Adam Levine y Behati Prinsloo compran la casa de Ben Affleck y Jennifer Garner

El cantante Adam Levine y su esposa, Behati Prinsloo, serán los nuevos residentes de la casa en la que compartieron doce años de convivencia Ben Affleck y Jennifer Garner. El líder y vocalista de Maroon 5 y la modelo han adquirido la mansión de Pacific Palisades por 28 millones de euros, según adelantaba el portal TMZ. El acuerdo se habría alcanzado a finales del año pasado y se desconoce cuándo se trasladará el matrimonio junto a sus pequeños Gio Grace y Dusty Rose.

La residencia se encuentra en una de las urbanizaciones más exclusivas de Los Ángeles. Fue construida por el arquitecto Cliff May a finales de los años 30 y su primer habitante fue el legendario actor Gregory Peck. En 1992, fue adquirida por el productor Brian Glazer, que se lo vendió a Ben y Jen en el año 2009 por casi 16 millones de euros.

Diseñada para evitar la mirada de los curiosos, la mansión incluye tres edificios, una piscina, una pista de básket, gimnasio, sala de proyecciones y un estudio de arte. En la primera crisis del matrimonio, Affleck se trasladó a la enorme casa de huéspedes, un edificio subterráneo que cuenta con dos dormitorios, tres baños, una sala de juegos y un cine.


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La química en la gran pantalla de los actores de ayer y de hoy

Cuando la complicidad entre dos actores es tan grande como la de Bradley Cooper y Jennifer Lawrence en El lado bueno de las cosas, que ya hemos visto en COSMO, Hugh Jackman y Nicole Kidman en Australia, que puedes ver el lunes a las 08:12 horas de la mañana, y en Vacaciones en Roma, con Audrey Hepburn y Gregory Peck, que también se emite el mismo día las 22.14 horas, el éxito de la película está asegurado.

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En Australia (2008), Jackman, que interpreta a un cowboy australiano, y Kidman, que se mete en la piel de una dama británica, viven una historia de amor, ambientada en los años 90, de esas que se graban a juego mientras recorren Australia y se topan con un bombardeo en Darwin. La conexión entre los actores australianos era evidente desde el principio. ¿El resultado? La película con grandes dosis de romanticismo que nos hace soñar y creer en el amor a pesar de las vicisitudes.

Después del rodaje, continúan manteniendo la amistad, como también lo hicieron durante todas sus vidas Hepburn y Peck. Lo suyo fue fruto de la casualidad porque los productores querían que fuera Elizabeth Taylor quien se metiera en la piel de la princesa Anna. William Wyler les llevó la contraria, la contrató y el resultado por parte de ambos actores fue el de una interpretación excelente, que fue reconocida con un Oscar para la actriz