La petite mort

¿Y bien?…

¿Que levante la mano la que nunca ha hecho lo mismo que nuestra querida Meg Ryan? Y no me refiero a montarle el numerito al pobre Harry de turno, que se le quita el hambre y todo….para eso hay que ser muy Sally. Hablo de Fingir, palabra horrorosa, Orgasmos, divinas palabras.

Como conclusiones de tertulias sexuales con amigas, conocidas y basándome en mi propia experiencia amatoria sexual, considero que algunos hombres fardan incansable y de forma desproporcionada de su potencia y resistencia sexual, y luego no llegan ni al primer asalto. Hablan de Home Runs y el corredor de turno ni batea con fuerza suficiente ni toca la primera base. Ellos y su “alter ego” se tienen a veces más que sobre valorados. Sin embargo, otros ejemplares, en peligro de extinción he de confesar aterrada, son de esos hombres que nos cortan la respiración, nos dejan KO y nos ponen con los tacones mirando pal techooooo!!!

Ante el primer perfil no debemos desmotivarnos. Tenemos que ponerles las pilas. Nosotras queremos lo nuestro, que nos den candela, así que chicas, pedid por esa boca! ¡¡¡¡¡Yo quiero mi ORGASMO!!!!! ¿ Y vosotr@s?

Chapa I Love orgasmos femeninos

Como lectora habitual de blogs de vicios varios y exquisitos, la semana pasada me topé con un post que trataba el tema de los orgasmos, concretamente sobre las mujeres y el por qué de sus (nuestros) orgasmos fingidos. Las cifras eran escandalosas, escandalosamente preocupantes. Chicas, mujeres que habitamos la faz de la tierra…¡Ya está bien de fingir orgasmos!. Pongamos fin a esto si no queremos acabar fingiendo toda la vida. Le hacemos a nuestra vida sexual un flaco favor.

Todas hemos fingido un orgasmo alguna vez, para ser sinceras, más de una vez, creo que demasiadas. Pero es un craso error. Si sigues fingiendo, tu amante/novi@/pareja pensará que está haciéndolo bien, que hace lo que te gusta, que hay compenetración absoluta.

Plagiando la Wikipedia, fuente insaciable de sabiduría e información online, el orgasmo es el resultado final del clímax explosivo de una relación sexual, que produce una sensación de liberación repentina y placentera luego de un punto casi insoportable e irrefrenable de esa tensión sexual, acumulada y guardada de manera continua desde que se inicia la excitación.

Portada libro La Petite morte

¿Suena bien eh? Pues si reaccionas con un orgasmo, él pensara que tu cuerpecito serrano ha experimentado todo eso y que estás satisfecha y encantada de la vida. ¡Cómo no! Es realmente trágico fingir esto cuando NO lo sientes.

Obviamente no fingimos orgasmos por qué si, siempre hay un motivo. Después de haberme informado largo y tendido, llego a una serie de conclusiones que quiero compartir con vosotras.

Al fingimiento del orgasmo va ligada la incapacidad para comunicar que no estamos satisfechas. ¡Chicas, arriba la autoestima! Sois grandes y no podéis conformaros con un mini orgasmo, y en los peores casos, ni si quiera con eso, rien de rien. Irse a dormir caliente, y no porque la temperatura de la habitación se ideal y tengáis un excelente sistema de climatización, sino porque te has quedado a medias, no es una opción! Reclama tu orgasmo! Exígelo! En definitiva, se trata de comunicarse.

El miedo a la comunicación en la cama no es un buen aliado, de hecho es un contrasentido si tenemos en cuenta que es uno de los pilares fundamentales de cualquier relación sexual, por esporádica que sea, aunque sea un aquí te pillo, aquí te mato.

Bote de orgasmo

Algunas mujeres fingen para evitar la infidelidad y retener a su pareja. Esta es una teoría absurda y supone una realidad sexual absolutamente melodramática. Gemir, jadear, respirar entrecortadamente, dar mini grititos, esas palabras o frases, cada una tenemos las nuestras, pero remitiéndonos a los básicos “mmmm”, “si si”, “sigue sigue” o incluso hiperventilar, pueden hacer que te sientas más sensual, deseada y excitar más a tu compañero de cama. Todos estos son síntomas de estar disfrutando, de que la experiencia esta siendo calentita, pero es absurdo que sin sentirte así hagas creer al otro que sí. ¿Creéis que gemir más, mejor y más fuerte es una razón suficiente para mantener una pareja? Jamás.

Otro motivo, el GRAN MOTIVO, es no dañar el ego masculino. Muchos hombres tienen su ego sexual por las nubes, y básicamente es por que se lo permitimos nosotras. Si no te gusta, DíSELO. Con tacto, con ternura, con amor, con pasión, con delicadeza, con inocencia. Cómo quieras, pero DÍSELO!

Díselo

No va a dejarte por eso, ni se va a enfadar, y si lo hace, no vale la pena, de verdad de la buena. ¿O acaso tú te enfadarías si él no llega y te lo dice? En ese caso, yo haría lo imposible por que quedara satisfecho, y además, encantada de la vida. Un plaisir Monsieur. ¿Por qué al revés tiene que ser diferente?

Las cosas no son blancas o negras y admito que a veces es práctico y necesario fingir. Digo SI a fingir orgasmos por ejemplo, una noche loca, de esas que te dices a ti misma De esta noche no pasa, y en la que pensabas que ibas a portarte muy mal en lo brazos de un caballero, pero resulta que tuviste mal ojo, te sale el tiro por la culata, no hay ese complicadísimo feeling, él es un 0 a la izquierda o simplemente no estás por la labor y tienes un gatillazo. Entonces, para terminar cuanto antes, hazlo. ¡¡¡Finge y huyee!!!

Para ir practicando a no fingir, a disfrutar, a gozar y un largo etcétera de connotaciones sexuales, me permito debutar como DJ y os presento mi primer recopilatorio. Música y sexo siempre han sido y serán por siempre un precioso tándem. He aquí temas conocidos, no tan conocidos y desconocidos de grandes de la música. Este play list, caliente y ardiente, recopila canciones que hablan de orgasmos, los provocan e incluso podemos escuchar algún orgasmo que otro. No os doy más pistas, para que la escuchéis de principio a fin.

Hombres que te ponen con los tacones mirando pal techo

Hasta el próximo miércoles me despido con estas bellas palabras del poeta uruguayo Eduardo Galeano.

“No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.

Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman, pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace”.

¡Qué cabeza la mía! Casi olvido hablaros de un amante del Nuevo Mundo. Bello, seductor e intenso. Me dijo “Esto es un 50% 50%. Si yo disfruto, tú disfrutas. Si tú disfrutas, yo disfruto”. Preciosa frase y preciosa mentalidad. Este chileno, que además de hablar perfecto castellano, sabía latín y griego, no abandonó hasta que alcancé un ORGASMO DE VERDAD, mi petite mort particular! Gracias a los astros, a la alineación de los planetas, a los dioses de este mundo y de otros…este chileno de cuyo nombre no he podido olvidarme, me puso con los tacones mirando pal techo…

¡Feliz Sexo!