Sean Penn y Charlize Theron, caprichos del destino

Elogiado intérprete, activista político, aunque nunca le ha acompañado la etiqueta de guapo mantiene un atractivo impecable a sus 53 años y le encantan las rubias. No se trata de Leonardo DiCaprio, hablamos de Sean Penn, centro de las miradas de los paparazzis desde que se confirmó su relación con una de las actrices más deseadas del planeta, la bellísima Charlize Theron. Aunque en su juventud no le acompañó la buena fama y su complejo matrimonio con Madonna le dejó como el malo de la película, este californiano se ha ganado a pulso el respeto de la crítica y de público, sobre todo, por dos cintas: Mystic River (2003) con la que ganó su primer Globo de Oro y su primer Oscar, y por Mi nombre es Harvey Milk, de la que podréis disfrutar la semana que viene en Cosmo (jueves 27 de febrero, 22.30h) y con la que ganó su segunda estatuilla.

Sin embargo, los galardones cinematográficos no son las únicas recompensas de más de 30 años de trabajo. Las mujeres que han formado parte de su currículum sentimental no son cualquier cosa. Penn es uno de los hombres más envidiados del planeta porque sin tener un especial atractivo físico y sin ser un techado de cuidado físico ha logrado conquistar a algunas de las mujeres más bellas de la gran pantalla. Sin contar su matrimonio de cuatro años con la estrella musical, Sean cayó rendido en 1996 ante la belleza de una jovencísima Robin Wright, a la que la serie Santa Bárbara le había encumbrado a la fama. Catorce años de matrimonio y dos hijos en común, Dylan y Hopper, herederos de la belleza de su madre, a la que el divorcio –que asegura fue una experiencia terrible– le ha devuelto a la pequeña pantalla y por la puerta grande con un Globo de Oro por la serie House of Cards.

Desde 2010 hasta hace pocos meses, Sean ha tratado de esquivar a las cámaras cuando se citaba con alguna compañera de trabajo, pero si se trata de Petra Nemcova o Scarlett Johansson, dos monumentazos, es muy difícil pasar inadvertido. Ya son cuatro rubias famosas las que han compartido confidencias y mucho más con el madurito intérprete. La guinda llegó hace pocas semanas, durante la gala solidaria organizada por Penn para recaudar fondos para Haití. Aunque se les había visto juntos con anterioridad, y la relación era un hecho, esta aparición pública fue la confirmación de un amor que nos tiene ojipláticos. A la sudafricana le saca 15 años y ella a él algunos centímetros de altura, pero está claro que si la rubia comparte algo más que cena con Sean es porque la cosa pinta muy bien. No se esconden, no se separan ni un momento, él ha congeniado muy bien con el hijo adoptivo de ella y cuando están juntos se les escapa la sonrisa. Por cierto, y por esas cosas del destino, ¿sabéis cuándo coincidieron en un momento muy especial para ambos? En 2003, ambos recibieron el Oscar al mejor actor, Mystic River, y actriz protagonista, Monster, respectivamente, y ya en aquella instantánea hacían muy buena pareja. El destino es caprichoso.


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