La desesperada Nicolette Sheridan vuelve a la carga

Que tus compañeras gocen del éxito profesional y que a tu agente le lleguen solo propuestas para personajes terciarios debe ser muy duro cuando has estado en lo más alto. Hay quienes lo llevan con resignación y encauzan sus vidas por otros derroteros; hay otras que luchan incansablemente porque algún estudio se acuerde de su existencia; y otras se quedan ancladas en el pasado. Nicolette Sheridan parece formar parte de este último grupo. La conflictiva protagonista de Mujeres desesperadas no debe de haber borrado el profundo dolor que supuso su marcha inesperada de la producción que en 2008 le reportaba a la ABC grandes índices de audiencia, precisamente la comedia que la devolvió a la popularidad después de estar muchos años en el más absoluto olvido. Bueno, salvo porque era el pivón que acompañaba por aquel entonces a Michael Bolton, y poco más.

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El caso es que se puede aplicar la máxima aquella que dice que el que la persigue la consigue, porque después de dar mucho la paliza en los juzgados ha logrado que su causa contra los productores ejecutivos sea reabierta. La impresionante rubia de 50 años sigue erre que erre con que fue despedida injustamente y que el creador, Marc Cherry (en la foto junto a la actriz), le propinó un golpe en la cabeza durante una fuerte discusión en el set de rodaje. El caso es que nadie del equipo, incluidas sus compañeras de cartel -no la quieren ver ni en pintura-, testificó a su favor, por lo que la actriz se quedó más sola que la una en el sala frente al magistrado y con cara de circunstancias. En agosto de 2012 la Corte de California dictaminó como nulo el juicio. A la intérprete no se le había despedido, tan solo no se había renovado el contrato, y no había pruebas de la agresión, por lo que la demanda quedaba archivada.

Casi dos años después, el juez que negó el pasado octubre la celebración de un nuevo juicio tuvo que revocar su propia decisión el pasado martes, por lo que Nicollette podrá seguir con su lucha por un despido que siempre ha considerado injusto y poder reclamar así los 20 millones de dólares de indemnización que pedía por la marcha injustificada del barrio de Wisteria Lane. Pocos intérpretes pueden causar tanto rechazo como sus propios personajes, pero ella hace oídos sordos y parece importarle bien poco tener en contra a media industria e imposibilitar su participación en proyectos de Touchstone y de ABC. Veinte millones en pleno descenso profesional bien lo valen. Continuará…


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