Los Grammy, de la alfombra roja a los ganadores

Y entre tanto premio cinematográfico se cuelan los Grammy, porque los galardones musicales lo valen. Como todo lo que se organiza en Hollywood, antes de la ansiada gala se suceden todo tipo de comidas y eventos de tarde donde las estrellas de esa noche lucen sus mejores galas y sonrisas, ya habrá tiempo de hacer muecas de disgusto y decepción en los pasillos del Staples Center de Los Ángeles, donde se celebran los premios de la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación. Por cierto, Taylor Swift, Rihanna y Miley Cyrus se lo pasaron a lo grande y bailaron de lo lindo en la concurrida ‘party’ del productor Clive Davis. Por supuesto, ganadores y perdedores centran todas las miradas, pero la alfombra roja y las actuaciones no tienen nada que envidiar a una ceremonia de los Oscar, es más, en muchas ocasiones, las puestas en escena lo superan con creces.

En el apartado de premios fue la noche de la consagración de Daft Punk, la música dance -de la que muchos somos acérrimos seguidores- de este enigmático dúo francés arrasó al ser reconocida como mejor actuación pop y mejor grabación del año. Precisamente estos músicos galos, embutidos siempre en trajes espaciales y con sus cabezas cubiertas con excéntricos cascos, protagonizaron uno de los momentos mágicos de la noche al interpretar su éxito Get Lucky junto a Pharrell Williams, vocalista, Stevie Wonder y el guitarrista Nile Rodgers. El segundo fue la actuación de Paul McCartney y Ringo Starr, los dos únicos supervivientes de los Beatles, que emocionaron al patio de butacas con una versión especial de Queenie Eye, un tema de New. Sin embargo, hubo un tercero que puso a muchos los pelos de punta. Macklemore & Ryan Lewis, los segundos triunfadores de la noche por su disco rap The Heist, y Madonna, vestida con un traje pantalón blanco y un gorro country, casaron a 33 parejas en directo al son de Same Love, un himno al amor, y Open Your Heart. Los novios, embargados por la emoción, no pudieron reprimir las lágrimas.

Justjared.com

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Como no podía ser de otra manera, la atención también estuvo en la alfombra roja previa a la ceremonia. Una pasarela multicolor en la que el blanco tuvo un protagonismo particular en el Valentino de Katy Perry, que se cambió de modelito hasta en tres ocasiones, el Blumarine de Sara Bareilles, el Michael Costello en encaje de Beyoncé, y los estilismos de Anna Kendrick, Rocsi, Iggy Azalea, Paris Hilton y Steve Tyler. Y en medio de tanta pureza aparece la estilizada figura de Taylor Swift embutida en un maravilloso vestido de Gucci en un tenue dorado y con una sencilla coleta adornando su cabellera. La reina del country volvió a confirmarse como una de las estrellas de la música con mejor gusto a la hora de elegir sus outfits. Tras la resaca de una noche muy larga para los ganadores, arranca la cuenta atrás de la 57 edición.


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