¡Menudos pedruscos!

Un diamante es para siempre. El eslogan de la firma publicitaria NW Ayer acuñado en 1948 superó con creces las expectativas soñadas por la compañía de extracción de diamantes De Beers: a partir de ese momento, millones de mujeres de todo el mundo han lucido esta piedra preciosa en sus manos como símbolo de compromiso matrimonial. Tengo que reconocer que no soy muy seguidora de la alta joyería, pero no le haría nunca ascos a una alianza repleta de estos bellos minerales, no porque tenga ninguna gana de casarme, es sólo una cuestión estética ¡quedarían tan bien en mi mano! A la espera de que algún día me pueda dar el homenaje, me voy a morir de envidia repasando algunos de los más bonitos, sofisticados e inasequibles. El primero que me ha venido a la memoria es el pedrusco con el que Ryan Reynolds se comprometió con Blake Lively. La protagonista de Gossip Girl no se lo debe quitar ni para dormir. No me puedo hacer una idea de lo que pesará, pero el diseño de Lorraine Schwartz podría verse a kilómetros de distancia.

Tampoco se quedó corto Jay-Z cuando eligió el diamante de 18 quilates en corte Asscher con el que le pidió la mano a Beyoncé. Por cierto, la diva del R&B está día sí y día también en la prensa de medio mundo, esta mujer sí que sabe promocionarse cuando lanza disco, por algo son la pareja más rica del planeta según Forbes.

 

Tampoco están mal los 12 quilates delagema ovalada sobre oro rosa y platino con la que selló su amor Tom Cruise con Katie Holmes. No sabemos si la protagonista de Los Kennedy le habrá devuelto el anillaco de 300.000 dólares ahora que no se ven ni las caras. Ya se sabe, Santa Rita Rita, lo que se da, no se quita.

 

Otro que me ha dejado medio cegada es el anillo de platino en corte de pera diseñado por Ryan Ryan que luce en su mano Katherine Heigl. La ganadora de un Globo de Oro por su trabajo en Anatomía de Grey lleva nada más y nada menos que 65.000 dólares encima, y toda gracias al amor desmedido de su chico, Josh Kelley.

 

Y terminamos con uno de esos que seguro me hubieran vuelto loca, porque su sencillo diseño esconde cinco bellos diamantes de 500.000 dólares. Es prohibitivo, pero no lo parece… eso me gusta. Hablamos de la alianza de la casa Harry Winston con la que Ben Affleck le pidió matrimonio a Jennifer Garner, una de las parejas del momento por el éxito de la primera cinta de él como productor, director y protagonista, Argo, la que muchos consideran será la gran sorpresa de los Oscar. Por cierto, ¡están a la vuelta de la esquina!


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