Mi primera carta de amor (desesperada)

¡Hola Mis Chic@s Molonas!

Para seros sincer@s, hace ya un tiempo considerable que no me la meten en caliente. Bueno, unos besitos sí ha habido, magreos varios también, pero mojar – lo que se dice mojar- hace un porrón que no lo cato. Malos tiempos para follar, sin duda. Desde luego que no follo porque no quiero, pero lo mismo me da, porque la conclusión sigue siendo que este cuerpo está muy desaprovechado. Igual tú también, no te hagas la longuis.

Con este drama particular mío de que follo poco o nada, me ha dado por ponerme melancólica y sentimentaloide. He de deciros que en breve seré la Carrie Bradshaw latina, salvando las distancias. Me voy a vivir a Nueva York, desde donde continuaré follando (una vez superada esta mala racha) por y para vosotr@s y os lo seguiré contando todo en este blog desvergonado y canalla. Con el rollo de que me voy e instada por mi pulcrísima madre, me ha dado por ponerme a hacer limpieza, y en mi baúl de los recuerdos, he redescubierto mi primera carta de amor desesperada.

Ya ni me acordaba que escribí aquella carta, y que voy a reproducir íntegramente para vosotr@s, so pena de que me consideréis una hortera de bolera o un coñazo de mucho cuidado. Qué queréis, en mis años universitario escuchaba Océano Pacífico de María Quirós. También a Alex Ubago, a Jarabe de Palo y a la Oreja de Van Gogh. Pido perdón. Vale, a Malú también, ¡pero entonces molaba!

Sé que soy, era, un tanto garruleta, pero por entonces corría el año 2000 y yo era una niña de provincias que se lanzaba con muchísimo miedo y más ilusión a la aventura de estudiar la carrera en Madrid. Y un buen día, esa niña creyó enamorarse del chico más guapo que había visto en su vida.

Para ti

Mientras escucho esta canción, siempre pienso en el mismo chico. 

¿Su nombre? Gaizka. ¿El color de sus ojos? Marrones. En definitiva, ese  chico que creo que es el hombre de mi vida. Siempre que lo veo, giro la cabeza y miro hacia otro sitio, me hago la interesante y lo ignoro totalmente, pero al mismo tiempo siento unas enormes ganas de acercarme a él, besarle y decirle todo lo que siento cuando lo veo venir hacia mí y cuando lo veo marcharse, y todo lo que  pasa por mi cabeza cuando pienso en él cada minuto del día. (Madre mía, me río por no llorar. Pepita, ¿como que cada minuto del día?

Como dice la canción, cada vez que sonríe, me llena de vida,me llena de amor. (Pepita, vaya con la rima, muy currada si señora). Me gusta estar enamorada de él porque es una de las razones por las que me levanto todos los días y me voy contenta a clase. Me digo a mí misma “Hoy podrás hablar con él.” Le explicarás todo lo que pasó con aquella historia. (La liaste parda, aquello no tiene explicación humana posible.) Entonces te invitará a tomar un café, y bueno, lo que sigue ya te lo puedes imaginar. (Eres una flipada. Espera sentada).

Pero desgraciadamente no he tenido el valor suficiente para dirigirme a esa persona que ahora ocupa mi corazón. (Menos mal.) Así que por la tarde, vuelvo a la universidad  y me pongo a trabajar en un ordenador, mientras espero a que llegue. Cuando lo vuelvo a ver, esa chispa que hay dentro de mí vuelve a encenderse. Como siempre, intento hacerme la dura, pero de nuevo, todo falla. (Cambia de truquito infalible, no ves que no funciona.)

Así que cuando vuelvo a casa, enciendo el walkman (Sí que han pasado años, sí) y escucho esa canción que me recuerda a él y empiezo a imaginar que ocurre eso que siempre planeo cada mañana y cada noche mientras me duermo, pero que nunca se cumple. Lo tuyo es manía persecutoria, hija. Estoy harta! Estoy harta de estar obsesionada con un chico y que él no me haga nunca ni puñetero caso. (Te lo tengo dicho, eso es porque te fijas en los que no te tienes que fijar, en los malotes.

Así me pasó con Santi, Martín, Óscar, Manuel… Ahora es Gaizka, pero él no es una más en la lista. Pienso que es el auténtico, ese que he estado esperando toda mi vida. No puedo decir que le quiero porque no es cierto, pero sé que podría llegar a quererlo con todo mi corazón. (Menos mal Pepita, que te estás viniendo arriba y ni siquiera habéis follado).

¿Cómo no puedo llegar a querer al chico más increíble que he conocido?

¿Cómo no puedo llegar a querer al chico que ocupa mi mente día y noche, al que miro de reojo y disimuladamente cada vez que puedo? (Lo tuyo ya empieza a preocupar, esto es casi acoso. Esto no es amor, lo que tú tienes se llama obsesión).

¿Cómo una niña como yo con tantos sueños puede enamorarse de alguien como él? (¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?¿Mujer fatal?) 

Ese es justamente el problema: soy una niña. (Y además eres muyyyyyy pesada, deja de agobiar ya.) Si fuera una mujer segura de si misma, utilizaría mis armas de mujer para conquistarlo. Pero no puedo, me siento incapaz. Cómo puedo pretender convertirme en una mujer cazadora de hombres, si no puedo mirarle a los ojos por miedo a que descubra lo que siento por él. Sé que suena muy cursi, pero qué sería del amor y de la pasión sin los besos y las caricias. Es como el fuego sin llamas, NADA. (Qué manía tienes con el fuego y las chispas, que te vas a quemar).

Nunca pensé que podría llegar a decir esto, pero creo en el amor a primera vista. Ha sido él quien me ha hecho cambiar de opinión. El primer día que le vi, me quedé mirándolo fijamente. De entre toda la gente que había a mi alrededor, mi mirada fue a para a él. (No exageres, que estabais en un ascensor minúsculo).

¿Sabes de lo que tengo ganas? A ver, sorpréndeme. Tengo ganas de  ir corriendo (Pero ¿a dónde?) y gritar a los cuatro vientos “Gaizka, te quiero, te  amo como nunca jamás he amado a nadie”. (Estás completamente fuera de control, si no fueras yo misma hace casi 20 años te pegaba un tiro. No se puede ser tan hortera).

jossy

Ahora lo único que espero es que algún día puedas leer esta carta. Esto significará que he conseguido al chico que quería y que ahora, por fin, estamos saliendo. (Pues va a ser que no, que la carta sigue en el mismo puñetero cajón que hace casi veinte años, a ver cuando la tiras).

Sé que es prácticamente imposible, pero afortunadamente, la esperanza es lo último que se pierde.

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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