Mujeres… Dime en qué chocita vives y te diré cómo eres

Si el viernes hacíamos una parada especial en las antagonistas de la serie, en esta ocasión el post inaugura semana con un especial casas. ¿Quién no se muere de envidia al ver las inmensas mansiones de los ricachones? ¿Quién no sueña con tener una choza de aquellas dimensiones, con jacuzzi, piscina, gimnasio…? Ummm… esas casas dicen más de sus dueños de lo que a ellos les gustaría; nos relatan si están más cerca de la tierra que del ‘estrellato’, porque no por más suntuosa se tiene mejor estilo. Como la calle Colonial de los Estudios de Universal, donde se ubican las moradas de las Mujeres desesperadas, donde un simple vistazo a sus fachadas nos da una pista del poder adquisitivo de sus habitantes.

El 4354 es la monumental mansión de la viuda Bree van de Kamp. Sus dimensiones son apabullantes y la colocan como la propietaria más adinera, y no sólo por su imponente arquitectura, también por su interior, cuidado hasta el último detalle por esta pelirroja obsesiva compulsiva. Su carácter conservador se refleja en su gusto por los muebles victorianos, con piezas de coleccionista, como con una chiffonnier, una mesa de marquetería y un bergère.

 

El 4349 de Wisteria Lane es el hogar de Gabrielle y Carlos Solis, una coqueta casa de tres plantas a la que rodea un jardín repleto de rosas, que se construyó en 1946 para la película So Go My Love. Su aspecto sencillo en el exterior esconde un interior repleto de lujo, porque a Gabri le pone ostentar. Grandes escaleras, muebles de distintos estilos, con el neoclásico como columna vertebral, y muchas imágenes religiosas son algunos de los gustos de la más superficial y provocativa vecina de Fairview.

El 4353 pertenece a Susan Mayer, un sencillo chalet de dos plantas de aspecto bohemio que emana vida en su interior. Velas, jarrones con flores secas y candelabros son una constante de su interiorismo… En detalles como los dibujos infantiles se refleja la profesión de su propietaria, ilustradora de cuentos, y también la presencia de una adolescente en los tonos rosa y lila de las habitaciones.

Familiar, poco suntuosa y repleta de juguetes. Así es el 4355, la casa de la fachada verde en la que Lynette y Tom Scavo crían a sus cinco hijos. Aunque es la menos atractiva de todas, y también la menos vistosa, es la preferida por las desesperadas, bueno mejor dicho, su acogedora cocina en tonos azules, donde las desesperadas se cuentan confidencias mientras disfrutan de algún dulce o de una tranquila partida de cartas.


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