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Mujeres que nos inspiran: Malala Yousafzai

Malala Yousafzai una mujer de la que aprender

10/02/2021
malala_yousafzai


Estamos en la región del valle del río Swat, en Pakistán. Es 9 de octubre de 2012. Un hombre aprovecha una parada de un autobús escolar para entrar en el vehículo. Una vez dentro pregunta a viva voz por Malala Yousafzai y una niña de 15 años responde.


El hombre saca una pistola y efectúa tres disparos a Malala, impactando uno de ellos en la frente de la estudiante. Pero ni un evento tan horroroso como este iba a detener a la joven que ha puesto en jaque a los talibanes. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

COSMO recupera su sección Mujeres que nos inspiran, donde nos hacemos eco de las más extraordinarias luchadoras del planeta. Hoy vamos a conocer la historia de Malala Yousafzai, nacida en Mingora, Pakistán, el 12 de julio de 1997. Activista, bloguera, estudiante universitaria y ganadora, entre otros muchos galardones, del Premio Nobel de la Paz en 2014.


Una infancia en la lucha


Nacida en 1997 en el seno de en familia musulmana sunita en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa en el noroeste de Pakistán, Malala es hija de un poeta y dueño de una red de escuelas, la Khushal Public School, Toorpekai Yousafzai. La joven desarrolló a muy temprana edad su interés por la sociedad en la que vivía, viendo como la injusticia que es el hecho de que el régimen talibán prohíba a las niñas una educación. 

Su padre entendió pronto que su hija no era solo inteligente y perspicaz: también tenía el corazón de una luchadora que no se conformaría con debatir sobre temas políticos. Ella quería cambiar la arcaica sociedad impuesta por los talibanes.


Malala acompañaría a su padre en 2008 a la ciudad de Peshawar para participar en una ponencia en la prensa local, donde la joven habló ante periodistas desde el punto de vista de una niña que, como todas las demás en el país, tenía prohibido acudir a la escuela por la imposición de los fanáticos religiosos. Todos los presentes en la sala y los espectadores se sorprendieron de la elocuencia, claridad y determinación de la joven.


Informando al mundo


La joven se convertía en una celebridad en su país, y muchas mujeres, niñas y personas que se oponen al régimen talibán comenzaron a tomarla como referente.

Se le ofreció un puesto en el Institute for War and Peace Reporting's Open Minds Pakistan , organismo que trabaja con la juventud de Pakistán para hacerles participar en debates de interés general para el país. En poco tiempo, Malala pasó de alumna a formadora.

Pocos meses después de la primera ponencia de Malala, el periodista de la BBC Aamer Ahmed Khan, corresponsal en el país, propuso a la joven escribir un blog en la web de la cadena de informativos. Debido al peligro que esto suponía, pues los talibanes suelen poner una diana sobre aquellos que públicamente se oponen a ellos, ambos acordaron que la manera más segura de publicar este blog sería hacerlo de forma anónima, pero dejando claro que la persona que firmaba esas palabras era una joven que buscaba cambiar la sociedad comenzando por la educación.


Enfrentándose a los talibanes


Los periodistas de la BBC llevaban un tiempo intentando llevar este blog a la práctica, pero seguían sin encontrar a una joven dispuesta a denunciar a los talibanes. No es que las niñas no quisieran hacerlo, pero lógicamente temían por su vida y por la de los suyos. 

En aquel 2008 el régimen talibán se había hecho fuerte en la región del valle de Swat, prohibiendo la música, la televisión y limitando la vida de la población femenina, que no tenía permitido salir a comprar o recibir una educación. Los violentos destruyeron toda escuela femenina en la región y acabaron con la vida de cualquier que se opusiera al régimen.


Malala decidió aceptar la propuesta de la BBC. Para no dejar rastro, escribía las entradas de su blog a mano en un papel, y se las hacía llegar a los corresponsales de la cadena sin levantar sospechas. Ellos trasladaban sus palabras a un formato electrónico y los publicaban en su página web. Para ocultar la identidad de la joven firmaban las entradas del blog con el pseudónimo 'Gul Makai', un nombre sacado de un cuento local y que se traduciría como 'anciano'.

Los escritos de Malala comenzaron a captar la atención del país y de la prensa internacional. Pero también la de los talibanes.


El atentado contra Malala


Una vez el blog de Malala cobró importancia nacional, se convirtió en tarea imposible ocultar la identidad de su joven escritora. Malala comenzó a recibir mensajes amenazantes en su propia web, en su perfil de Facebook e incluso como cartas anónimas en la puerta de su casa. 

Ella decidió no vivir con miedo y seguir haciendo su vida con normalidad, y esto incluía su asistencia diaria a la escuela en una sociedad que se lo prohibía. 

Ese 9 de octubre de 2012 subió al autobús escolar en el que un hombre le dispararía tres balas. Uno de esos proyectiles impacto primero en su rostro, cerca del ojo izquierdo, atravesó su cuello y se alojó muy cerca de la médula espinal. Otras dos jóvenes fueron heridas de menor consideración. El hombre escapó aunque fue identificado al día siguiente.

Malala entró en coma y fue trasladada a un hospital militar cercano en helicóptero acompañada por su padre. Allí se sometió a una cirugía de cinco horas para extraer la bala de su cuerpo. Por temor a nuevos atentados, fue trasladada al Hospital Queen Elizabeth en Birmingham, Reino Unido, uno de los muchos que se ofrecieron para alojarla una vez la noticia se hizo pública.

Una semana después de subirse a aquel autobús Malala salía del coma. En aquella semana el mundo había cambiado un poco: lo que el resto del mundo antes veía como un problema que se podía permitir ignorar ahora se había convertido en una causa por la que luchar abiertamente. A esta causa se unían el presidente de su país, el de Estados Unidos, por aquel entonces Barack Obama, las Naciones Unidas y todo tipo de celebridades internacionales.


De vuelta a la lucha


Casi cuatro meses después del atentado Malala era dada de alta en el hospital británico, reconstrucción facial mediante y con años por delante de rehabilitación. También se le implantaron una placa de titanio en la cabeza y un dispositivo auditivo en el oído izquierdo pues la bala lo había destrozado.

El día de su 16º cumpleaños la joven daba un discurso en la sede de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York: "Un niño, un maestro, un libro, un lápiz pueden cambiar el mundo. Ahora le estoy hablando a todas las personas de este planeta. La mejor forma de resolver los problemas y luchar contra la guerra es a través del diálogo. Pero esta no es una tarea solo para mí: es el trabajo del gobierno y es también el trabajo de Estados Unidos".


También tuvo palabras para los talibanes: " Creo que estarán arrepentidos de haberme disparado. Ahora tienen que escuchar mi voz en cada rincón del mundo".


El reconocimiento del mundo


Malala no se limita a derribar las barreras que impiden la educación a las mujeres en su país, sino que traslada su lucha allá donde la necesiten, como demuestra su participación en la liberación de un grupo de jóvenes estudiantes nigerianas secuestradas por islamistas en 2014.

La joven activista ha recibido multitud de premios internacionales, entre los que destacan el Premio Nacional por la Paz por la defensa de la educación de las niñas en Pakistán, el Premio Embajador de Conciencia por Amnistía Internacional, el  Premio Simone de Beauvoir, el de la Universidad de Harvard o el Nobel de la Paz por su lucha contra la supresión de los niños y jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación, siendo la persona más joven de la Historia en ser nominada.

Puedes aprender más sobre la vida y lucha de Malala en sus dos biografías: 'Yo soy Malala' (2013) co-escrito con la periodista británica Christina Lamb y 'Malala: mi historia', con Patrick McCormick.

Malala Yousafzai tiene 23 años en la actualidad y no solo ha continuado con su lucha, también con su educación. El pasado verano se graduaba en la Universidad de Oxford.

Imágenes Vía y Vía





 

Manuel Varela
Redactor web


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