Mis fantasías…mías son

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

Hoy la cosa va de fantasías sexuales. Qué os voy a contar yo de esto quevosotr@s no sepáis. Algunos dicen que las fantasías sexuales son fantasías, y que como tales, nunca deberían llevarse a cabo. El listo de Freud dijo de ellas que son representaciones no destinadas a ejecutarse. Freud, lo siento querido, pero no estoy de acuerdo con usted. ¿Por qué no?

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Ya hemos dejado atrás los siglos mojigatos. Por favor, cumplid vuestras fantasías, desmelenaos y dad rienda suelta a los menesteres eróticos más fantasiosos que se pasen por la cabecita. Y es que en todas lasas cuecen habas. Es decir, que fantasías  tenemos todos. No mintáis querid@s. Los ricos, los pobres, los reyes, los mendigos, los hombres y las mujeres, sean ateos, sean creyentes. Yo creo que son los pensamientos y los latidos de nuestro álter ego, ese que no se ve pero se siente y que siempre, siempre, siempre es más atrevido y genuino que nosotr@s. A la mierda los complejos, los miedos, los remilgos y los lastres. A la mierda esa chorrada del “qué dirán”. A la mierda las normas, las reglas, la cobardía. Al menos cuando de fantasías se trate. Yo personalmente tengo varias. Todas valen la pena, pero hoy sólo os voy a contar una. Muy dulce, es casi un sueño.

Entro a un club swinger. Me escandalizo un poco. ¿Será que me estoy haciendo una mojigata? ¿Será que me estoy ablandando? ¿Será que me estoy haciendo mayor? ¿Será todo a la vez? En fin… Encuentro a alguien que me mira mientras entra en una habitación y cierra la puerta sin dejar de observarme. Llamo a la puerta y él me abre. Yo estoy como la maja. Desnuda. Sólo con besarle noto un estado de ánimo a punto de explotar. Me subo a horcajadas sobre él y le susurro guarradas al oído. Le digo que me lleve a la cama y haga conmigo lo que le dé la real gana. Que soy su esclava, que soy su sumisa, que soy su puta.

Pues bien, estas son mis fantasías de las que me siento muy orgullosa y las que perpetraré algún día, Dios mediante y si las autoridades me lo permiten. ¿Y vosotr@s qué? Soltad por esa boquita. Os cuento las fantasías sexuales por excelencia del género femenino. Otro día hablaremos de las de ellos.

1. Hacer de stripper durante una noche. Parece que nos va el rollo bailarina privada que se desmelana y se despelota al ritmo de la música con el único objetivo de poner cachondo al voyeur que nos está mirando con celo. Yo lo recomiendo encarecidamente y os recuerdo cómo hacer un striptease de película. ¡Y cuidado con los espontáneos!

2. Probar con una persona del mismo sexo. Sé que much@s descartan el rollo bollo, sólo os digo que os dejéis llevar. Que casi tod@s, llevamos una lesbiana dentro. Personalmente compartir cama con una mujer es algo que tengo pendiente. Antes de palmarla he de irme a la cama con una damisela. Una que sea muy atractiva, una con la que conecte mucho mental y espiritualmente. Una a la que le guste bailar, la música y no sea una mojigata. Y que sea morena. Tengo muchas ganas de saber cómo es el sexo con una mujer. Quiero saber lo que se siente al desabrochar sujetadores, sacar las tetas de su sitio y chupar mama como si una amante ávido de voluptuosidades y formas redondas. Esta vez, sin hombres de por medio. Sólo ella y yo. Acariciarle el pelo, olerla profundamente y saber a qué huele un coño que no es el mío. Y por qué no, hacer la tijerita.

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3. Zicutriñarse a un desconocido. De todos los posibles tabúes habidos y por haber en torno al sexo, hacerlo con un desconocido hace que las mujeres nos sintamos especialmente sucias, ilegales, malotas, incluso guarrillas. Tener sexo con un extraño es pasarse al lado salvaje de la vida por un instante, ser una rompe reglas y mandar a la mierda a todo aquel que diga que follar con desconocidas está mal, pero que muy mal. Sobra decir, que si lleváis esto a la práctica, le pongas la gomita que no estamos para follones.

4. Exhibicionismo. Eso de que te miren es algo que excite a mucha mujeres y sobre todo si el que te mira te gusta. Sobre todo si el que te mira lo hace con deseo, con ganas de ti. Particularmente he de confesaros, una vez más, que me pone burra que me miren. No cualquiera, no en cualquier sitio, pero me pone mucho que el chico que me gusta me mire con ojos hambrientos.

5. Ser dominada o dominar. A mí me pone pensar en las dos cosas. A veces sueño que encuentro a mi René particular, que me da lo mío y lo de mi prima. Me imagino que mi amante me instruye en el peligroso mundo de la esclavitud sexual (consentida, siempre consentida). Fantaseo que me ata y me lleva a unas mazmorras en las que empezamos a jugar duro. Me somete, me domina, me convierto en una esclava y me visto de cuero. A veces rojo, a veces negro. Y entonces viene lo bueno. Mi René me encula, me ata las manos, me venda los ojos y me penetra con un pollón de agárrate y no te menees. Me tira del pelo mientras me da mis azotitos en el culete. Y nunca me pide permiso, nunca.

Otras veces sueño con ser una dominatrix. Me imagino a un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado (me da igual el país) al que obligo a arrodillarse ante mí y prestarme sus respetos. Siempre he querido ver a la autoridad bajo mis pies, a cuatro patas. A mi merced.

6. Formar parte de un ménage à trois. Ya lo he hecho y aunque no haría ascos a compartir con una fémina el cuerpo y el alma de un amante caballero, prefiero dos hombres. Me voy a poner exigente. Uno rubio y uno moreno. Un buen chico y un malote. Un hombre dulce y una bestia parda. Que se turnen para besarme, para tocarme. Primero uno y luego el otro. Y mientras uno está dale que te pego toma que te doy. El otro que mire. Y que toque. ¿No suena mal no?

7. Y por supuesto una orgía… “Podíamos haber tenido más sexo, pero no había gente suficiente”, dijo en algún momento el rarito de Woody Allen. En otro momento se lió la manta a la cabeza y añadió sin pudores que el sexo entre dos es algo hermoso, pero entre cinco es fantástico. Pues eso mismo quiero yo, una dosis de sexo fantástico. Pero con las luces encendidas, al menos antes de empezar la faena, que a oscuras todos los gatos son pardos. Y yo ya os he dicho que ya no me acuesto con cualquiera.

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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