Kevin Costner, la madura serenidad del galán de los 90

Fue la estrella cinematográfica de los 90, el revitalizador del género western, además de uno de los galanes más atractivos de la gran pantalla, pero Kevin Costner, que el sábado protagoniza en las pantallas de COSMO Decisión final (00.22 h), prefiere pasar inadvertido en medio del ruidoso y alborotado Hollywood. El actor de 63 años lleva décadas alejado de los grandes focos, pese a que no ha dejado de trabajar en la industria, afrontando entre una y dos producciones anuales, que desgraciadamente apenas han tenido éxito de taquilla y reconocimiento de la crítica. Lejos de deprimirse, el veterano profesional que en 1990 se alzó con dos Oscar, Mejor Película y Dirección, por Bailando con lobos, disfruta con su numerosa familia de la tranquilidad que proporciona ese cierto anonimato.

Hope you all have a fantastic weekend!

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Al igual que muchas estrellas cinematográficas, Costner se ha pasado en los últimos tiempos a la pequeña pantalla. El próximo mes de junio se estrenará Yellowstone, una serie que protagoniza y produce y en la que da vida a un padre de familia que defiende su rancho y sus tierras de la especulación urbanística. Asimismo, el próximo otoño podremos verle en los cines junto a Woody Harrelson y Kathy Bates en Highwaymen.

En los últimos tiempos, y al igual que otros compañeros de profesión como Hugh Laurie, Jeff Bridges y Russell Crowe, Costner se ha dedicado a disfrutar de su gran pasión: la música. En 2014, la estrella de Hollywood se embarcó en su primera gira europea con su banda, Modern West, visitando, entre otros países, España. No obstante, la familia que ha formado con Christine Baumgartner le sigue manteniendo muy ocupado porque sus pequeños, Cayden, Hayes y Grace, todavía le mantienen ocupado y en forma. Costner es padre de otros cuatro más: Annie, Lily y Joe, fruto de su matrimonio de 16 años junto a Cindy Silva, y Liam, de su relación con la periodista Bridget Rooney.

It’s all about the music

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Oscar, un error sin precedentes

¡Tierra trágame! Eso debieron pensar todos los presentes en el Dolby Theatre cuando alrededor de las 6.15 (hora española) el productor de La La Land paró la gala para anunciar que en la tarjeta de Mejor Película ponía Moonlight. “¡No es un broma!”, decía Jordan Horowitz ante las miradas de estupefacción de Faye Dunaway y Warren Beatty, encargados de la lectura del premio más importante y esperado de la noche. ¡Menudo bochorno! Un error garrafal que ensombreció del todo una gala que Jimmy Kimmell llevó al dedillo para resultar atractiva en la pantalla y en redes. Ágil, con ritmo, ejerciendo de maestro de ceremonias de verdad, sacándole partido a sus vaciles continuos a Matt Damon (los mismos que mantiene en su espacio de noche), haciendo caer del cielo todo tipo de chucherías y dulces para el deleite del patio de butacas y procurando momentos virales, como el grupo de turistas anonadados que introdujo en el espectáculo o el saludo que envió a Donald Trump vía Twitter con un hashtasg, #MerySayShi, que se convirtió en Treding Topic Mundial en cuestión de cuatro minutos.

No obstante, la cinta del jovencísimo Damian Chazelle fue la gran vencedora de la noche, con seis premios, entre ellos la Mejor Dirección, la Mejor Actriz – Emma Stone –  Mejor Banda Sonora, Mejor Fotografía, Canción Original y Diseño de Producción. Tres se llevó la reivindicativa Moonlight. Además de ser elegida como la Mejor Cinta del Año, la producción de Brad Pitt también pasará a la historia por su protagonista, Mahershala Ali – Mejor Actor Secundario – y Barry Jenkins en el apartado de guión. En tercer lugar, la medalla de bronce, fue para Hasta el último hombre. El drama protagonizada por un Jeff Bridges en estado de gloria fue reconocido en las categorías de Mejor Montaje y Mejor Sonido.

Congrats to #EmmaStone on her Best Actress win! #Oscars (Photo credit: Kevin Winter/Getty Images)

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La alfombra roja defraudó en general. No abundó el glamour ni tampoco los grandes vestidos, los errores superaron a los aciertos, en una noche en la que el blanco se impuso al resto de colores, aunque en la paleta del desfile hubo unos cuantos estilismos en negro y rojo reseñables. Nos quedamos con el brillo del Armani que lució la francesa Isabelle Huppert, que volvió a casa una vez más sin la deseada estatuilla. Emma Roberts tuvo la enorme suerte de lucir un Armani Privé vintage, creado por el mismísimo Giorgio Armani. Muy parecida fue la opción elegida por una Michelle Williams que volvió a ser fiel a Louis Vuitton. Viola Davis acertó de pleno con otro Armani de alta costura en rojo, lo mismo que el Givenchy Haute Couture diseñado por Riccardo Tisci que lució Emma Stone, la pelirroja de moda, en su noche más gloriosa.