Hay una cosa que te quiero decir…

Cartel Love is in the air

Cógeme en brazos. Llévame a la cama. Fóllame despacio, ahora deprisa. Hazme sufrir. Grítame. Hazme llorar para luego devolverme la sonrisa. Cuéntame tus pecados. Escucha los míos. Dime de qué tienes miedo. Temblemos juntos. Suda conmigo. Lámeme el cuerpo. Lame mis dedos hasta que ya no los sienta míos. Acaríciame el pelo. Susúrrame al oído. Dime palabras sucias. Deja que te bese en los ojos. No parpadees. Obsérvame mientras duermo. No despiertes cuando yo lo haga. Sueña a mi lado. Estigmatízame con tu nombre. Imprégname con tu olor. Hazme tuya. No me compartas. Ódiame, pero luego ámame el doble. Llora por mí. Mis lágrimas siempre tuyas. Respira mi aliento. Bésame en la boca. Muérdeme los labios. Hazlos sangrar. Tápame la boca. Que mis gritos solo sean tuyos y míos. Piérdete por mí para que yo pueda encontrarte. Encontrarme. Dime que me odias. Te diré que te quiero. Duerme a mi lado. Deja que me acueste a tu espalda. Mírame cuando no sepa que lo estás haciendo. Cógeme de la mano. Enséñame tu habitación. Quítame la ropa. Con vicio. Tócame. Suave. Dame un trago de tu boca. Largo, muy largo. Desnúdame el alma. Muéstrate como eres. Transparente. Libre. Libérate de tus esposas. Caminemos juntos. Hazme sentir débil. Pero sólo a tu lado. Regálame la luna. Ocultémonos del sol. Bebe mis lágrimas por ti. Consuélame como solo tú sabes hacerlo. Comámonos el mundo. La vida. Vente conmigo. A cualquier otra parte. No te vayas nunca. Quédate conmigo, Stand by Me.

Mágicas coordenadas: la pasada noche de San Juan y un espectacular acantilado. Por testigos: una luna llena preciosa como ella sola, una hoguera, hermosa e incandescente y el Cantábrico rugiendo ante mi…Inevitablemente, me puse ligeramente romántica, intensa y pasional.

El amor no es para los cobardes ni los mentirosos y la vida es una lucha en la que reina la ley de la selva. Cada día es una pelea, un reto, una decisión. Yo decido mover ficha, aunque me equivoque. Decido arriesgarme, aunque me estrelle. Decido jugármela y darme con V de vuelta, aunque se me desgarre el corazón. Y cuando me han hecho daño, decido levantarme después de la caída, seguir adelante y tomar de nuevo las riendas de mi vida. Y finalmente decido aprender porque para ganar, perder y que cierto es ese dicho que se merece una ola y que reza aquello de El que no arriesga no gana.

Cartel de amor

Las declaraciones y las misivas de amor son cosas que hacen que la vida valga la pena. Esas maravillosas cartas que respiran amor, sexo y pasión. ¿Qué ha sido de las ardientes pero virginales relaciones epistolares? ¿Acaso han muerto ya para siempre? Espero que no, sería un auténtico drama, una tragedia.

Hoy en día andamos algo encorsetados, esas locas muestras de amor parece que están olvidadas en algún baúl de los recuerdos que no osamos abrir. Miedo, egoísmo, orgullo, son eso falsos amigos que nos acompañan y que nos cortan el rollo aunque no nos demos cuenta.

He aquí mi teoría, pero NO DRAMAS, por favor, como tan bien me ha aleccionado mi amiga la Doctora Aroma.

Dándole la justa importancia, la mochila de la vida, cada uno tenemos la nuestra, pesa. Los fantasmas del pasado, el recuerdo de aquel amor adolescente o de la infancia por el que se perdió la cabeza, el norte y los papeles, la desazón del desamor, los desengaños, las mentiras, tu corazón roto o el suyo, haber derrochado tanto amor, tanta ilusión y tantas lágrimas…Son de esos momentos amargos que nadie quiere revivir ni hartos de grifa.

Y es que a veces volver a empezar cuesta, asusta y da pánico. Pero no vale de nada armarse con una coraza de hierro, ir de iceman o icewoman por la vida, trasplantarse un corazón impenetrable. Hasta los grandes heavys de la música cantan al amor. Rebuscando en mi musicoteca particular, redescubro a la mítica Kiss. Esta banda neoyorquina, amantes del maquillaje más escandaloso, trajes de cuero negro y arsenales de fuegos artificiales, representa la forma más extrema de hard rock, thunder rock o heavy metal. Más duros no pueden ser, y aun así, en I was made for Loving You, hablan de noches de amor, lujuria y pasión.

No se puede pasar por este mundo de puntillas, sin pena ni gloria. Las cosas no pueden, no deben hacerse a medias. No se puede bailar sin sudar, ni correr sin acabar agotado, ni respirar a medio pulmón, ni dejarse mil cosas en el tintero Como mercenaria del amor y del sexo, os animo a que no os cortéis un pelo, it feels si good! A tu amante, a tu novi@, a tu espos@ a tu ligue, a quien quieras. Pero nada de Sin ti no soy nada, Te necesito, Me falta el aire si te vas, Me muero sin ti…De eso nada, el rollo es más happy, más buenrollista, en plan I just call to say I love you.

Dilo como quieras, con palabras, en directo o con una carta, con flores, declárate con megáfono en plena calle, con una canción, una llamada original, un baile, una cena, un viaje en globo, escríbelo sobre tu cuerpo, o el suyo, o con una sorpresa sexual que jamás pueda olvidar. Pero dilo, y dilo alto y claro!!!

Si hay alguien que ves cada día en el metro, en el autobús dale tu teléfono y luego ya si quieres, sal corriendo. Si te cruzas por la calle con alguien y sientes un flechazo, dale tu tarjeta de visita, Facebook, email, a saber, pero no le dejes pasar, no le dejes pasar. ¿Te sientes atraído por alguna compañera de la oficina? Si desayunas siempre en el mismo bar porque te vuelve loca el camarero que te sirve el café, lánzate. Solemos pensar siempre en negativo, qué absurda manía de ver la botella siempre medio vacía.

Si alguien te gusta, no te cortes, díselo, no tienes nada que perder. ¿Vergüenza? Vergüenza de robar y matar, la vergüenza no sirve de nada y demasiado análisis crea parálisis. 20 segundos de valentía, ¿o acaso hace falta más? Bastan 20 segundos para decir prácticamente cualquier cosa, para lanzar tu mensaje en forma de bomba personal. ¡BOOM!

Recuerdo mi primera declaración de amor. Fue a mi primer novio, más joven que yo. Se marchaba al extranjero (Me encanta la palabra extranjero, parece que sea un país. En fin…). Obviamente pasamos juntos la noche antes de su viaje.

Entré en su habitación con mis tacones, mis labios envueltos de su gloss favorito y mi corsé negro de La Maleta Roja (que obviamente me duró puesto menos que una piruleta en el patio de un colegio). Una vez desnuda, me di la vuelta lentamente, me retiré el pelo y en la espalda, escrito a tinta negra como la noche, le mostré mi mensaje: “Soy tuya” acompañado de una flecha de color rojo, como la sangre y el calor, con la punta hacia abajo. El resto del mensaje es inconfesable. Después le entregué una caja de madera, una versión de cajón de sastre. Un tatuaje de mentirijillas para que tuviera uno como el mío y probara un poco el wild side, condones Durex pinchados, por si se le pasaba por la cabeza la absurda idea de hacer el amor y no era conmigo, la pegatina de un sol, para iluminar su ventana cada mañana, un diario, para que me escribiera sus pensamientos, los fríos y los calientes, y unas figuras con muchas caras, para que le sacara la cara positiva a la jugarreta que nos gastaba el destino, la terrible relación a distancia.

Esa fue mi forma de decirle “amor, cómo te quiero, cómo me gustas, cómo me pones, qué bien me siento cuando estoy contigo…”

Las cosas que se hacen por amor pueden resultar muchas veces horteras y ridículas a los ojos de los demás e incluso a los ojos de los protagonistas. Pero si no se hacen por amor, no se hacen por nada. Así que atrévete a hacer el ridículo, a sonrojarte haciendo algo que jamás creerías que harías y ríete de ti mismo. Yo voto por apostar, por perder el norte, por soltarme la melena y por tirarme a la piscina. Córtate la coleta, descúbrete, lánzate al vacío, pero con red.

Recuperar la inocencia y la ingenuidad de aquellos maravillosos años. Volver a ser un niño, revivir ese amor de verano, esa historia de patio del colegio, esos castos besos a escondidas en cualquier callejón de la urbanización. Por que los niños y los borrachos nunca mienten, aunque algunos borrachos siempre lo hacen.

Qué bonitas son las declaraciones de amor, la sincerad de alguien que te ha amado de verdad, saber que se han vuelto locos por ti, que alguien ha puesto su mundo patas arriba por ti, cosas que hacen que la vida valga la pena. Creo que al final la vida es eso… Esas intensidades, esas llamadas de locura, esas sorpresas inesperadas, ese llanto, esos orgasmos agridulces, hacer el amor en los portales o en la playa con la arena y la sal en la boca…

Y vosotr@s, ¿Tenéis algo que decir?

Yo sí…, ¡Feliz Sexo!