El Whatsapp y el fin de las relaciones

¡Hola Mis Chic@s Molonas!

¿Tenéis whatsapp? ¿Tenéis ligue/novio/churri/gordi? ¿Habéis combinado las dos cosas y sale una bomba explosiva? Bienvenid@s a la era del Whatsapp, que algún día, acabará con todas las relaciones sobre la faz de la tierra. Pasen y vean.

Pero antes de entrar en materia, echemos la vista atrás. ¿Dónde han quedado los encuentros en la plaza del pueblo, los telegramas, las carta postales, o incluso las llamada de teléfono (al fijo) de antaño? Allá por los 90, incluso en los 2000, había que tener más cojones y ovarios para ligar que ahora. Recuerdo cuando antes las chicas o los chicos nos armábamos de valor y después de pelear durante horas con las fieras de nuestr@s herman@s, lograbas que te dejaran durante cinco minutos como única beneficiaria momentánea del uso y disfrute del único teléfono que había en casa. Entonces te vitoreabas a ti mismo, te decías lo mucho que valías, te dabas ánimos y ensayabas 235.675 veces lo que ibas a decir. ¡Tú puedes Pepita! y con un par de varios, y manos y voz temblorosas, marcabas el teléfono del chico que te molaba. Teléfono que, por cierto, te sabías de memoria.

Yo llamé mucho a un tal Martín. Y un tal Andrew Collins que me tenía loquita. Y a Tote, a ya Tato. Y a Santi y a Quique. La verdad es que ya por entonces se me amontonaba la faena y sobre todo las llamadas. Pues bien. Yo marcaba, sonaba el teléfono y se ponia todo el mundo menos Martin. Su madre, su padre, su hermana. Acabé siendo íntima amiga de toda la familia de Martín menos de Martín, que es el que a mí me molaba. Ahora ya no me gusta ehh. Además es padre y está felizmente casado con su mujer.

Y no os quiero hablar de la época de nuestros padres o abuelos. Mi tío Pepe, que en paz descanse, cortejó a mi tía Isabelín llevándosela a ella y a la tía de ella al cine. ¿Y adivináis quien se sentaba en el medio? Bingo, la tía Joaquina. O mi abuela (que en paz descanse también), a quien mi abuelo pretendía desde el otro lado de la verja del patio de casa por que el padre de ésta no consentía que el hombre que quería zicutriñarse a su hija entrara en casa. Para eso había que ser muy hombre. Y muy mujer. Creo que todo iba mejor cuando no había whatsapp.

¿Sabéis que cada usuario mira la súper app una media de 23 veces al día para ver si su churri le ha mandado un whatsapp?

Con el whatsapp ya no se muere de amor como cuando veíamos nuestro buzón vacío semana a semana. Con el whatsapp ya no nos da un vuelvo el corazón cuando el cartero llamaba a tu puerta y te decía Hay una carta para ti. Ahora, con el whatsapp, esto de ligar es cosa de cobardes. Como Bustamente y otras piezas que andan por ahí.

Y una cosa que viene a joder todo este rollo es el dichoso double check azul que significa que “LO HA LEÍDO”. Que lo ha leído, y sin embargo, no te contesta. 

Y tú te dices en un caprichoso e infundado ataque de rabia ¿Por qué no me contesta si LO HA LEIDO?

Sigues haciéndote sangre y ahora te sientes ofendidísim@ y piensas ¿De qué va? 

¡Se nota, se siente, el fin está presente! 

No sólo el double check azul, si no también la última conexión, en línea, escribiendo, etc… ¿Y todo esto para que? Para no sentirnos engañados, para vigilar cual acosador al ligue, follamig@, novi@  de turno y no dejarl@ tranquil@ ni para cagar.

Gracias whatsapp por jodernos la vida de esta vil manera.

Por otra parte, minucias y chorradas como escribir demasiado deprisa, o demasiado lento o el mal uso de emoticonos y signos de interrogación, añadido a la falta de contacto visual entre los interlocutores, degenera en serios problemas de comunicación.

Por ello, para que no desesperes en el diálogo virtual, tres consejos en los que has de confiar ciegamente:

Whatsapp visto no asegura whatsapp de vuelta

Desde noviembre de 2014, la aplicación Whatsapp nos comunica vilmente que el mensaje enviado ha sido leído por el receptor. Esto ha desatado una injustificada oleada de casos de obsesión por recibir contestación. Vamos a ver querid@ usuari@ de whatsapp, conectarse no significa que la persona quiera comunicarse. ¿Quien no accede sólo para releer mensajes antiguos, comprobar últimas horas de conexión, ver si alguien está conectad?. De esta forma, la no contestación se entiende como una falta de interés de parte del interlocutor. Cuando se trata de parejas, la cosa es peor y la imaginación se desata con pensamientos catastróficos que generan desconfianza e inestabilidad en la relación. Incluso puede llevar al fin. A finales de 2013, 28 millones de parejas de todo el mundo habían terminado por culpa de la ‘app’.

Las cosas importantes se hablan cara a cara. De toda la vida

Igual que yo me hago una coleta para hacer cosas importantes como redactar el informe de resultados del mes, organizar un viaje o hacer una mamada, los temas relevantes NO se discuten  a través de la mensajería instantánea. Los emoticonos están logradísimos, la mayoría, pero aun así, es imposible reemplazar en un emoticonito el efecto del tono, la mirada y los gestos que existen durante una conversación personal.

Comunicación, no entretenimiento.

Whatsapp no debería ser un pasatiempos. Esta herramienta del infierno debe usarse como un recurso de comunicación. Y eso de conectarse cada 10 minutos (no exagero) y estar en contacto permanente con nuestr@ churri nos hace perdernos y distraernos de la realidad, de lo que está pasando aquí y ahora.

Como anillo al dedo me viene contaros cómo me dejó un ex. Si la memoria no me falla, el demoníaco whatsapp aún no había aparecido en nuestras vidas y aun podíamos vivir en paz. Llevábamos saliendo tres meses y le dieron una beca para irse a trabajar fuera. Mientras escribo recuerdo que ya os he hablado de él. Pues bien, el muy canalla, en una ocasión, después de hablar por teléfono, me dejó por mensaje. ¡Canalla! Al menos se gastó la pasta para enviarme un mensaje de despedida. Un whatsapp hubiera sido letal.

Para variar, hoy voy a suministraros informaciones y datos de primera mano, pues he estado haciendo mis pesquisas particulares. He estado investigando sobre el whatsapp y sus efectos demoledores y el panorama es aterrador. Un importante estudio, que nos da igual cómo se llama y qué universidades o doctores lo han llevado a cabo, arroja resultados espepeluznantes. Al principio de las historias, whatsapp es un canal perfecto para reforzar las relaciones en la primera fase de enamoramiento. Es la forma ideal de mantener el contacto, sobre todo si en la rifa de las relaciones te ha tocado el Gordo: la relación “a distancia”. Mola mucho el tonteo, te tiras horas mandado whastapps tontos, alegra el alma, calienta el chichi y te pone el corazón contento.

Pero…ahora viene el pero. Después de esta etapa, si es que la superáis, el tocapelotas del Whatsapp puede acarrear problemas de drásticas magnitudes si uno de los dos se obsesiona por estar en permanente contacto con el otro y controlar hasta lo que come. Si es tu caso, vas por mal camino.

Os digo algo a modo de NO consejo. Yo no basaría mi relación en las conversaciones de whatsapp. Valora a tu pareja y tu relación por las historias “de carne y hueso” que pasan entre los dos, por las muestras “en la vida real”. Ojo con el whatsapp que puede acabar destruyendo vuestro maravilloso mundo de amor. Si whatsapp no fuera gratis, otro gallo cantaría. Desde luego, el amor en los tiempos del whatsapp no es igual que en los tiempos del cólera.

¿Menos mal?

¡Feliz Sexo!

NO CREO EN LA CIENCIA, SÓLO EN EL AMOR, LA MÚSICA Y EL SEXO. P.D.:Y EN TODOS SUS COMPAÑEROS DE VIAJES

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