Islas del Mediterráneo, escenarios de película

¡Qué mejor que celebrar el blog número 200 ( y se dice pronto) teletransportándonos a las maravillosas islas griegas! ¿Quién nos ha dado la idea? El momentazo Boris Izaguirre y Tamara Falcó del último episodio del personality show de la hija del Marqués de Riscal. El polifacético venezolano y la hija de Isabel Preysler se marcan un bailoteo al final de la maravillosa película Mamma Mía. Las idílicas islas de Skópelos y Skiathos, conocidas como islas Espóradas, son tan protagonistas como los personajes de la historia. La historia de amor que viven Donna (Meryl Streep) y Sam Carmichael (Pierce Brosnan), sin lugar a dudas más romántica que la de los jóvenes Sophie (Amanda Seyfried) y el guapisísímo Sky (Dominic Cooper), no podía tener más hermoso emplazamiento. Entre lágrima y lágrima, y unas cuantas carcajadas, lo que le apetece a uno es buscarse la vida en las exquisitas ínsulas griegas y vivir uno de esos amores de película.

Muy cerca de allí, en Santorini, la misma que visita Tamara esta semana para descansar y de paso hacer una sesión fotográfica, se rodó hace más de una década los primeros minutos de Lara Croft: Tom Raider, la saga de acción protagonizada por Angelina Jolie, una enamorada confesa de este pellizco del mar Mediterráneo, donde se escapa cada vez que puede con su amado Brad Pitt y su troupé de niños.

Santorini no es la única ni la más atractiva, sus hermanas al norte tienen poco que envidiar, y además, para gustos los colores. Amorgos, a la que Homero definía como ‘isla desnuda’, también ha tenido su momento de gloria cinematográfica y de la mano de un grande: Luc Besson, que rodó en el monasterio de Khozoviótissa el drama deportivo El gran azul.

Este recorrido a medio camino entre lo geográfico y lo cinematográfico viaja para recalar en Malta, en medio del Mediterráneo, escenario de títulos con mayúsculas como Gladiator, Troya o El conde de Montecristo, sin olvidar la Ágora, la superproducción de uno de nuestros directores más internacionales, Alejandro Amenábar.

Y como nos gusta tirar para casa, debería convertirse en una obligación visitar a la hermana menor de las Pitiusas, Formentera, escenario de Lucía y el sexo, el premiado drama romántico de Julio Médem, cinta que catapultó a Hollywood a Paz Vega.

 

De regreso al séptimo episodio de We Love Tamara, confesamos que como me sucede con Cameron Díaz en La boda de mi mejor amigo, Tamara, a la que no se le ha pegado ni un poquito de la vena musical de su hermano Enrique Iglesias, cautiva con su ‘frustrante’ capacidad vocal. Está claro que lo suyo es más el baile.

Tienes una nueva cita con We Love Tamara el próximo domingo 3 de noviembre a las 22.00 horas. ¡No faltes!


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