¿Amor y Sexo en San Fermines?

Hace diez días viví por primera vez San Fermines. ¡Viva los pamploneses, viva las pamplonesas, viva San Fermín! Y ya que estamos…¡LOVE IS IN THE AIR!

Me gustan los abrazos después del chupinazo

Soy de las que le gusta mojarse, mancharse, estar en el meollo, darlo todo en el dance floor, en misa y repicando, por eso no es de extrañar que mi cuadrilla sanferminera y yo nos dirigiésemos hacia la plaza Consistorial donde en apenas un par de horas se lanzaría el cotizadísimo Chupinazo. Una apabullante multitud de nacionales, no tan nacionales y guiris todavía no había tomado los últimos centímetro cuadrados de la plaza. La Diosa Fortuna estaba de nuestro lado y avistamos una repisa vacía que llevaba nuestro nombre, bendita repisa. Y ahí que nos subimos las chicas, pues ellos, como auténticos caballeros, se quedaron en tierra firme.

Y ahí fuimos testigos oculares y del resto de sentido de aquel maravilloso espectáculo en vivo desde las alturas de nuestra repisa. Como la pandilla de verano azul gritaba a bordo de la Dorada aquello de “del barco de Chanquete no nos moverán”, las tres Marys (Mary Charming, La Mary y Mary Pepis) éramos más de “de aquí no nos mueve ni Rita”.

Mis ojos no podían creer lo que veían, mi corazón sentía esa felicidad absoluta que se vive cuando lo darías todo por que ese momento durase para siempre, para toda la vida, ojalá… ¿Sabéis a lo que me refiero? Así de bien me sentía yo viendo a miles de personas unidas compartiendo un mismo sentimiento o varios, todos vestidos con el mismo disfraz de alegría, fiesta, diversión, buen rollo, en definitiva, SAN FERMINES. Soy una sentimental y no pude evitar derramar más de un par de lágrimas de felicidad y pensé ¡Qué Felicidad. Felicidad, qué bonito nombre tienes!

Felicidad

Era uno de esos momentos en los que la humanidad grita, vive, siente y comparte al unísono, como aquel 11 de julio de 2010 en que cambió el Mundo y subimos al séptimo cielo, a la locura y al frenesí de la mano de ese mundial gol de Iniesta en el minuto 116 que llevó a la Roja a ser la Campeona del Mundo de ese 2010 sin parangón. Sólo recordarlo, se me ponen los pelos de punta, la piel de gallina. Aquellos mágicos momentos de gloria que nos brindó la Roja, bendita Roja.

Pero no hemos venido aquí a hablar de futbol, volvamos a la realidad.

Y de repente, cuando menos lo esperaba, ¡zas!, alcé la vista al cielo pamplonés y por aquellas altitudes, desde el balcón digamos del cuarto piso, me arrebataron el corazón, los ojos, el estómago y la piel. Había cinco chicos, eso decían las malas lenguas, pero mis ojos sólo se fijaron en él. Desde la distancia se me antojó guapo, muy guapo, con barba canalla de pocos días, de esa que tanto nos gusta a las chicas. Parecía contento, como para no estarlo.

Para Fermín:

Si lees esto te ruego que te pongas en contacto conmigo, no he logrado olvidarte. Aunque seguramente no te llames Fermín, me ha parecido el nombre más apropiado con el que inventarte.

Aunque tú no le sepas, pongamos que te llamas Fermín, con este nombre te bautizo en mi particular homenaje a este santo bendito.

Tu misión y la de tus secuaces, muy a su pesar mucho menos guapos que tú, era refrescar a la multitud con socorridos cubos de agua que entre tanto calor y calimocho, la verdad es que venían como anillo al dedo.

Aunque tú no lo sepas, a mí me estabas encendiendo por dentro, por fuera y por todos los recovecos de mi cuerpo serrano.

Aunque tú no lo sepas, lo que ocurrió ese día contigo no fue como pillar cacho en las fiestas del pueblo o ligar en la verbena o en la discomóvil de turno. No, lo nuestro era, (mas bien pensaba yo que iba a ser) una historia de amor a primera vista que ríete tú de Cupido, del hortera de San Valentín, de Karina y sus flechas del amor, incluso del Diario de Noah. Pecata minuta al lado de nuestra historia.

Beso

Foto vía Fox Photos/Getty Images

Aunque tú no lo sepas, siempre he pensado que algún día, no sé si en este mundo o en el siguiente, me darían el Oscar al mejor guion original, pues para imaginaciones, guiones, cuentos chinos, no tan chinos, de hadas, leyendas y películas de ciencia ficción, comedias románticas y melodramas a lo Telecinco, servidora!

Aunque tú no lo sepas, yo seguía a lo mío, es decir a ti, tú, contigo…seguía en la repisa, cerraba los ojos y pensaba lo preciosa que quedaría una foto de nuestra boda en la entrada de nuestra casita de madera a la orilla de una playa en una isla perdida. Velas, la música siempre sonando. Flores, niños y las ventanas siempre abiertas. Para el baile de novios escogeríamos alguna canción de Los Smiths, nos iríamos de viaje de novios a algún lugar original y nos casaríamos por segunda vez en Las Vegas (eso no es tan original). Nuestros hijos se llamarían Adriana, Martina, India, Cristóbal y Pablo.

Aunque tú no lo sepas, cada día le daríamos la espalda a la rutina, seríamos grandes amigos y haríamos el amor a todas horas. Fermín, ante todo, serías un hombre bueno, leal, genial padre y mejor marido. Yo por fin aprendería a cocinar, esas cinco criaturas me llamarían “mamá” y tú y yo, marido y mujer, cuando nuestra prole ya estuviera dormida, bailaríamos en la oscuridad hasta el amanecer.

Amor y sexo

Aunque tú no lo sepas, imaginaba nuestro encuentro. Nos imaginaba compartiendo San Fermines, compartiendo la noche sin parar de tocarnos, sin separarnos, agotados, sudando pasión y besos, muchos besos. Cada noche brindaríamos, tú y yo, porque estamos juntos. Jugaríamos a piedra, papel o tijera, viviríamos peligrosamente, culpables de sexo en exceso, de amor a borbotones. Despertarme cada mañana y desvelarme por las noches a tu lado, morir en tus brazos y renacer en tu cama, nuestra cama.

Cartel

Aunque tú no lo sepas…

Pepita La Nuit, me dije a mí misma, ahora o nunca. El amor no es para los cobardes. ¿Puede ser encontrar el amor en San Fermines? ¿En medio de esta salvaje locura encontrar la locura del amor?

Así que, me armé de valor, aparqué la poca vergüenza que tengo y que me sobra, y decidí coger al torno por los cuernos. Y como el príncipe a Rapunzel… aunque en esta ocasión, yo era una princesa a lo Kirsten Dunst esperando a que mi Spiderman bajará y me besara a lo súper héroe, inicié nuestra breve pero intensa conversación:

–          Pepita La Nuit: ¿Tienes novia? (Yo cruzaba los dedos, ansiando que su respuesta fuera un rotundo NO.) Una cosa SÍ tengo clara, y es que paso olímpicamente de cuernos, historias paralelas y tipos comprometidos.

–          Fermín: Desde las altitudes del balcón me dijo NOOOOOOOOO.

Mi cuerpo se estremeció, mi corazón se puso contento, me reí y me sonreí.

–          Pepita La Nuit: ¿Quieres mi teléfono? (¡Que me diga que SÍ, que me diga que SÍ!).

Intuí una sonrisa en su cara, algo parecido a una expresión de triunfo, de V de Victoria.

–          Fermín: ¡¡¡SIIIII!!!

La distancia que nos separaba, el griterío de la muchedumbre esperando el chupinazo, los latidos ensordecedores de mi corazón no impidieron que conociera mi teléfono, así que con los dedos de las manos le di mi número, y es que el amor habla también el lenguaje de los signos.

Manos

–          Pepita La Nuit:

6              como la hora a la que me había acostado esa mañana. 

9              como las Nueve Canciones de esa sublime película que se desarrolla entre polvos y canciones.

8             como las veces que hubiera querido hacer el amor con ese desconocido, en el balcón, en mi cama, en la suya, en el mar, que más da.

7             como el día que se celebra el santoral del decapitado San Fermín

6             como el número más perfecto de los imperfectos, según la Biblia.

5             como los hermanos Marx

4             como las lágrimas que me permito derramar al día

3             como las tres hijas de aquel rey que acabo metiéndolas en tres botijas y las tapó con pez

2             como los grandes hombres de mi vida

698 765 432 (No llaméis por favor, obviamente es fruto de la imaginación).

Pero a Fermín sí le di mi número verdadero, a él y (ahora que vuelvo a caer) al resto de los chicos del balcón del amor.

No era viernes, ni falta que hacía. Era un soleado y radiante sábado 6 de julio de 2013. En mi corazón sonaba The Cure y no podía dejar de tararear palabras no tan desordenadas en inglés

I don’t care if Monday’s blue

Tuesday’s gray and Wednesday too

Thursday I don’t care about you

It’s Friday, I’m in love 

Y aunque tú no lo sepas, de repente caí, no de la repisa, simplemente caí y me di cuenta de que me había dejado el móvil en casa de mi amigo Manolo, anfitrión insuperable e impecable, que nos alojó a mí y a otras 12 personas en su apartamento. Gracias Manolo, a ti y a la Diosa Fortuna que de nuevo me echó un cable cuando una amiga y su buen esposo se retiraron momentáneamente de la fiesta a echar una siesta y volvieron con el móvil en la mano.

¡Ay qué nervios! ¿Me habrá llamado???

AFIRMATIVO

Para mi sorpresa tenía llamadas de  3 números de teléfono desconocidos y distintos entre sí. Mi intuición femenina me dijo que sería Fermín, desesperado por verme y estrecharme entre sus brazos, llamando desde varios teléfonos, incapaz de aguantarse las ganas de encontrarme y por fin conocernos. Nunca desatiendo las llamadas telefónicas y si estoy ausente en ese momento, siempre respondo. Esta vez no iba a ser menos. Llamé de nuevo a los tres teléfonos, sin orden ni concierto, y para mi disgusto ninguno de ellos respondió.

¿Se habría olvidado el móvil? ¿Lo habría perdido? ¿Se estaría haciendo el durito? ¿Se lo habría tragado la tierra? ¿Habría sido secuestrado por alienígenas y andaría ahora por la estratosfera donde no hay cobertura?  Aunque la respuesta correcta es que estaba de farra y con tanto ruido y la cogorza que llevaba a esas alturas pasaba de él, y de paso, ¿de mí?

Ay Fermín Fermín, no me partas el corazón por favor. Sólo tengo uno.

No rompas mi corazón

¡Fermín llamó! Cuán angustiosa fue la espera y cuán grata la sorpresa. Yo estaba más contenta que una niña con zapatos nuevos, más que los niños en la noche de Reyes. ¿Llamaría para decirme que le gustaba, que quería verme?

Hola, hola..¿Dónde estas? Estoy en…No sé, Espera que te paso a mi amigo Manolo…….¿Sí? No te oigo…Interferencias varias…¿Qué?….Lo que sucedió a continuación fue una conversación de besugos y un teléfono loco a la vez. Así que decidimos continuar por WhatsApp… ¿Bendito invento?

Llegados a este punto de la historia he de hacer la siguiente advertencia: ATENCION, ESTA CONVERSACION PUEDE HERIR LA SENSIBILIDAD DE ALGUNAS PERSONAS. SU LECTURA NO ES RECOMENDABLE PARA MENORES DE EDAD NI PERSONAS ROMANTICAS Y/O SENSIBLES.

18:38 del sábado 6 de julio de 2013

PLN (Pepita La Nuit): ¿Eres el que me ha robado el corazón desde el balcón?

¿FERMÍN?: Soy su amigo que no tenia móvil.

Pero también valgo…..

Jajajaja

Que haces esta noche? Me pregunta el que te ha robado el corazón.

PLN: Estoy debajo de la farmacia de la plaza grande. Vienes? Te seduce la idea?

¿FERMÍN?: Voyyy

Nos vamos a casa…te vienes a echar uno?

PLN: Guapo, así no.

¿FERMÍN?: No te puedo jurar amor eterno en pamplona….es vivir el momento. ¿Dónde estas?

PLN: En la calle Brit. Me vienes a buscar?

¿FERMÍN?: Y te vienes a mi casa?

PLN: Primero nos conocemos, son las diez de la noche! Te ofrezco algo mejor que ir a tu casa, lo prometo. Vivamos San Fermines juntos.

¿FERMÍN?: Q es algo mejor q mi casa…tu y yo solos?

PLN: Nooo, déjate llevar.

¿FERMÍN?: Manda fotooo

PLN: Tuuu

¿FERMÍN?: La he pedido yo primero. Jajaja

No quería que aquello se convirtiera en un “Cuelga tú”, “No, cuelga tú” eterno, absurdo y aburrido, así que busqué en mi galería de imágenes alguna foto que me hiciera justicia.

PLN: (Mando foto en la creía que salía muy mona, de boda, pero al parecer no estaba tan guapa como pensaba, tenía un gesto facial un tanto masculino…)

¿FERMÍN?: Tienes regalo???

(emoticono de Estoy flipando)…

Tu?

Oyeee

PLN: Ahora te toca a ti mandar foto

¿FERMÍN?: (Manda foto)

PLN: Tú quien eres? En serio, no eres guapo.

¿FERMÍN?: Q? Flipoooo

PLN: Tú no eres el del balcón.

(Emoticono de Corazones rotos)

¿FERMÍN?: Estábamos 8 en el balcón!

PLN: Tú no eres el que me gustó. Lo siento. Llama a tu amigo.

¿FERMÍN?: Creo que tardamos menos si me dices a cual de los 4-5 q estábamos en el balcón diste el número.

PLN: Al guapo.

01: 02 del domingo 7 de julio de 2013

¿FERMÍN?: Perdona chata, somos todos guapos!

Entonces, como era de esperar, mi móvil murió súbitamente…Como cuando se pierde la inocencia, cuando se mueren las personas que quieres, cuando se pierde la virginidad, cuando te das cuenta de que te has enamorado, cuando se roban los mejores besos. Cuando menos lo esperaba, como cuando conocí a Fermín.

Trágico suceso del que no he podido recuperarme, pero teniendo en cuenta que llevaba desde las 10 de la mañana buscando a mi querido Fermín, pensé que una retirada a tiempo era una victoria. Y abandoné, tiré la toalla, algo que no suelo hacer con facilidad. Pero esta historia, más bien esta no historia, era como la historia interminable, el cuento de nunca acabar.

Chica cansanda

Aunque tú no lo sepas, a veces pienso que fuiste un espejismo, efecto del calor y el cansancio. ¿O fuiste un sueño? Por qué la vida es sueño… ¿Y si fueron mis fantasías? No sé.

A esas horas de la noche sólo quería meterme en la cama y dormir, siempre mejor con mi boca enredada en tus cabellos. Y mirando a la luna de Pamplona, te lancé un beso al aire con nombre Para el chico del balcón, te di las buenas noches y te deseé dulces sueños.

Aunque tú no lo sepas, San Fermines era para nosotros, para ti y para mí. Al más puro estilo Coca Cola, fue y será para ti y para mi, para todos, para los que quieren beber y olvidar, para los que quieren escapar, para los que vuelven a casa, para los enamorados, para los que no están enamorados pero quieren estarlo, para los que quieren comerse el mundo, el día y la noche, para los que tienen valor y quieren verle los cuernos al toro, para los que no quieren ser protagonistas y prefieren ser espectadores desde la barrera, para los que quieren besar y saber a lo que sabe un@ guiri, para los que quieren tomarse un vino tinto con un@ pamplones@, para los que buscan sexo, para los que sólo quieren pasárselo bien.

Y aunque tú no lo sepas, te confieso que no encontré el amor en San Fermines, ni tuve sexo de una noche contigo, pero me enamoré de estas fiestas y hoy, ahora, 11 días y 500 noches después, no me he olvidado de ti, que te llamarás de cualquier forma menos Fermín.

El amor está en el aire

¡Feliz sexo!