Mis ángeles… el mayor tesoro

Decía Kurt Cobain que el “auténtico amigo es el que sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo” y ¡qué razón tenía el malogrado cantante y músico de Nirvana! La familia te viene impuesta, las amistades las elijes tú, y si te equivocas, sólo hay un responsable, tú misma. La gente pasa por nuestra vida y si merecen la pena, estarán siempre. Los que no nos aportan, los que sólo se miran su propio ombligo, los que te ayudan siempre por algo a cambio o no son capaces de escucharte cuando más lo necesitas, se quedan irremediablemente por el camino.

Os voy a contar la historia de tres amigas que como las chicas de Sexo en Nueva York llevan toda la vida juntas, aunque no siempre lo estuvieron en cuerpo y alma. Vecinas, compañeras de clase y de juegos en la calle, amigas y confidentes… se conocen al dedillo, con sus cosas buenas y otras tantas malas y, a pesar de todo, se quieren con locura.

Por avatares de la vida cada una escogió un camino: Nicole se ganó la vida como dependienta, agente inmobiliaria como Jules en Cougar Town y ahora trabaja a doble jornada como comercial para poder pagar solita la hipoteca de su piso de dos plantas; Campanilla se convirtió en enfermera de cuidados intensivos y está a punto de ser mamá junto al hombre de su vida; y la tercera en cuestión se gana la vida como periodista mientras hace encaje de bolillos para compaginar su profesión con la complicada maternidad. Fue una boda, la de Nicole, la que puso en marcha de nuevo la maquinaria de la amistad.

Una tarde de verano de hace ocho años volvieron a reunirse y tuvieron la sensación de que no había pasado una década desde la última vez que estuvieron juntas. Ahora se han vuelto inseparables. Se llaman a diario como si fueran hermanas,  pierden el culo si alguna tiene un bajón o un problema grave, se ríen, lloran, se quejan en voz alta si algo no las convence, hacen fiestas pijamas, cenas eternas en las que se cuentan hasta el más mínimo detalle, lo pasan en grande… y creo que el quid de la cuestión de ese buen ‘rollito’ reside en el respeto.

Al igual que les ha sucedido a las Mujeres desesperadas, la vida les ha dado más de un palo que han podido afrontar con el apoyo incondicional de la amistad. Sólo en los malos momentos puedes comprobar quiénes te quieren de verdad, porque para la juerga se apunta ‘toíto’ el mundo.

En este punto me viene a la memoria el primer episodio de las historias de Wisteria Lane, a punto de despedirse para siempre después de ocho temporadas, en el que Susan, Lynette, Bree y Gabrielle, destrozadas por el suicidio de Mary Alice, se preguntan en qué la fallaron, cómo no fueron capaces de darse cuenta que su vida de ensueño era en realidad un infierno… a raíz de ese trágico suceso, sus lazos se estrecharon más y se dieron cuenta que sólo se tenían las unas a las otras para seguir adelante, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la alegría y en la tristeza… hasta que lo inevitable nos separe.

“No importa quien rompa tu corazón o cuanto tiempo tarde en curarse. Nunca lo superarás sin tus amigas”, Carrie Bradshaw.

2 pensamientos en “Mis ángeles… el mayor tesoro

  1. Me encanto me sentí muy reflejada en muchas cosas ,en la forma de pensar sobre la amistad y la forma de expresarse sobre las relaciones entre amigas .

    • Hola Mariana. Me alegro que te gustara el post, la amistad verdadera e incondicional es muy gratificante y cuando se trata de mujeres, más. Espero que te gusten el resto de entradas y que disfrutes con ellas. Un abrazo muy grande!!!!!


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