Las citas y los daños colaterales

¡Hola chic@ molon@s!

Beso

Hoy quiero hablaros del maravilloso, peculiar y fascinante mundo de las citas, especialmente de las primeras citas. Pura adrenalina, pura emoción.

¿Qué me pongo? ¿Le beso, no le beso? ¿Me acuesto con él, no me acuesto con él? ¿De qué le hablo? ¿Me dejo querer? ¿Le dejo que me meta mano o no? ¿Le meto mano o no? ¿Me resisto para no parecer fácil?…
¿Ángel o demonio? ¿Santa o fulana?

¿Una de Sandy? Una de cal


¿O una de Rizzo? Una de arena

Podéis ver la película entera, pero la escena impagable comienza en el minuto 31:31.

La verdad es que servidora ha tenido todo tipo de primeras citas. Épicas, espectaculares, buenas, malas, malísimas, malérrimas (como diría mi amiga Lady Pat). De todo hay en la villa del señor.
Personalmente soy muy de dejarme llevar, lanzarme sin red y ver qué pasa. Muy Go with the flow, como las Reinas de la Edad de Piedra.

También he tocado el terreno de las citas a ciegas, decenas de ellas. Recuerdo una en particular. Jajaja, me río por no llorar. Fue una cita de las que yo llamo MLM.

Mítica, Letal, Mortal.

La señora que cuidaba de mi querida y nonagenaria tía Carmen (que en paz descanse) tenía un hijo que no dejaba de venderme y promocionarme constantemente como si fuese el mismísimo Adonis. “Al Príncipe Felipe, es clavaíco (con enfático acento en la I) al Príncipe Felipe, Pepita. Te lo digo yo, y no es porque sea su madre. Que mi hijo es muy buen partido, bien apañado, limpio, trabajador y muy buena planta. Las tiene a todas locas en el pueblo. ”
Bueno, me dije. ¿Y por qué no? No hay que ponerse demasiado exigente. Que se me empieza a pasar el arroz y me veo vistiendo santos.

Sos

Si a Letizia le ha gustado Su Majestad o Su Alteza (nunca me ha quedado muy claro) el príncipe Felipe, ¿por qué a mí no me puede gustar el hijo de esta buena mujer?
Así que terminé aceptando la propuesta de su alcahueta madre. Y terminamos quedando. Fue un viernes a las siete de la tarde.
Nuestra cita a ciegas.
En cuanto me topé con mi desconocido me di cuenta de que la cuidadora de mi tía era nefasta en eso de los parecidos razonables. Ni príncipe, y menos azul, ni leches. El susodicho principito era calcaíto a Fiti, el de los Serrano, mayormente.

Y en cuanto le vi, (des)afortunadamente el sentido de la vista, en ese momento, lo tenía intacto, me entro el pánico. Se avecinaba una pésima tarde y la verdad es que por aquel entonces ya había tenido bastantes citas deplorables. No podía soportar una más.

Ni dos dedos de frente, conversación nula, rollo Macho Alfa, bastante cateto ¡y encima le invite yo! Está claro que los príncipes azules no existen, ni las princesas, ni los cuentos de hadas ni los finales Disney, pero lo de mi príncipe fue too much pal body.

Príncipe azul

Fueron momentos difíciles, pero logré superarlo gracias a la experiencia casi profesional en citas penosas y cómo deshacerse de ellas en 0, (cero coma).
Tardé media hora, que se me hizo eterna, en meterme en el baño, salir como si nada y recibir de repente una llamada de auxilio.
Cara de sorpresa, leve pánico, disculpas a tutiplén.
Y me fui escopetada como alma que lleva al diablo. Hui, escapé.
Fin de la cita. Primera y última.

Como anillo al dedo me habría venido tener por aquel entonces un gran tesoro literario de cuando Cristo perdió el gorro. Se trata de Bunty Cutler y su particular manual sobre las 211 cosas que una chica lista debe saber. ¿Tú las sabes?
Entre ellas, algunas instrucciones para liberarte de una penosa cita. A mí me lo regaló mi gran amiga Canelita. Gracias amiga, que sepas que En Rama te echa mucho de menos. En la pista de baile y fuera de ella.

211 cosas que una chica debe saber

Y hasta aquí puedo leer.

Continúo con mis citas. He tenido también cibercitas cuanto menos variopintas, citas con chicas para coquetear un poco con el L WORLD (mundo lésbico y bisexual, y a su vez gran serie televisiva que me mostró por primera vez mi gran lesbiamiga Ma Belle Micaela, una versión tortillera, considerablemente más realista y sincera de Sexo en Nueva York.

Broma

Pero volvamos a las citas, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda. Que no os quepa la menor duda de que las CITAS son peligrosísimas, sobre todo las mejores.

Dejadme que os cuente mi teoría sobre las citas y los daños colaterales.
Si hay ese deseadísimo feeling (esa complicadísima ecuación físico cuántica) se nota, vaya si se nota. Hay una serie de reacciones químicas corporales que puedes notar en tu cuerpecito serrano. Vamos allá:

1. RUBORIZACIÓN

Chica en una Vespa

La ruborización es una de las respuestas físicas más comunes ocasionada por la liberación de adrenalina en lazona cigomática, provocando un aumento de temperatura y un tono rojizo. En cristiano, roja como un tomate y caliente como una moto.
Qué bien lo explica el bueno de Juan Luis Guerra.

2. LIBERACIÓN DE NEUROTRASMISORES

El proceso físico del coqueteo puede desencadenar la liberación de varios neurotransmisores como la dopamina y la oxitocina. De nuevo en cristiano, es probable que empieces a sudar como un pollo de granja perdido en algún secarral de Soria en pleno mes de agosto, lo cual no será muy agradable. Te sudarán las palmas de las manos, los mulos, el escote, todo.

Chica_sexy

¿Quién dijo que coquetear fuera fácil? Llévate en el bolso un frasquito de colonia fresca, un desodorante de bolsillo y aplaca tus sudores y/ o malos olores. Ante todo, limpias y aseadas.

3. ERECCIÓN DE PEZONES

¡Sex is in the Air!

Llegamos a la tercera base: la excitación sexual. Él te pone y tú le pones a él. ¡Perfecto! Erección del pene en el caso de ellos y lubricación vaginal en nuestro caso. Salvo que tengas incontinencia (urinaria) o tu nivel de excitación sea estratosférico (como esas señales que no pilla mi amigo el Capitán Buchanan), gracias a la naturaleza, a nosotras no se nos nota cuando estamos que echamos humo, ni nos crece de repente una tienda de campaña. Aunque ojo con los pezones, ellos sí se excitan. No lleves nada que marque demasiado y desestima la licra, no vaya a ser que te suelten uno de esos breves pero letales ¿Tienes frío o es que te alegras de verme?

Pezones

4.Hasta ahora chic@as, todo controlado. Pero, ¿si resulta que has topado con el fichaje de la temporada?
¿Si es un buen bateador? ¿Si su swing es impecable, implacable, y batea con fuerza pero con delicadeza?

Bateador

Entonces, señoras y señores, damas y caballeros…
Tenemos un HOME RUN.

Siempre acompañado de sus inseparables amigas las más que conocidas MARIPOSAS EN EL ESTOMAGO.

Mariposas_en_el_estómago

Ante este efecto secundario y altamente contraproducente para la salud, ¡pies de plomo! Estamos en territorio comanche, en terreno pantanoso. La pelota no está en nuestro tejado, ni en el suyo.
¡La pelota está en manos de Cupido!
Noooooooooooooooooooooo.

Recuerdo un chico que me gustaba tanto, tanto, tanto que cuando le veía no es que sintiera mariposas en el estómago, es que vomitaba esas puñeteras maripositas del infierno. Era automático. Me latía el corazón a 1,789,357 kilómetros por hora y cuando veía su cara, era ipso facto, iba corriendo a vomitar… Todo muy romántico.
En nuestro último encuentro le dije:
Me gustas tanto que cada vez que te veo me dan ganas de vomitar. Y vomito.
Obviamente nunca volvió a llamarme.

Amor

Estaba bromeando. Nunca le confesé mi debilidad, pero fui yo la que decidió no repetir. Corté por lo sano. Nunca mejor dicho. De seguir, ese chico habría acabado conmigo, con mi esófago y todo mi aparto digestivo. Mi integridad física corría peligro.
Hay amores que matan, mejor evitarlos.

¿Y SI SALE MAL?

Sólo sigue el manual de las cosas que NO tienes que hacer:

1. Nada de dramas por favor. No eres una DRAMA QUEEN, eso está muy pasado de moda.

2. Nada de ponerte música de Celine Dion, Conchita, Camela, Amaral o cualquier música calificada de “CORTARSE LAS VENAS”. No te encierres en casa a lo Bridget Jones y te pongas ciega a magdalenas, donuts o bollicaos. En el cine estas situaciones son graciosas, en la vida real no lo son.

3. Nada de meterte en su Facebook.

4. Nada de llenarte de sentimientos de rabia, ira, odio. No le critiques allá por donde vayas, ni maldigas su nombre cada vez que lo pronuncies. Con una Paquita en el barrio ya tenemos suficientes.

5. No pierdas el tiempo pensando en él y criticándole cual amargada, y a otra cosa mariposa. ¿O te imaginas a Marylin cantando como lo hacen Paquita y su lengua viperina?
Insisto, si se trata de otro no-príncipe (como mi Fiti particular) que sale rana, no pasa nada.

rana

Como Lázaro, levántate y anda. O mejor aún. Bébete un Gin Tonic a su salud, fúmate un cigarrillo y échale el humo a las estrellas. Veras como no es para tanto. Verás como no es para nada.
P.D.:¡No os olvidéis del gloss!

sexo

¡Feliz sexo!