Las primeras citas no tienen por qué ser las mejores

¡Hola Mis Chic@s Molons@s!

No sé si os había contado, pero antes de coger el montante y venirme para Chicago, me apunte a un concurso de televisión de citas. Para ser más exactos, de primeras citas. La primera cita fue un absoluto fiasco. Tuve muy mala pata.

vomito

El tipo que me tocó era un freaky de mucho cuidado. La cita no salió enterita, ya se sabe que las piezas se editan para televisión. No salió en la tele, pero en un momento dado me espetó a bocajarro Loca del coño. Jaja, me quedé helada pero luego caí en que ciertamente ando un poco locuela por estos mundos de Dios, ¿pero del coño? Del coño no. Antes de sentarnos a la mesa, me dijo que a él le gustaban las rubias, y que no entendía que hacia yo ahí. Igual el pelele pensaba que iba a encontrase a una conejita playboy saliendo de una tarta y embadurnada de nata montada le besaría la calva, o que la mismísima tentación bajaría desde los cielos para cantarle cumpleaños feliz.

Pero lo mejor de todo fue cuando se enteró de que era bloguera de sexo y me dedicaba a escribir sobre vicios y perversiones, entre otras cosas. La verdad es que le salió del alma al chaval cuando me dijo que era una guarra, para después escaparse como un cobarde y decirle a un amigo por teléfono que yo era muyyyyy fea.  ¿Cómo os quedáis? Yo me descojono viva. Con un par, Brad Pitt. Caramba, si queréis más señas de identidad, os diré que según él mismo cuenta, alimenta su alma con música para borregos que, desde luego, no tendré el mal gusto de compartir con vosotr@s. Prefiero este otro temazo.

Lo cierto es que el chico también tiene su mérito. Hay que tener un par de huevos para hacer el ridículo de semejante manera. Como dijo uno de los grandes motivadores profesionales de nuestro país, Emilio Duro, No hay nada peor que un tonto motivado. Me tiraría un buen rato describiendo a este comecacas, calamandurrio, pisacharcos, caracagada. Pero no me sienta bien, odiar es algo que no vale la pena asi que cluasuraré la lista con una palabra que me encanta y que nos viene como anillo al dedo. Zangolotino.

Este macarra de poco nivel me ha puesto de hojita de perejil en una revista que admiro profundamente y para la que espero poder escribir algún día. He aquí las bellas palabras que me ha dedicado en una entrevista en la que se ha dedicado a cagarse en todo mi ser. Más o menos lo mismo que estoy haciendo yo ahora. Por alusiones me toca.  Por lo que cuenta en su interviú puede conjeturarse el cráneo privilegiado que lleva dentro y la terminología que se gasta el que van en aras de convertirse en un académico. Entrad y leed os lo ruego.

El caballero incluso fue maleducado con la camarera, que era un bellezón. Tuvo la desfachatez de soltarle uno de esos piropos machistas que solo desvelan su escasa virilidad  y su exacerbado machismo encubierto de moderno. Pero su momento estelar ocurrió cuando decidió que estirarse en mitad de la velada era todo un gesto de exquisita educación. Aquí lo tenéis, en exclusiva para vosotras.

ESTIRAMIENTO

¿Guapete no? Es en este preciso instante cuando no pude evitar preguntarme a mí misma de que puñetero zoo se habría escapado este primate simiforme. Yo mientras a lo mío, a mi kalimotxo, que sabéis que adoro y cuya idiosincrasia defenderé allá donde vaya y hasta el día que deje de respirar. Lo cierto es que sabía que ni harta de vino tendría yo algo con ese alcornoque. Pero para no quedarme dormida ante su soporífera conversación y antes de desperdiciar el tinto echándoselo encima del outfit tan molón que se había marcado, decidí darle al vino durante toda la velada. Las penas con alcohol son menos penas, hasta casi perder el control.

De otra manera, ese encuentro hubiera sido casi insoportable, insufrible del todo. El alcohol todo lo cura. Menos a papanatas gañanes como este. Como dijo Relámpago, en Dos Caballeros de Verona: “Tiene más cabellos que talento, y más defectos que cabellos, y más riquezas que defectos”.

Creo que para su cumpleaños le voy a regalar un manual de urbanidad y un diccionario de sinónimos e ideas afines para que se chupe el dedo y se ponga a pasar páginas en busca del significado de las palabras que está leyendo, pues sé a ciencia cierta que no tiene ni pajolera idea del significado de la mayoría de ellas. Ale chaval, a currase un poco el tarro. Mens sana in corpore sano.

BEBEINDO

Mientras, yo iba a lo mio. Suelo ser educada siempre y aguanto hasta el final, me echen lo que me echen. Pero hasta un besugo tenía más y mejor conversación que este zoquete. Ni siquiera pude terminarme el postre, que yo creo que estaba para chuparse los dedos. Es lo que ocurre cuando una tiene una cita con un ser con cero atractivo, carne de gimnasio que no quisiera ni regalada y que convierten  a Santiago Segura en un auténtico gentleman. Este alcornoque lo único que tenía bonito era el nombre. Algo es algo, querido.

Simplemente os advierto que si en algún momento de vuestras vidas os topáis con un espécimen de semejante calaña, huid. Salid corriendo como alma que lleva al diablo y sin mirar atrás.

Y que te vaya bonito mequetrefe.

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Para resarcirme, los del programa me citaron para un nuevo encuentro. Al parecer mi autentica cita había enfermado de repente y no pudo acudir. Víctor era una especie de premio de consolación por el que se disculparon. Reconocieron que he habían equivocado, que sobre el papel pareció una tipo interesante y que habían metido la pata hasta el fondo. Gracias a Dios y a la Diosa Fortuna que decidió interceder por mí, a la segunda fue la vencida. Conocí a Jaime, un tipo como Dios manda con el que me lo pase teta piruleta.

FINAL

Además veranea en mi pueblo. Desde luego, la paella no nos la quita nadie. Yo ahora estoy en Chicago, pero quién sabe lo que puede pasar.

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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