Frases memorables de Sexo en Nueva York

Sexo en Nueva York pasará a la historia precisamente por eso, por hacer historia. Por lo menos en el universo televisivo, donde ocupa ese excelente mirador de las producciones rompedoras, polémicas, revolucionarias, sin pelos en la lengua… esas que cambian, sin pretenderlo, los matices de sus sucesoras. Aunque nadie apostó un dólar por esta producción, la arriesgada serie del canal HBO generó una revolución en los estereotipos femeninos de la ficción de finales de los 90. Por fin se veía en una serie la conversación real entre mujeres en las que no hay temas tabús; las seguíamos en su alocada ruta nocturna por los garitos de la ciudad de Nueva York; pillándose cogorzas del 15 o acordando un aquí te pillo y aquí te mato… sin remordimientos, prejuicios o malos rollos.

Comentaba Roman Polanski en el Festival de Cannes que la píldora ha masculinizado a la mujer, y no puedo estar más de acuerdo porque ya era hora de que pudieran decidir con quién, cuándo, cómo y por cuánto tiempo… algo innato al género masculino desde los albores de la humanidad. Voy a recuperar una frase del icono musical de los 90, Madonna, que resume seguramente una de las máximas de las cuatro protagonistas de Sexo en Nueva York: “Soy dura, ambiciosa, y sé exactamente lo que quiero. Si eso me convierte en una zorra, ¡de acuerdo!” Ese es el espíritu de muchas de las mujeres occidentales, con formación universitaria y con carreras profesionales de éxito: no sólo hago lo que me apetece porque puedo y quiero, sino que lo que piense el resto del mundo, me la repampinfla.

Luchadoras, sinceras, honestas, pasionales, salvajes, recatadas, enamoradizas, promiscuas… pero con los mismos miedos, dudas y conflictos que cualquier otra mujer. Y como a la diva musical, por sus sentencias más sinceras las conoceréis. Son muchas las frases que quedarán en la memoria, pero hemos recogido aquella que define el carácter de estas cuatro mujeres de bandera, a las que siempre se las recordará por esta serie maravillosa que podrás seguir íntegramente en Cosmo desde el día 3, y a las que la vida no les ha ido nada mal:

Miranda Hobbes: “Me gustaría saber cuando se reunieron los hombres para decidir que solo se les levantaría con jirafas pechugonas”

Brillante, inteligente, irónica, realista, pragmática, cínica, luchadora, pero también demasiado controladora. Así es la abogada de éxito, una adicta al trabajo y la más masculina de todas ellas. Para ella una relación que la desequilibra profesionalmente no merece la pena, y le molan más los hombres seguros de si mismos y ambiciosos, aunque termina locamente enamorada del barman de humildes aspiraciones, Steve.

Charlotte York: “Tengo citas desde que tengo quince años, estoy agotada. Pero, ¿dónde está?”

La sonrisa es su mejor carta de presentación, así como su buen estar, su educación y el control del protocolo. Vestida siempre como exige la ocasión, la más tradicional de las cuatro amigas de Manhattan hace verdaderos esfuerzos por soltarse la melena en lo que a sexo se refiere. Convencida de la llegada de su príncipe azul, a la marchante de arte le da la vida un vuelco cuando se enamora perdidamente del bajito, gordo y calvo, Harry, pero el único que le provoca mariposas en el estómago.

Carrie: «Bienvenida a la era de la pérdida de la inocencia, nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables. Más bien desayunamos a las siete de la mañana y tenemos líos que procuramos olvidar cuanto antes”

Algo infantil, alocada, despilfarradora, superficial, frívola, inteligente, con tendencia a la genialidad, intuitiva y sensible. Carrie es esa niña que a todas nos gustaría ser. La soñadora perenne, una mujer despreocupada por el dinero y una derrochona cuando se trata de ropa y zapatos, si hay que pasar hambre para estar bella, se pasa y ya está… La periodista y columnista del New York Star parece no estar satisfecha nunca con su vida y con los hombres que pasan por ella. Su obsesión de Mr. Big, a pesar de las muchas faenas que le dedica a lo largo de los 94 capítulos, llega a resultar insultante, pero quién no tiene una amiga que caiga una y otra vez en esa terrible y cruel piedra.

Samantha Jones: «No pienso ser juzgada ni por ti ni por la sociedad. Me vestiré como quiera, se la mamaré a quien quiera, mientras siga pudiendo arrodillarme y respirar”

Moderna, independiente, divertida, extrovertida, promiscua por naturaleza y la más insegura por aquello de la edad. Sin embargo, la más mayor de todas es también una mujer que pisa fuerte, que asume su carácter egoísta y a la que cuesta entender que un hombre pueda comprometerse afectivamente. Prueba con todo y de todo, hasta tiene una etapa lesbiana, y supera un cáncer de mamá precisamente cuando pensaba aumentar el tamaño de sus pechos.

Ahora te invitamos a que descubras las historias de estas mujeres desternillantes todos los días (desde el lunes 3) a las 19.15 h. Si no la habías visto… ahora no tienes excusas. Y si eres chico y quieres conocer mejor a las mujeres, te la recomiendo encarecidamente.


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