Rehabilitación, de cuestión tabú a tendencia entre los famosos

En cuestión de poco más de una década, los ingresos de los famosos en clínicas de rehabilitación han pasado de esconderse a hacerse públicos y notorios, porque ahora no es motivo de vergüenza, todo lo contario, se hace por las causas más diversas, ya sea por la adicción a sustancias peligrosas, al sexo, a los trastornos alimentarios o para desengancharse de una relación sentimental dañina. Nos podemos atrever a asegurar que en los últimos tiempos se ha puesto de moda entre las celebridades ingresar en un centro especializado para reconducir cualquier tipo de conducta incorrecta. La última, que nos ha dejado boquiabiertos, es el ingreso del marido de Tori Spelling, el actor Dean McDermott. Fue el pasado mes de enero y hasta ahora no hemos sabido que el esposo de la hija del magnate televisivo dio este paso tras confesarle a su mujer que le había sido infiel con una joven de 28 años. Esta infidelidad casi le cuesta su matrimonio, pero nos tememos que Tori, una mujer de armas tomar, no se haya dado por vencida y le dé una oportunidad cuando acabe su rehabilitación para “poder convertirme en el esposo y padre que mi familia merece”, decía el propio actor.

Selena y Demi Lovato, su amiga y gran apoyo.

Selena y Demi Lovato, su amiga y gran apoyo.

No es el único que ha empezado el año afrontando sus miedos. Selena Gomez ha demostrado mucha más valentía que Justin Bieber, ese ídolo musical descarriado que se dedica a llamarla de todo menos guapa. La cantante, harta de las idas y venidas de su amigo, decidió hacer un parón en su carrera y curarse de todas las adicciones que le provocaba su relación de dependencia, como la marihuana y las pastillas para dormir, pero, sobre todo, sanarse de un amor que no la llevaba por el buen camino. Hace poco agradecía a sus fans todo el apoyo que recibe desde las redes sociales y su entorno está encantado con los resultados del tratamiento. Aunque en las últimas instantáneas la veíamos con un gesto muy serio, puede que se trate solo de un momento de transición, y que pronto nos encontremos con una Selena irreconocible.

Aquí no acaba la cosa. Hay quien tiene graves trastornos alimentarios, algo más común en un mundo en el que prima la imagen delgada y esbelta. Kesha ha anulado dos de las fechas de su tour en Estados Unidos porque sus médicos consideran que todavía es pronto para dar por finalizados sus problemas con la comida. El asunto es tan grave, que su madre también ha tenido que ser internada. La cantante, que triunfa por medio mundo con el single Timber junto a Pitbull, dio la campanada tras su actuación en los American Music Awards. A la mañana siguiente entró en una clínica de Chicago y un mes después anunció en Twitter que el proceso no había finalizado: “Es un momento duro pero necesario para volver más fuerte y determinada que antes. Muchas gracias a todos por vuestra comprensión y apoyo. Haré lo posible para regresar a la música lo antes posible”.

Otro ejemplo a seguir es Catherine Zeta-Jones. La oscarizada actriz ha demostrado que es una mujer valiente. Pocos son los rostros famosos que hacen públicos sus problemas mentales y menos los que confiesan que se encuentran en tratamiento. Coincidiendo con la enfermedad de su marido, Michael Douglas, la protagonista de Chicago confesó su bipolaridad y la necesidad de aislarse de su familia durante un tiempo para afrontar la enfermedad y estar al 100% con su marido y con sus hijos. Hace poco volvía a ingresar y aseguran en su entorno que se encuentra con fuerzas renovadas, tantas que su crisis matrimonial ha quedado en el olvido.


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