.

Música y arte por un tubo.

Respeto y libertad a la par.

Hedonismo y solidaridad, siempre de la mano.

Resumiendo, una especie de Burnigman. ¿No viviríais en un mundo así?

Un lugar en el que el dinero, la política y la religión no tuvieran valor ninguno. Así todos seríamos iguales de verdad. Pero sobre todo y a diferencia de Burningman, sería gratis. Y aunque follar también sería gratis y bienvenido, no habría tanto polvo.

¿Quién se anima? Para que no me confisquen urnas, mandadme vuestra petición de independencia en un avión de papel a mi nombre. Sino subid, que yo os llevo directis y sin escalas.

tuktuk

No flipes tanto Pepita os estaréis diciendo. No os culpo amig@s, no os culpo. Pero bueno, ¿por pedir que no sea no?

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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