Got my mojo working!

¡Hola Mis Chic@s Molona@s!

A partir de hoy y hasta nueva orden, la que os escribe cada semana- o sea yo- lo hará desde nuevas coordenadas, pues ya me encuentro en territorio yanqui, concretamente en Chicago. Para vuestra información (nunca viene mal un poco de cultura para encuadrar la historia que os relataré en breve), “la ciudad del viento”– así la llaman, pues en invierno hace una rasca que te cagas y un viento que corta el cutis- resurgió de las cenizas tras el gran incendio que arrasó la ciudad. La noche del 8 de octubre de 1871 un grupo de hombres estaba jugando a los dados en un pajar situado en el centro de Chicago. El ayuntamiento había prohibido los juegos de azar tras la puesta de sol, por lo que la timba secreta únicamente estaba alumbrada por un pequeño farolillo. El manazas de Louis M. Cohn, en un descuido suyo, lo golpeó, tirándolo al suelo y la lió gordísima. El resultado fue uno de los incendios más famosos de la humanidad. Incendió toda la ciudad y sólo se salvo un edificio. Con un par.

145 años después me encuentro a solas con la ciudad de Al Capone o Al Scarface Capone (apodo que recibió en honor a la cicatriz que tenía en su cara), donde este célebre gánster estadounidense hizo de las suyas durante los años 20 y 30 junto a una banda de acérrimos secuaces.  Aunque su tarjeta de visita decía que era un vendedor de antigüedades, no os creáis nada. Capone se convirtió en la figura del crimen más importante de la ciudad. El malote de Chicago, el macarra que tuvo atemorizada a la city con sus canallas fechorías. Pero ya se sabe que todo lo que sube baja y el cara cortada de Capone descendió flagrantemente a los infiernos. La policía acabó enchironándolo en Alcatraz por evasión de impuestos, como a los mas  grandes, y la palmó en la caliente pero horterísima Miami Beach.

En cuanto a mis primeras impresiones, a veces me siento como la prima del pueblo de cabras que acaba de pisar la ciudad. Pero le echo un par de ovarios y ya he hecho mis pinitos. He conducido un monovolumen 7 plazas por una de esas  autopistas interestatales de más de ocho carriles. Confieso que me entraron un montón de ganas de llorar y me sudaban hasta las pestañas. También he tenido la fascinante oportunidad de visitar varios barrios del sur de Chicago – eso sí, a bordo del voluminoso monovolumen-, esos en los que se recomienda encarecidamente no adentrarse salvo que de ella dependa el provenir de la humanidad. La única blanca era yo en varios kilómetros a la redonda.Cierto es que me he sentido en minoría y me he hecho bastante caquita encima.

Pero no todo van a ser penas. Faltaría más. Después de un importante período de sequía en el que mi única fuente orgásmica ha sido mi incondicional Ocean, ya puedo decirlo alto y claro I got my mojo working. ¡Por fin! 

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Desde que bebía los vientos por aquel que no me quiere como quiero que me quiera y al que sólo quiero (no sé si atreverme a decir quería en este punto) arropar antes de meternos en la cama, he conocido a alguien. Bueno, por ahora sólo whatsappeamos. Tinder, cuando menos te lo esperas, funciona. Aún no le he dicho a lo que me dedico, no quiero que piense que soy una guarrilla. Mi intención con mi crush de Tinder, no es beneficiármelo ipsofacto, al menos no el viernes. O sí, sobre la marcha. Sólo quiero a alguien, mejor hombre que mujer, que me saque a pasear y me muestre los tugurios más canallas de la ciudad del viento.

He aquí su perfil de Tinder.

Troy tiene 40 tacos, está soltero y no tiene hijos. Bien

-Vive a 9km de mí. Cerquísima tratándose de un gigante como esta ciudad.

-Descripción que, por cierto, me apasionó: Hombre renacentista: Artista/Músico/Atleta/Emprendedor/Filántropo/ Busco gente molona, divertida e interesante con la que planear aventuras.Vayamos sobre la marcha. Riámonos. Perdámonos. Hagamos pira del curro. Entrenemos. Levantémonos tarde. Veamos Dexter. Bebamos Jameson. Montemos un negocio. Comencemos una revolución.

En lo de la revolución le pillé. No es su frase, se la ha copiado a los Beatles. No lo niega y me dijo que se la ha tomado prestada a la banda que más ha influenciado al la historia de la música, que cambiaron el mundo, que innovaron la tecnología musical y que mundo. Creo que eso es debatible. le he dicho que yo no entiendo de música, que la música que a mí me gusta es la que me toca (el corazón o el chichi), y ya luego  pienso en la banda. Además es un entrenador personal avanzado y nutricionista de alto nivel. No sé muy bien lo que quiere decir eso, pero ya me lo explicará cuando nos veamos. Yo ya le llamo Rockstar porque tiene toda la pinta. Es el vocalista de un banda local de rock alternativo en la que se lía la manta a la cabeza con la guitarra eléctrica. Lo cierto es que este americano está bastante apañado. Una cosa así:

Entre nosotras, yo le cortaría un poco el pelito, que esas melenas luego huelen que alimentan si uno no se lava como toca. Pelos aparte, ya os digo yo que el rockstar tiene pinta de ser muy heavy de cintura para abajo. Cuando le he preguntado sobre el dresscode de la aventura que vamos a corrernos juntos, me ha dicho que me vista como una rockstar. Sus palabras textuales fueron “Cómoda, informal a la vez que versátil” ¿No es adorable? Ya tengo el conjunto apañado: pantalones negros rotos, botas, un suéter dorado entre arreglado e informal y mi querida chupa de cuero negra con tachuelas doradas que es arrebatadoramente molona. Ya os contaré la semana que viene con todo lujo de detalles. Deseadme suerte.

Got my mojo working!

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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