Desde Roma con amor

¬°Hola Mis Chic@s Molon@s!

Se√Īoritas y caballeros, dejad de practicar sill√≥nbol, es el deporte m√°s perjudicial para la salud que conozco. Salid a la calle, enfundaos vuestros¬†abrigos y acompa√Īadme. Nos vamos de viaje. No os preocup√©is, no nos vamos muy lejos. Empiezan unos breves minutos de nuestras vacaciones junt@s.

No s√© si cre√©is en la magia, pero os aseguro que yo la he sentido. En Roma. ¬ŅD√≥nde si no? Roma es una ciudad de pel√≠cula. Se respira historia en cada baldosa, en cada piedra, en cada escal√≥n. Cada plaza es una promesa de unas gotitas del pasado, cada paseo puede ser un viaje eterno si te atreves a perderte.

El Sr Ryan nos llevó a mi familia y a mí de Madrid a Roma en meno que canta un gallo. Volando.

El jueves pasado llegamos a la capital italiana en la que he cumplido lo mejor que he podido con esa m√°xima que reza, de toda la vida, All√° donde fueres, haz lo que vieres.¬†As√≠ que como manda el refr√°n, me he puesto las botas a pizza, pasta, gelattio, mascarpone, capuchinos, tiramis√ļs y lo que no son tiramis√ļs. Y por supuesto, hablar italiano, aunque me lo invente. When in Rome, do as Romans.

No s√© si os lo he dicho alguna vez, pero para m√≠ viajar es el mayor placer del mundo, en lo que me gastar√© hasta el √ļltimo chavo que caiga¬†entre mis manos. Me atrever√≠a a decir que viajar es incluso mejor que follar. Rotundamente es mucho mejor que follar. Que no salga de aqu√≠.

No soy muy de mapas, pero en esta ocasión fui la pringada encargada de llevar a mi equipo por el buen camino y no dejarnos nada de Roma por ver. Lo primero con lo que topamos fue con la Iglesia, pues nos dejamos caer por el Vaticano, que encierra en sus paredes una belleza incalculable que creo que no debería ser propiedad de la Iglesia, sino de otras causas más mundanas.

Hicimos cola para entrar en el Coliseo. B√°rbaro por cierto. Que no os timen, pues lamento decir que¬†muchos¬†timaturistas (s√≠, me lo acabo de inventar) te aseguran que la cola es de 2 horas y apenas transcurren 15 minutos y ya est√°is dentro). Fue impresionante contemplar ese monstruo en el que gladiadores se jugaban la vida y la muerte. A√ļn hoy, m√°s de mil a√Īos despu√©s, se yergue triunfador y plet√≥rico. Lo que habr√°n visto esas cuatro paredes.

Más tarde llegamos al Foro Romano y paseamos entre las ruinas de esa ciudad que el primer gran emperador César Augusto construyó. El corazón del mayor imperio que ha visto la Humanidad ahora está en ruinas. Y pensé en esa palabra. Ruinas. Los restos de algo que alguna vez fueron un todo, pero que se han destruido parcial o totalmente debido a la falta de cuidado o a actos deliberados de destrucción. Y entonces recordé cuando mi corazón también estuvo en ruinas. Aquellas ruinas mías (seguramente tod@s habéis tenido o tenéis las vuestras), que al igual que las de Roma, fueron necesarias para volver a nacer. Sin ellas, no Roma, ni vosotros, ni yo seríamos lo que hoy somos. Después del caos, inevitablemente todo se levanta de nuevo. Después del caos, uno siempre tiene que levantarse. No queda otra.

Corto ya el rollo melodramático, que la vida son dos días y ya ha pasado uno.

Sigo pues con el viaje. Otro d√≠a cenamos cerca de la Fontana de Trevi en un ristorante de categor√≠a que me cost√≥ un ojo de la cara. A√ļn estoy recuper√°ndome del susto. Pero cenamos de cine, eso no nos lo quita nadie. Despu√©s del sablazo ir√≠amos a lo que para m√≠ era el no va m√°s del viaje: la Fontana de Trevi. Y de noche. La combinaci√≥n de estas coordenadas tiempo y espacio me ponen mucho. No sab√©is cu√°ntas veces he so√Īado con ver esa fuente y pegarme un chombito en ella. Aunque para m√≠ es mucho m√°s que una fuente, he de confesar. Me llev√© un chasco muy serio cuando vi que la Fontana de Trevi estaba en obras. Indignada me dirig√≠ a un carabinieri que estaba de espaldas a mi, custodiando la fuente.¬†Y entonces ocurri√≥ algo que no me esperaba.

¡Mamma mía!

Como una poligonera¬†me descubr√≠ a mi misma solt√°ndole al poli aquello de ¬°Eso es un cuerpo y no el de la polic√≠a! ¬°Qu√© barbaridad de ragazzo! ¬°Qu√© ojos, qu√© culo prieto enfundado en esos pantalones azul marino! ¬ŅY esas katiuskas tan chic que me llevaba? ¬ŅY ese silbato en la boca? ¬ŅY esa pistola que colgaba del cintur√≥n que no hac√≠a m√°s que resaltar ese¬†cuerpo de Adonis a la italiana que Dios le ha dado? Y esas gafas sobre esa nariz poderosa como Pinocho… Marco era su nombre y como le hizo gracia que fuera espa√Īola, fue cuesti√≥n de minuto-minuto y media tontear y conseguir su tel√©fono.

Entre andamios y paneles de metacrilato, desfil√© junto con un fum de turistas a trav√©s de¬†la fuente y lanc√© una moneda, aunque no ped√≠ ning√ļn deseo. No creo mucho en estas cosas. Creo que por mucha moneda que tires, por mucha vela que enciendas, por mucho deseo que pidas mientras soplas las velas en el d√≠a de tu cumplea√Īos, la suerte ya est√° echada. De todas formas, fueron 20 c√©ntimos, que no me sacar√°n de pobre.

De Roma me quedo con todo menos con los conatos de timo que sufrimos en carnes propias. Pero si me dan a elegir, me quedo con Marco. Tengo pendiente volver a Roma para volver a verme con √©l¬†y ba√Īarnos juntos¬†en la Fontana di Trevi.

¬ŅNo me dig√°is que no os pone la idea? No pude tirarme al carabinieri porque no era plan de dejar a mi familia tirada como una colilla. Pero si este bambino¬†tiene el pene como la nariz, que mienta mi carabinera, que mienta.

!Feliz Sexo!