¡Panic in the room! Se me pasa el orgasmo

¡Hola Mis Chic@s Molon@s!

Hay cosas que tienen su momento, sólo uno, y trenes que sólo pasan una vez. Si tienes mucha suerte, dos. Hay cosas que si te pasas o no estás a lo que estás, te las pierdes por tonto. Cosas, así a modo de ejemplo, como la alienación de los planetas, una lluvia de estrellas o (sé que sabréis perdonarme en estos momentos en los que me pongo un tanto romántica) el amor de toda una vida o de toda una noche. Pero ahora hablemos de cuando se te pasa EL ORGASMO.

Como el arroz, la juventud o la vida, los orgasmos se te pueden pasar. Y precisamente para colaborar en que esto no te ocurra (más de una vez), aquí estamos esta semana para escudriñar las causas, algunas con lupa de gran aumento, de que un orgasmo que estás vislumbrando a la vuelta de la esquina, va tu amante y te lo jode.

Micro pene a la vista

¿Pequeña pero juguetona? ¿El tamaño no es lo importante? ¿Lo importante no es ganar sino participar? Burdos consuelos que de niños convertimos en una máxima para no sentirnos unos auténticos fracasados, unos loosers de camponeato por ser un paquete jugando al baloncesto o no meter ni un gol. ¡Pero ya somo mayorcitos coño! Y todo tiene un límite. Un pene más fino que dedos índice y corazón juntos (algo así como un flash de fresa) y más corta que las ceras MANLEY es inadmisible. No es justo, lo sé, pero aquí no estamos hablando de justicia sino de la cruda realidad. Cualquier mujer u hombre en pleno calentón puede venirse abajo, corregidme si me equivoco, ante un micro pene. Salvo que salve la situación con unos excelentes preliminares y una buena técnica masturbatoria y de sexo oral (primero una y luego la otra, o las dos de forma simultánea) y se lo curre muy mucho,  la cosa puede acabar en tragedia.

Recuerdo un amante que aun hoy sigue siendo protagonista de mis peores pesadillas. Ni Pesadilla en Elm Street. Cada vez que recuerdo su micro pene me echo a temblar y me entran escalofríos. Le cabía en un sacapuntas.

En fin, la cosa no da para más.

Típicos tópicos

Nunca me han gustado los típicos tópicos ni las frases de manual precocinadas ni eso de Oh si si, No pares, sigue sigue. Personalmente no sólo hace que se me pase el orgasmo, sino que me da vergüenza ajena.

Halitosis

Sabina cantaba y sigue cantando aquello de Amores que matan, bla bla bla. Pues yo os digo que hay otros que te tumban. Seáis vosotr@s víctima o verdugo, hacedme el favor de aprovisionaros de chicles y colutorios para cuidar al máximo vuestra higiene bucal. Evitad (antes de la fornicación) comer picante, conejo al ajillo o salsas como el alioli. Y si lo coméis, seguid este pequeño consejo que me dio mi amiga Morritos: Con el primer bocado de alioli tomad un poco de azúcar. Así no te repetirá, ni el aliento ni el aliolí.

Si lo que huele (mal), porque penes y vaginas huelen por igual, es lo que viene siendo es el asunto de la jodienda, amig@ tenemos un problema.

Cositas fuera de lugar

Hay quien peca por exceso y otros por defecto. Hablar demasiado durante el sexo puede cortarte el rollo en un santiamén. No decir ni mu, también. Yo creo que lo suyo es decir guarradas. Eso está bien, muy bien, incluso las correctas palabras ejercen un gran poder de estimulación y excitación tanto en el que las pronuncia como en el que las oye. Pero hay que tener cuidado, porque no todo vale y no a todo el mundo le gusta.

Tampoco es preciso gritar como un@ loc@, mover la lengua como si fuera una excavadora o gesticular excesivamente a lo niña del exorcista. Da un poco de miedo, la verdad y eso no sólo hará que se pase el orgasmo, si no que tu amante salga huyendo como alma que lleva al diablo.

Sexo interruptus, que no coitus interruptus, que es aquello que la mayoría de nosotros conocemos como retirada (a tiempo) o la marcha atrás, en la que es importante recordar que antes de llover chispea.

Las pausas están bien, pero no en pleno coito. Que ella se tenga que ir al baño a quitarse el tampax (no a tod@s les incomoda tener la regla para mantener relaciones sexuales), que el tenga que ir a los excusados a cambiarle el agua al canario o cualquier actividad sea de aseo o de cualquier tipo de retoque que aleje a uno de los amantes de la cama es una de tantas formas de fastidiar un orgasmo.

Por favor, venid aseaditos y meadit@s a la cama.

Toparse con un@ muert@: La momia

Esto me ha ocurrido en primera persona, así que sé de lo que hablo. Dejadme que os cuente.

Conocí a un tipo interesante hace unas semanas. Antonio. Atractivo, besaba más que bien y era dulce. Resulta que la buena suerte estaba de mi parte y además era un tipo conversador, le interesaba sinceramente lo que yo le decía y desde que nos conocimos mantuvimos una conversación interesante, fluida. Me hacía pensar, me hacía reír. Y además era un tipo educado. Parecía que era el pack completo y que por fin me había tocado La Lotería y El Gordo a la vez. Ya me estaba yo frotando las manos pensando en lo bien que me lo iba a pasar esa noche, más bien esa mañana, porque el reloj marcaba las 11 a.m. y todavía deambulábamos por las calles de Madrid. Ya en la cama, ¡Virgen de la Macarena!, fui testigo ocular de que Antonio poseía una polla enorme. Y ahí me tenías a mí, emocionada, ilusionada, expectante frente al escultural cuerpo desnudo de Antonio. Yo lucía sonrisa Profident y de satisfacción pensando en lo que se me venía encima y pa dentro mientras echaba cálculos mentales de si habría suficiente espacio o no para tan colosal pene. Yo pensaba que no podría caber, ya sabéis.

Me dejé de numeritos y estimaciones, pues las matemáticas nunca han sido mi fuerte, y pensé Que sea lo que Dios quiera. Entonces, con ansia y puro nervio, coloqué el condón en su COLOSAL PENE. Era como un misil apuntándome directamente. No exagero, os doy mi palabra de honor. Como me apetecía inaugurar la sesión sexual siendo yo la que llevara las riendas, me puse encima y tras las primeras maniobras para hacer que las piezas encajaran, todo encajó a la perfección. Parecía que la cosa iba a ir sobre ruedas. Empiezo a cabalgar encima de su enorme polla, marcando el ritmo y moviéndome cual amazonas luchando en la Guerra de Troya. Pero va y resulta que mi caballo en cuestión es una puñetera momia que ni se movía ni hacía el mínimo esfuerzo por colaborar en lo que viene siendo la faena amatoria sexual. ¡Manda huevos semental!

Eso no vale Antonio, eso es trampa. No vale tumbarse a la bartola y ponerse con los brazos cruzados por detrás de la cabeza. ¡¡¡NOOOOO!!! No vas a echar la siesta amigo, sino un polvo. Aguanté la primera sesión porque las dimensiones de su pene hacían estragos dentro de mí. Eso sí, gracias a que yo me movía con soltura y desparpajo. Pero una y no más, santo Tomás. La segunda también apuntaba maneras y sabedora de que esta sería la segunda vez que se me pasaría el orgasmo, decidí apearme e irme a dormir. Que para quedarme sin orgasmo, mejor duermo en mi cama y ya me las apaño yo solita.

Os lo ruego, que no se os pase el orgasmo, es una tragedia.

¡Feliz Sexo!

Pepita La Nuit