¿Sabías que los famosos pagan por tener una estrella en el Paseo de la Fama?

“La fama cuesta…”, así arrancaba una de las frases míticas de una de las series más emblemáticas de los años 80, en la que un grupo de jóvenes aspirantes a artista se formaban en una escuela multidisciplinar de un Nueva York. Pero puede que lo que no supieran muchos de aquellos chavales que soñaban con el reconocimiento del público es hasta que punto puede llegar a ser cara la popularidad. Y nos referimos a dinero contante y sonante.

Jennifer Hudson, la actriz y cantante que nació profesionalmente en un concurso de televisión, ha sido la última en desembolsar los 30.000 dólares que cuesta una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, la misma cantidad que tuvo que depositar Felicity Huffman (Mujeres desesperadas) por la baldosa 2.463 que lleva su nombre en Hollywood Bulevard, o Matthew Broderick (2.299), el marido de Sarah Jessica Parker, al que veremos el próximo sábado 16 en la divertida comedia Un loco a domicilio.

¿Pensabais que se concedía por méritos profesionales solo? Nada más lejos. Además de presentar una solicitud; contar con el respaldo de 20 personalidades de la Academia de Cine; acompañarla de una carta de autorización del artista, si no es éste el que presenta la candidatura; los elegidos por un comité de cinco expertos deben abonar el importe de la factura, que luego será destinado al mantenimiento del paseo. Muchos se quedan a las puertas, como Kim Kardashian, que no cumplía con muchos de los requisitos exigidos; aunque hay muchos otros, como Madonna, Jimmy Page, el cantante de los Led Zeppelin, Mohamed Ali o Clint Eastwood, que no tienen ningún interés en la codiciada estrellita.

Y cuidado que en esto de la fama también hay clases y peleas por lograr una en las zonas más visitadas por los turistas. Las calles aledañas al Teatro Chino y al Teatro El Capitán están entre las más cotizadas, donde se encuentran los más grandes del espectáculo, como Michael Jackson o Mickey Mouse; al igual que en Vine Street y el Kodak Theatre, reservados en este último caso para aquellos que tienen un premio Oscar. Son ya más de 2.500 las estrellas otorgadas por la Cámara de Comercio de Hollywood desde que Joanne Woodward recibiera en 1960 la suya, aunque seguro que por aquella época los 30.000 dólares de ahora sonarían a broma de mal gusto.


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