Aventuras que huelen a peligro y propuestas indecentes: Desmembrando infidelidades

¡Hola Mis Chicas Molonas!

Sin más rodeos he aquí, algunos por qué de los cuernos de ellos y ellas.

  1. La culpa fue del cha cha cha.

No te acostarás sin saber una cosa más. Pues ahora va y resulta que ¨la culpa¨ es del RS3 334. Existe una sección de un gen que se llama RS3 334 que tienen nuestros varones en alguna parte de sus cuerpos serranos y que afecta la liberación de la hormona vasopresina, vinculada a la monogamia.Unos no tienen ninguna copia, otros tienen una y otros dos. Pura lotería. Resulta también que cuantas más copias tenga el varón peor lleva eso del compromiso, estar en pareja y ser monógamo.

2. Se nos rompió el amor…

Quizás tanto amor, tanta pasión, tanta locura desmedida, tanta entrega es demasiado para que dure para siempre. Quizás os parezca algo carca y retro, pero la Jurado tiene toda la razón y canta toda la verdad en este temazo que me pone los pelos de punta. Lo reconozco.

3. Mujeres que quieren sentirse deseadas.

Hay hombres que a partir de un día, por lo que sea, dejan de mirar, tocar, besar, desear e incluso follar a su pareja como lo hacían al principio. ¡Qué tiempos aquellos! Se lamentan ellas con espíritu de lucha. Porque las mujeres eso lo notamos, que no somos tontas. Entonces nos ponemos mas sexys de lo normal, un día cualquiera nos empezamos a pasear desnudas por casa o con el nuevo conjuntito de lencería, nos metemos en picardías en la cama en pleno mes de enero y rozamos cebolleta como quien no quiere la cosa. Y ellos, como el que oye llover.

Que tu pareja te haga una cobra sexual, que es peor que cualquier otra cobra, es una absoluta tragedia que no se la deseo ni a mi peor enemig@. Eso es muy fuerte. Ante una situación tal, me empieza a oler a chamusquina en el ambiente y de paso a una de cuernos pero bien grandes. ¿Justificados?

4. Instinto básico

Tener sexo con otras personas es simplemente una necesidad, un instinto. Como animales que somos, hay instintos que van más allá de nuestro control. Esta causa suele darse más entre hombres que entre mujeres, aunque de todo hay. Simplemente, el pene es la cabeza pensante y ya se sabe que donde manda capitán, no manda marinero.

5. Monotonía.

Uno se aburre y no sabe qué hacer. Para pasar el rato decide tener una aventura o encuentros con terceras personas, sentir el morbo, la sensación de peligro, hacer algo que está prohibido y descubrir nuevas experiencias. Jajaja, me río por no llorar.

Esto me hace especial gracia, porque yo si quiero nuevas experiencias, morbo o peligro, normalmente me dejo mi curro (no lo hagáis, que el horno no está para bollos), me la juego, me cambio de barrio, de ciudad, de país, me voy de viaje, me tiro en paracaídas o en parapente, busco nuevos amigos, leo libros que en su momento estuvieron prohibidos, dejo que me suba un elefante en su trompa o me lanzo al vacío.

 Pero bueno, cada loco con su tema.

6. Esposos que son como niños. Esposos inmaduros que siguen arrastrando el eterno síndrome de Peter Pan.

7. Inseguridades varias

No todo el mundo se siente seguro como Pepe Reina. En una pareja hay veces que uno es más viejo, más feo, más gordo o tiene menos dinero que el otro. Al parecer estas desigualdades minan la autoestima y para reforzarla, se cae en brazos de otro para demostrarse a uno mismo que es deseable y follable para otros.

8. Abstinencia.

Esta el caso de esas mujeres que ponen al novio o marido a dieta. Pan y agua. Nada de dieta del pollo o dieta del cucurucho. A pan y agua, a pasar la mano por la pared y a no follar ni en sueños. Toda mujer ha de saber que no sólo de pan vive el hombre y que si no hay sexo en casa, que no os quepa ni la menor duda, de que lo buscarán fuera. Someter a la pareja a la abstinencia sexual es una jugarreta muy seria. De nuevo ante un caso de escasez o ausencia de sexo total me huele a una noche loca o cualquiera de “Cariño, que no duermo en casa porque mi amigo Paco está fastidiado y no puedo dejarle solo.”  ¿Justificados?

9. Not enough

Muchas parejas, muchísimas más de las que os imagináis, sienten que no es suficiente. La relación va bien, pero falta la chispa. Hay amor, pero no el suficiente. Habrá sexo, pero no el suficiente. A lo que se suma, que mutis por el forro. Es decir, no hay suficiente comunicación. Así que de nuevo, otra de cuernos.

10. Atracción hacia otra persona

11. Venganza.

Si tú me pones los cuerno a mí, yo te los pongo a ti. Muy bonito, sí señor. Esto viene siendo un Ojo por ojo, diente por diente en toda regla. Que la ley primitiva del Talión, que se remonta a miles de años a.C, gobierne una relación de pareja es todo un paso para el hombre y esta nuestra civilización.

12. Narcicismo

Infieles que lo son porque pueden, porque son capaces de serlo y porque nada les impide hacerlo.

A todos estos motivos suele ir ligado aquello de Ojos que no ven, corazón que no siente. Aunque yo me sé otro en francés que dice Loin des yeux, près du coeur, y que viene a decir precisamente lo contrario.

Motivos, motivos, motivos. Motivos hay para brindar, para que te guste alguien, para tener sexo con alguien, para hacer el amor. Pero no hay motivos que justifiquen una infidelidad. Muchos serán los motivos, pero hay una sola verdad universal. Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

No soy quien para juzgar las acciones de cada uno, sólo las mías. Entre otras cosas a mí ni me va ni me viene que los demás sean o seáis infieles, pero cada vez que oigo una historia de cuernos me desencanto un poco más.

Seguramente el ser humano no esté hecho para la monogamia, al menos algunos de nosotros y nosotras. Pero esto tiene fácil solución.

Si todos fuéramos como mi amiga Micaela, quizás las cosas nos irían mucho mejor. Micaela vive la vida a sorbos pequeños y disfrutando el sabor y el aroma de cada trago. Ella ama con la piel, con el corazón y la mente, con su lengua y sus manos. Pero ese amor suyo no implica exclusividad sexual.

Micaela tiene sexo con otras personas, pero no es infiel. Existe un pacto entre ella y su pareja en el que si a ella se le mete entre ceja y ceja, o entre pierna y pierna, acostarse con un hombre, o con una mujer, o con los dos a la vez, o con uno y después con la otra, puede hacerlo sin ningún problema. Y su pareja, por supuestísimo, puede hacer lo mismo también. Igualdad de condiciones y 0 mentiras. Pero hay reglas que han establecido conjuntamente y que ambas respetan. Cada pareja marca sus límites.

Que cada uno folle lo que quiera o mejor dicho lo que pueda. Porque hay casados y ennoviados, también hay casos entre ellas, pero sobre todo ellos, que se creen que si no estuvieran comprometidos serían como el de los huevos de oro y estarían follando todo el día, sin parar.

Muchos comentario del siguiente tipo he tenido que soportar.

Porque estoy casado que si no…

Si no estuviera casado, te ibas a enterar.

Si no tuviera novia, tú no te me escapabas.

De eso nada monada, porque entre otras cosas yo ya no me como las babas de nadie, es lo que tiene evolucionar. Ya no soy la otra, ni la actriz secundaria, ni la amante secreta. En mi vida quiero ser la actriz protagonista y tener el papel principal.

Acostarse con otra persona no es ser infiel, ser infiel es hacerlo cuando la pareja ha acordado lo contrario. La fidelidad es un acto de fe, un compromiso que todos aceptamos sin rechistar y luego alguien de manera unilateral lo rompe en silencio y escondidas sin decir ni mu. La infidelidad es mentir, engañar y traicionar la confianza. Más aun, es vender al otro y pasarse por el arco del triunfo todas las promesas que un día se hicieron.

La cuestión es ¿están los infieles dispuestos a consentir que ellos no sean los únicos en tener amantes?

Señoras y señores, aquí, o follamos todos o la fulana al río.

 ¡Feliz Sexo!